PREVIA|Orriols se cita contra la euforia (@Levante-Córdoba, 18 h)

El @LevanteUD tiene partido en Orriols.¿Contra quién? A estas horas, contra sí mismo, sin duda. Bueno, llega a la bombonera granota un Córdoba en horas bajas. Por tanto, el principal enemigo del conjunto granota es él mismo. La complacencia, la relajación, el encontrar un camino allanado hacia el ascenso, habilitado por los quince puntos de distancia con el tercero. Todo suena a euforia y, por eso decimos, que el Levante juega contra su propia euforia que, no obstante, los aficionados granotas, que han crecido con el famoso yunque de la adversidad, no quieren escuchar nada que no sea: llega el Córdoba, tenemos que ganar (más allá de jugar bien o mal)

A estas alturas de la temporada, el once de Juan Ramón López Muñiz no debe demostrar nada; tan sólo administrar su fortaleza. Sin más. Plantilla amplia y casi al completo. Sin más. Sólo un contratiempo. La sanción de Toño por acumulación de amonestaciones y la lesión de Abraham, producida en el entrenamiento del pasado domingo, recién aterrizado de Zaragoza en donde le dieron otro zarpazo al ascenso, deja al técnico sin lateral zurdo específico. Las posibilidades, innumerables. La más natural, colocar un lateral diestro (Iván o cambiar a Pedro López de lado). La de mayor peso personal, alinear a Chema Rodríguez —quien tras la lesión no ha podido desbancar a Rober Pier del centro de la zaga— en una posición que, como zurdo no extrañaría. El central es uno de los referentes de Muñiz tanto este año en el Levante como el año pasado en la AD Alcorcón.

La tercera, un invento. Bajar a esa posición a Rubén, por ejemplo, y actuar con tres defensas. No hay precedentes para Muñiz de reiventar a un jugador en una posición nueva. El asturiano ya dijo en rueda de prensa que decidirá el mismo día del partido.

Por lo demás, mismo equipo, mismos jugadores. Partido en casa ante un Córdoba que, llamado a metas mayores, se encuentra en una posición para la que no fue concebido, el descenso. La urgencia, por un lado, y el hecho de jugar contra el líder, pueden ser un aliciente, una prueba más para el intratable líder que, de ganar —como ya siempre reconoció la semana pasada Muñiz diciendo que a partir de ahora cada victoria del Levante es un ‘golpetazo’ hacia el ascenso—, seguiría descontando días para ser nuevo equipo de primera división, ante la euforia contenida de sus aficionados, todavía indecisos en desbordar la euforia.