El Eibar ridiculiza al Valencia en Mestalla (0-4), por @JordiSanchiss

FOTO CARNETJordi Sanchis

Tras acabar el partido, el entrenador del Valencia, Voro, volvió a ser realista y reconoció una vez más que el objetivo del Valencia es la permanencia y, lo peor de todo, recalcó que no va a ser fácil. Es el crudo presente de este equipo y de este club, aspirar a seguir en Primera, aunque sin señales de un futuro proyecto que pueda reflotar la entidad. Pero al técnico no hay que cargarle con más responsabilidad de la que ya tiene, que es mucha. Es el bombero que acude a sofocar el incendio que asola el edificio, poniendo en riesgo su propia vida, el pirómano que ha originado el fuego es otro, y ese no da la cara.

Al conjunto valencianista le faltan al respeto todos. Los rivales, que acaban paseándose por Mestalla; los árbitros como Munuera Montero, que no puede ser considerado culpable de la debacle, pero que echó sal en una herida abierta; y sus propios aficionados, que se burlaron de los suyos entre olés en los minutos finales, aunque desde mucho antes las gradas estaban ya casi vacías.

El Eibar controló el encuentro de principio a fin. Equipo bien plantado, que conoce sus limitaciones y las de su contrincante, y que sacó máximo provecho a todas las circunstancias que acaecieron. El Valencia poco le inquietó, a excepción de una rápida contra en la que Gayà colocó un centro precisó que Zaza remató de cabeza demasiado alto. El delantero italiano debutaba ante su público y estrenaba titularidad. Peleó, corrió, presionó… pero la que tuvo que meter, la falló. Mal asunto.

No erró el delantero centro de los eibarreses. Sergi Enrich cabeceó en plancha al fondo de las mallas en el minuto 27 para comenzar a cimentar la victoria. 0-1. Negros nubarrones se cernían de nuevo sobre este Valencia, tan frágil moralmente como en cuanto a su juego. El centro del campo no funcionó, una vez más. El papel de Mario Suárez fue ridículo, superado en todo momento, y Medrán tampoco tuvo su día. El único que podía salvar la situación, Carlos Soler, fue expulsado al filo del descanso en una jugada en la que el colegiado no impartió justicia.

En el saque de un córner, el veterano Escalante palmoteó la cara del canterano, que devolvió la caricia. Munuera Montero sacó la roja al valencianista y señaló penalti. De haber sido justo, la acción debió acabar con falta a favor de los locales y, posiblemente, expulsión para los dos. Pero no, pitar en Mestalla es así de fácil. Adrián anotó desde los 11 metros. 0-2.

Con toda la segunda parte por delante, y con uno menos, la tragedia se presumía mayor, y así fue. El debut de Orellana pasó prácticamente desapercibido, solo una vaselina suya desviada por Yoel fue una muestra clara de su calidad. El Eibar redondeó la goleada con una volea espectacular de Dani García para colocar el 0-3 en el luminoso y con un remate del goleador S. Enrich, para el 0-4.

Los aficionados se fueron a casa y los pocos que se quedaron hasta el final despidieron a sus jugadores con pañolada y pitos. Un nuevo terremoto en Mestalla, o, más bien, una nueva réplica que sacude los cimientos de un edificio que no se sabe cuando caerá del todo, pero que todo apunta que se derrumbará. Cinco derrotas, dos empates y tan solo dos triunfos en casa. El Valencia se hunde y solo se salvará si hay tres equipos que son peor todavía. La tristeza inunda el valencianismo, pero más vale aceptar y no vivir una ilusión que solo causa más daño en cada amanecer.

0. Valencia CF: Diego Alves, Montoya, Garay, Mangala, Gayà, Mario Suárez, Medrán, Carlos Soler, Cancelo (Orellana, m. 46), Santi Mina (Bakkali, m. 73) y Zaza.

4. SD Eibar: Yoel, Capa, Gálvez (Ramis, m. 16), Escalante, Lejeune, Dani García, Arbilla, Peña (Bebé, m. 79), Pedro León, Adrián (Fran Rico, m. 73) y Sergi Enrich.

Goles: 0-1. M. 28: Sergi Enrich. 0-2. M. 45: Adrián de penalti. 0-3. M. 56: Dani García. 0-4. M. 77: Sergi Enrich.

Árbitro: Munuera Montero (comité andaluz). Amonestó a Gayà y Garay del Valencia CF, y a Ramis del Eibar. Expulsó al local Carlos Soler con tarjeta roja directa en el minuto 47