Atacan con un cóctel molotov la imagen de la Virgen de los Desamparados en Vélez-Málaga

La imagen de la Virgen de los Desamparados de la iglesia del Real Convento de Santiago del municipio malagueño de Vélez-Málaga, ha sido objeto este martes de un ataque vandálico con un cóctel molotov. No obstante, el artefacto explosivo no ha llegado a prender y sólo ha causado daños en el manto.

La Virgen forma parte de la imaginería de la Cofradía del Huerto y los Desamparados, de la Semana Santa veleña.

La propia Cofradía Huerto y Desamparados detallaba en un comunicado que “la Sagrada Imagen no ha sufrido deterioro alguno, a expensas de realizar una evaluación con mayor detenimiento” y que parte de su “ajuar de vestimenta ha sido dañado y deteriorado” condenando y rechazando “la acción vandálica premeditada sufrida”.

Francisco Ruiz, hermano mayor de la Cofradía, ha explicado a los periodistas que la gasolina que contenía el artefacto ha manchado buena parte de la saya y el manto de la Virgen, y también ha quedado impregnada en la peana, aunque la imagen de la dolorosa y la del Cristo, que se encuentran en la misma capilla, “gracias a Dios no han recibido ningún daño”.

Ruiz ha detallado que fue uno de los sacerdotes quien escuchó un golpe y vio “a un chaval joven salir corriendo”, por lo que se cree que éste pudo ser el autor del ataque, y aunque la Policía Nacional investiga el caso todavía no se ha identificado a nadie.

La cofradía señala que “las Sagradas Imágenes, serán retiradas al culto desde este mismo momento, hasta que se reúnan las condiciones optimas para poder estar nuevamente expuestas a veneración y culto de fieles y devotos” y agradecen “las muestras de cariño y solidaridad recibidas en estos duros momentos”.

La imagen es una talla anónima del Siglo XVIII, «una de las pocas imágenes que se salvaron de su destrucción durante los acontecimientos de hace ahora ocho décadas» y primero llevaba el nombre de la Concepción. En el XIX, sin embargo, cambió su denominación porque la imagen estaba en el camarín de la Puerta Real de la villa, el lugar en el que eran ajusticiados los reos condenados, uno de los destinatarios de la advocación de la patrona de València. «No es algo que se pueda controlar, porque se trata de acciones puntuales y que en muchos casos no tienen detrás una organización» reconocieron ayer fuentes de la Policía Nacional.