l entrenador del Elche CF, Eder Sarabia, compareció en la previa del decisivo duelo ante el Atlético de Madrid con un mensaje claro de cara a la recta final de LaLiga EA Sports: máxima concentración en el propio equipo. El técnico franjiverde insistió en que su plantilla no debe mirar la situación del rival ni su exigente calendario, sino enfocarse en sumar puntos para lograr la permanencia.
“Ellos sabrán cómo vienen, pero nosotros estamos centrados en nosotros mismos”, afirmó Sarabia al analizar el partido frente al conjunto rojiblanco, que llega tras disputar la final de Copa del Rey y con unas semifinales de Champions en el horizonte. Aun así, el entrenador vasco dejó claro que espera la mejor versión del Atlético de Madrid. “Son uno de los mejores equipos del mundo, con uno de los mejores entrenadores y una plantilla espectacular”, destacó.
En clave deportiva, Sarabia confirmó que solo Adam Boayar es baja segura, mientras que futbolistas como Grady Diangana, Marc Aguado, Yago de Santiago y Héctor Fort están disponibles para el encuentro. Además, dejó claro que no piensa reservar jugadores pese al siguiente compromiso ante el Real Oviedo, rival directo por la salvación.
El técnico del Elche quiso transmitir confianza en su vestuario y volvió a reclamar intensidad total para afrontar uno de los partidos más importantes del curso. “Hambre, deseo, energía, intensidad y valentía”, resumió como receta para competir ante un rival de máximo nivel. También aseguró que la plantilla está mentalizada y convencida de lograr el objetivo. “Las finales las estamos jugando bien y el equipo transmite buenas sensaciones”, señaló.
Sobre la falta de gol de algunos delanteros como Rafa Mir, Álvaro Rodríguez o André da Silva, Sarabia restó dramatismo y defendió el trabajo diario de sus atacantes. “Desde el juego llega el gol”, explicó, confiando en que recuperen acierto en este tramo decisivo.
Por último, pidió protagonismo cero para los árbitros y elogió a Josan Ferrández por su actitud. El Elche afronta así una cita de máxima exigencia en el Martínez Valero con la permanencia en juego y con la firme convicción de que depende de sí mismo.