Política

Ribó defiende que “todas las creencias sean respetadas” y apuesta por impulsar el diálogo con las religiones

VALÈNCIA, 8 Nov. (EUROPA PRESS) – El alcalde de València, Joan Ribó, ha asegurado que su equipo de gobierno “trabaja para que todas las creencias y prácticas religiosas presentes en la ciudad sean reconocidas y respetadas, y puedan participar en la vida ciudadana con normalidad”, al tiempo que ha manifestado la voluntad municipal de “impulsar el diálogo entre las religiones y con el Ayuntamiento”.

Así se ha pronunciado durante el II Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz, celebrado este juevesy en Madrid. Concretamente, ha participado en la sesión plenaria que ha girado entorno al diálogo interreligioso contra la violencia, en la que también han intervenido el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y el teólogo Juan José Tamayo, detalla el consistorio en un comunicado.

El primer edil ha destacado que el Ayuntamiento de València “vela por el ejercicio de la libertad religiosa y de culto, y impulsa la mirada laica que, a la vez, es inclusiva con todas las religiones” y “respeta la no creencia”.

En su intervención, Ribó ha explicado que la ciudad cuenta con 63 comunidades de un total de nueve confesiones religiosas, un pluralismo religioso que se manifiesta en 132 parroquias católicas, integradas en la Diócesis de València, y 16 confesiones minoritarias, que suman entre todas un total de 143 lugares de culto.

Asimismo, ha indicado que los objetivos del gobierno de la Nau son “avanzar en la protección de la diversidad religiosa, el reconocimiento de la diversidad de creencias, el respeto hacia la no creencia, y la mejora de la convivencia”.

“Queremos atender a la propia esencia de pluralidad que conforma la sociedad de la ciudad, y garantizar la libertad religiosa para favorecer la convivencia y el reconocimiento a la diferencia en oposición a la intolerancia y a la discriminación”, ha añadido.

OFICINA PARA LA NO DISCRIMINACIÓN
Por esta razón, ha subrayado que València contará por primera vez a partir del año que viene con una Oficina por la No Discriminación y para la prevención de los delitos de odio.

“En un futuro, también queremos contar con un espacio de gestión de la diversidad religiosa que facilite la colaboración entre las entidades religiosas y el Ayuntamiento, promueva la convivencia entre las entidades religiosas y su entorno, favorezca su participación en el entramado asociativo y cívico y normalice su presencia en el espacio público”, ha avanzado.

Ribó ha aludido a iniciativas que fomentan el diálogo y mejoran la inclusión de cualquier persona, como los encuentros ecuménicos de Taizé, que respaldó el Ayuntamiento de València; también ha recordado el “gesto” del Govern de la Nau que desde 2015 “invita a las principales confesiones de la ciudad a participar en la Procesión Cívica del Día de la Comunitat, simbólica de la pertenencia a un pueblo”.

LA GESTIÓN DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA, “UN ASUNTO PÚBLICO”
El alcalde ha resaltado la firma convenios para la prestación de asistencia religiosa en el Cementerio General a las comunidades católica, musulmana y judía; acuerdos para el uso de la vía pública para desarrollar algunas prácticas como la de la finalización del Ramadán o las procesiones católicas. También ha destacado que se ha trabajado coordinadamente con entidades como el Movimiento contra la Intolerancia y se han impulsado campañas de sensibilización respecto a la difusión de mensajes discriminatorios.

Ribó ha asegurado que la “gestión de la diversidad religiosa es un asunto público y la protección de la libertad religiosa es también un asunto municipal porque las políticas sociales no pueden ignorar el papel de las entidades religiosas en una sociedad”. “Y en condiciones de laicidad, lo conveniente sería crear alianzas transversales que propiciaran que las entidades religiosas jueguen a favor de la cohesión social”, ha agregado.

A su juicio, “todas las administraciones tienen que cumplir con la aconfesionalidad que marca la Constitución Española” y el Ayuntamiento “no puede ni debe de alinearse con una determinada visión religiosa”. “Más allá de esto, entendemos que la sociedad no es un territorio de compartimentos estanco, sino que todo influye sobre todo”, ha añadido.

Por lo tanto, ha insistido en que “sería ilógico pensar que las actuaciones de un Ayuntamiento no tendrán reminiscencias de la cultura propia del lugar donde se establece”. “Lo que hay que evitar es que la religión interrumpa el desarrollo del ejercicio de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial”, ha puntualizado.

“Yo mismo, como alcalde, tengo muy claro que no debo presidir una procesión como primera autoridad municipal, ni un acto litúrgico, pero sí asistir a una manifestación cultural y popular de origen religioso como pueden ser los ‘Miracles de Sant Vicent’ o la procesión del Corpus Christi en València”, ha concluido.

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