La Fundación Areces adjudica más de 630 mil euros a proyectos de investigación valencianos

La Fundación Ramón Areces continúa su labor en favor de la investigación y todas las personas que se dedican a ellos. En un momento en el que muchos investigadores han tenido que salir fuera del país en busca del apoyo necesario, esta institución continúa con su labor, y acaba de hacer público la adjudicación de 633.736 euros a siete nuevos proyectos de investigación de la Comunidad Valenciana, seleccionados de un total de 631 investigaciones presentadas al Concurso nacional de Ayudas a la investigación en Ciencias de la Vida y de la Materia que la institución convoca bianualmente.

Con este concurso, la Fundación Ramón Areces pretende contribuir a consolidar una sólida estructura científica y tecnológica en nuestro país. Uno de los objetivos de estas ayudas es prestar apoyo a los jóvenes investigadores. Asimismo, la Fundación cede a los autores los derechos de propiedad intelectual o industrial que puedan derivarse de la ejecución de cada proyecto.

Los proyectos serán dirigidos por Pascual Sanz Bigorra del Instituto de Biomedicina de Valencia. CSIC; Manuel Moliner Marín de la Universidad Politécnica de Valencia (Instituto de Tecnología Química. (CSIC); Amparo Querol Simón, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos – CSICde Valencia; María González Béjar del Instituto de Ciencia Molecular(Universidad de Valencia); Pilar González Cabo del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER). Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina y Odontología (Universidad de Valencia); Sergio Navalón Oltra del Departamento de Química(Universidad Politécnica de Valencia), y Miguel Ángel Sogorb Sánchezdel Instituto de Bioingeniería (Universidad Miguel Hernández de Elche).

Durante los próximos tres años, 25 científicos trabajarán estos centros en enfermedades raras, búsqueda de energías más eficientes y sostenibles y seguridad alimentaria.

Dos enfermedades raras: la enfermedad de Lafora y Ataxia de Friedreich

En el proyecto dirigido por Pascual Sanz Bigorra del Instituto de Biomedicina de Valencia (CSIC) se apuesta por conocer las disfunciones que existen en los astrocitos de ratones modelo de enfermedad de Lafora, con la finalidad de poder proponer nuevos tratamientos que alivien la enfermedad. La epilepsia mioclónica progresiva de tipo Lafora es una enfermedad rara con una prevalencia de menos de 1<1.000.000 de habitantes, caracterizada por neurodegeneración, epilepsia y acumulo de depósitos de glucógeno en el cerebro y otros tejidos periféricos. Hasta el momento, los pacientes se tratan con fármacos anti-epilépticos comunes, que si bien resultan efectivos en las primeras etapas de la enfermedad, resultan inoperantes en fases más avanzadas.

Por su parte, Pilar González Cabo del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER). Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina y Odontología. Universitat de València centará su investigación en la ataxia de Friedreich (FRDA), una enfermedad neurodegenerativa y rara con una prevalencia de 1/20.000 a 1/50.000 en la población de origen europeo. Los resultados de este proyecto tendrán un claro beneficio clínico: la posibilidad de proponer los inhibidores de fosfodiesterasas como compuestos candidatos en ensayos clínicos en FRDA.

Tres proyectos con un mismo objetivo: el medio ambiente

Con el objeto de reducir la enorme dependencia en las fuentes fósiles y los problemas asociados con el cambio climático por la excesiva emisión de CO2 a la atmósfera, el equipo dirigido por Manuel Moliner Marín de la Universidad Politécnica de ValenciaInstituto de Tecnología Química. (CSIC) se propone el reciclaje químico de dióxido de carbono hacia metanol como plataforma para poder obtener hidrocarburos sintéticos y otros productos de alto valor, tales como olefinas, reduciendo considerablemente la excesiva dependencia de las fuentes no renovables, y también regular la huella mediaombiental hacia un ciclo neutro de carbono.

Por su parte, Sergio Navalón Oltra del Departamento de Química. Universidad Politécnica de Valencia se propone diseñar nuevos materiales híbridos metal-orgánico tipo MOF (de sus siglas en inglés Metal-Organic Framework) con centros activos capaces de actuar como fotocatalizadores para la reducción del CO2 y generación de H2 a partir del H2O con luz solar a fin de alcanzar la eficiencia que hiciera posible la implementación comercial del proceso.

Por último, María González Béjar del Instituto de Ciencia Molecular de la Universidad de Valencia aborda en su proyecto el diseño de nanocatalizadores capaces de absorber luz solar y transformarla en energía térmica o química. Se ofrece una alternativa para diseñar procesos que requieran menor temperatura y menos consumo energético en comparación con los procesos convencionales. Así, se reducirán las emisiones de dióxido de carbono y, en consecuencia, el uso de energía global y la contaminación. La contaminación que no se pueda evitar se podría reducir con los nanocatalizadores mediante enfoques fotoquímicos como purificación del aire y el agua o la síntesis de productos químicos.

Seguridad alimentaria

En el ámbito de la seguridad alimentaria, el equipo que dirige Amparo Querol Simón en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos – CSIC pretende comprender los mecanismos implicados en la capacidad de desarrollar infecciones por parte de levaduras presentes en alimentos. Las levaduras son unos de los microrganismos más utilizados desde un punto de vista biotecnológico y en la industria agroalimentaria. Se consideran muy seguras, en términos de seguridad alimentaria, en comparación con otros microorganismos como virus, bacterias y algunos hongos filamentosos. Sin embargo, recientemente se ha descrito que cepas de algunas de las especies presentes en alimentos pueden causar infecciones en pacientes inmunodeprimidos debido a SIDA, cáncer, diabetes, trasplantes o tratados con antibióticos de amplio espectro, y en algunas ocasiones, aunque menos frecuentemente, también pueden afectar a individuos sanos.

Por su parte, Miguel Ángel Sogorb Sánchez del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche, estudiará mecanismos de neurotoxicidad de nanomateriales, lo que permitirá establecer una colección de indicadores moleculares de daño en el sistema nervioso inducido por nanomateriales. Estos indicadores permitirán agrupar la evaluación de la seguridad de diversos nanomateriales según el efecto adverso inducido, rompiendo el paradigma establecido por las autoridades reguladoras de evaluación del riesgo de nanomateriales caso a caso y reduciendo notablemente el costo y el tiempo necesario para una correcta evaluación de la seguridad, y como consecuencia también el tiempo necesario entre su desarrollo y la transferencia a la sociedad.