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Cómo evitar que los niños se muerdan las uñas

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como evitar que los niños se muerdan las uñas

Cortar las uñas a los niños es una de esas cosas terribles que los padres debemos hacer por su imagen, por evitar que acumulen suciedad y por disminuir el riesgo de que se destrocen la cara y nos la destrocen a nosotros.

Se trata de algo terrible porque no se dejan, al menos cuando son pequeños, y se convierte en una tortura hacia ellos, y de ellos a nosotros. Así hasta que un día les vas a cortar (no le pasa a todos los padres, pero sí a algunos), y te das cuenta de que hay tres o cuatro uñas que ya están muy cortitas: Pero hijo, ¿te las muerdes? ¿No sabes cuáles son las cuatro importantes consecuencias?

Cómo evitar que los niños se muerdan las uñas:

1. Mayor riesgo de infecciones

Las uñas, como parte distal de las manos con espacio para albergar suciedad, se convierten en un posible foco de infecciones varias si acaban en la boca. Algunos niños, acostumbrados a morderse las uñas de las manos, acaban viendo también como una opción válida morderse las uñas de los pies, en un evento que a pocos padres les mantiene el estómago en su sitio.

2. Riesgo de infección junto a las mismas uñas

Si en el irregular proceso de morderse las uñas se dejan algún piquito que se les pueda clavar en la piel a medida que crece la uña, o se hacen alguna herida, aumenta el riesgo de que se produzca una paroniquia. Esta condición consiste en el enrojecimiento e hinchazón de una zona junto a la uña, que puede llegar a llenarse de pus, siendo muy doloroso y molesto.

3. Riesgo de afectación dental

Si se muerden las uñas durante poco tiempo es poco probable que suceda, pero si se convierte en un hábito repetitivo y constante en el tiempo, puede suceder que los dientes se desplacen de lugar e incluso que alguno de los dientes se erosione en la zona que repetidamente entra en contacto con las uñas.

4. Dolor si muerden más de lo que deben

En el caso de que se muerdan las uñas como hábito repetitivo, puede suceder que muerdan incluso cuando ya no tengan nada que morder. Una vez han acabado con el borde de la uña (lo blando), sólo les queda la placa ungueal (la parte que está adherida al dedo), y hay niños que siguen por ahí hasta hacerse daño, dejando el dedo sin esa parte de protección y estando unos días (hasta que vuelve a crecer la uña) con dolor al hacer según qué cosas con las manos.

¿Y qué hacer si se muerden las uñas?

Si se quiere poner remedio a esta situación deben seguirse una serie de consejos para conseguirlo, o como mínimo para intentarlo:

  • Explicar por qué es mejor no morderlas: lo primero es que sepa por qué vas a incidir en que deje de morderse las uñas, así que hay que explicarle los riesgos que conlleva morderse las uñas.
  • Intentar conocer la razón de que se las muerda: si es por ansiedad, si es por aburrimiento, si es por… para ir a la raíz del problema y tratar de darle solución. Si conseguimos que un niño tenga un ambiente más tranquilo, quizás se las muerda menos; si está ocupado, quizás no piense en ellas; etc.
  • No ser muy severos: morderse las uñas es un acto voluntario que a menudo se transforma en una rutina casi involuntaria (muchas veces les recordaremos que se las están mordiendo y se sorprenderán ellos mismos al darse cuenta de que lo están haciendo). Dado que lo suelen hacer por ansiedad, es mejor no regañar ni castigar, porque eso los pondría aún más nerviosos. Vale la pena que el proceso sea tranquilo y que ellos sean partícipes de la decisión de dejar el hábito.
  • Evitar poner líquidos o tiritas: a menos que nos lo pidan ellos para ayudarles en el proceso. Si ellos sienten aún la necesidad de hacerlo y les ponemos algo, pueden pensar que les estamos castigando y de nuevo aumentar su nerviosismo. Hay que intentar reconducir este modo de canalizar su ansiedad modificando el ambiente: eliminando los factores estresantes, ayudándoles a que duerman bien para que por el día no tengan sueño, permitiéndoles que jueguen y corran para que no estén en casa con energía por quemar, etc., y si aún están nerviosos, ver con ellos qué actividad podría ayudarles a recobrar un poco la calma.
  • Dejar crecer una uña: si la cosa se alarga mucho, o si cuesta demasiado, se puede intentar llegar a un pacto intermedio, como dejar una uña sin morder, hasta que crezca. Una vez lo consiga, valorar el esfuerzo que le ha supuesto, hacerle saber que estamos orgullosos de ellos, y dejarle elegir cuál será la próxima uña que dejará crecer.

