‘Las imprevisibles primarias del PSOE’, por Paco Villena

francisco Villena

Francisco Villena

 

El sistema operativo de la acción política del PSOE siempre había sido previsible. La previsibilidad del sistema se rompió con Pedro Sánchez, al orillar éste el placet de los barones territoriales a sus aspiraciones cuasisecretas a la presidencia del Gobierno con el apoyo de Podemos y de los independentistas vascos y catalanes. La ruptura de Pedro Sánchez con los barones le supuso al primero su descabalgamiento de la secretaría general del partido y, posteriormente, tener que renunciar por coherencia a su acta de diputado para no tener que abstenerse en favor de Mariano Rajoy y mantener así, en consecuencia, su famoso aforismo del “no es no” contra el candidato del PP. Patxi López, expresidente del Congreso en la brevísima anterior legislatura tras el 20-D y diputado tras el 26-J,  siguió durante todo este proceso de preinvestidura la línea política de Sánchez, es decir nada de pactar con el PP ni por activa ni por pasiva y, por supuesto, un “No” mayúsculo a Rajoy. Sin embargo, tras la forzada dimisión de Sánchez, Patxi, en cambio y a diferencia de otros compañeros sanchistas de viaje, se abstuvo en la investidura de Rajoy, siguiendo así disciplinadamente la decisión del Comité Federal del PSOE por lo que pudiera venir.

Y ya ha venido. El Comité Federal ha decidido que el esperado y deseado próximo Congreso del partido tenga lugar en junio de este año y que las primarias entre los militantes para elegir al próximo secretario general se celebren en mayo. Y apenas cuarenta y ocho horas después, Patxi López, viejo conocido del socialismo vasco – ha sido lehendakari y secretario general del PSE- ha presentado su candidatura a las primarias del PSOE. El sorprendente por prematuro anuncio de López ha pillado con el pie cambiado a todos y a todas que se lo estaban pensando, o que si ya lo tenían decidido pensaban anunciar su candidatura en marzo o en abril. De momento, la larga acefalia de este traumático periodo en la dirección del PSOE que con bastante dignidad ha sobrellevado el presidente de la Gestora, el asturiano Javier Fernández, ya tiene horizonte temporal con la convocatoria del Congreso. Y, además, el PSOE, en la persona de Patxi López, ya tiene un aspirante cierto a su liderazgo, a la secretaría general. Sigue sin líder hasta mayo, pero al menos los militantes del PSOE ya tienen a uno que ha dicho que quiere ser.

Pero si la previsibilidad del PSOE se rompió con Pedro Sánchez tampoco ahora con la postulación de Patxi López a la secretaría general se ha recuperado. Ni mucho menos. Nadie sabe si realmente Rubalcaba (EL País) está detrás de la operación Patxi López. Nadie sabe si Pedro Sánchez presentará su candidatura. Nadie sabe si Susana Díaz, que al parecer aspiraba a ser elegida sin contradicción y por aclamación, se presentará, de una vez, a la secretaría general. Nadie sabe si habrá otro u otra candidato de fuste que permanece, de momento, oculto. En realidad, nadie, ni de dentro ni de fuera del partido, puede asegurar si Patxi será o no el único candidato. Indudablemente si hay varios candidatos se solaparan perfiles ideológicos, trayectorias políticas, posicionamientos en el pasado reciente, respaldos territoriales, apoyos de baronías ilustres y, por supuesto, apoyos mediáticos. Con todo, tampoco es previsible lo que al final decidan los militantes en las primarias a pesar de los apoyos de los barones territoriales a tal o cual candidato. El divorcio entre las élites (barones) del partido y los militantes, como diría Odón Elorza, puede plasmarse en las primarias, para sorpresa de todos.

Para la estabilidad política en general y para el PSOE ha sido muy positivo que, por fin, haya primarias para que hablen los militantes y celebren su Congreso que termine con la larga interinidad de su Gestora. Sin duda las primarias, con sus virtudes y sus defectos, son el sistema más democrático para que un partido político elija a sus líderes. Las primarias deberían ser obligatorias por ley para garantizar una mayor democracia interna en las organizaciones políticas. En el PP, parece que Isabel Bonig y Cristina Cifuentes son partidarias de las primarias. Veremos si en el congreso de Febrero mantienen con valentía estos planteamientos. De momento, en el PSOE ya tienen un aspirante a líder, Patxi López. Abran juego señores.