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GALERÍA | Ofrenda marinera floral a la Virgen de los Desamparados sumergida en el Puerto de Valencia

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La imagen de la Virgen de los Desamparados sumergida en el Puerto de Valencia recibió el pasado domingo la ofrenda marinera de flores organizada por la Federación Agrupación de Fallas del Marítimo con la colaboración del Club de Buceo Gised Valencia y del Real Club Náutico de Valencia (RCNV).

En el acto participaron las Falleras Mayores e Infantiles de las comisiones de la Agrupación de Fallas del Marítimo, entidad que organiza esta ofrenda desde 1996, en la semana del 9 d’Octubre para unirse a la fiesta de la Comunitat Valenciana, indican desde la Federación fallera, constituida por 46 comisiones.

Para este acto, el Real Club Náutico cedió sus instalaciones y las embarcaciones que trasladaron a la comitiva hasta la zona donde está la imagen sumergida de la Virgen de los Desamparados.

Antes de la inmersión, el presidente de la Agrupación de Fallas del Marítimo, Julián Carabantes, y el Comandante Naval de Valencia y Castellón, Alfredo Cordón Scharfhausen, entregaron a los buceadores un ramo de flores y las Falleras Mayores e Infantiles también lanzaron claveles.

Después, seis submarinistas se sumergieron para llevar el ramo hasta la imagen de la Mare de Déu, que es propiedad del Club de Buceo Gised y que está situada en el fondo del mar, en el espigón exterior del Club Náutico de Valencia.

Rosario misionero

Además de las flores, en la ofrenda del domingo los submarinistas también bajaron a la imagen de la Mare de Déu un Rosario misionero, “ya que estamos en el mes del Rosario y de las misiones”, explica José Ángel Crespo, presidente del Altar Playa San Vicente Ferrer del Canyamelar, que propuso esta iniciativa.

Por tanto, “ahora la imagen sumergida de la Virgen tiene un Rosario de varios colores que representa los cinco continentes: el verde es África, el rojo América, el blanco Europa, el azul Oceanía y el amarillo, Asia”, señala Crespo. Además, la ofrenda de este Rosario se realizó el 2 de octubre, “primer domingo de octubre, que es cuando se celebra la fiesta de la parroquia del Rosario del Canyamelar”.

Imagen esculpida en bronce en 1977

La imagen sumergida fue esculpida en bronce en 1977 por el escultor Ignacio Cuartero Fernández, miembro del grupo de buceo GISED Valencia.

 

Tras permanecer más de 30 años bajo el mar, a 14 metros de profundidad frente al faro de Valencia, la imagen fue extraída en 2007 debido a las obras en el Puerto, circunstancia que fue aprovechada para restaurarla y exponerla. En 2009 volvió a ser sumergida “en un lugar más accesible, frente al espigón situado junto a sus instalaciones, a 10 metros de profundidad”.

En el mes de mayo tiene lugar la ofrenda a la imagen sumergida de la Virgen de los Desamparados con motivo de la fiesta de la Patrona. Se realiza desde hace más de 40 años y la organiza el Real Club Náutico de Valencia y el Club de buceo GISED Valencia.

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