Valencia
¿Cómo se controla la calidad del agua? Así se comprueba si una playa es segura para el baño
Publicado
hace 2 mesesen
Los controles combinan muestras en puntos concretos, análisis microbiológicos y vigilancia de posibles fuentes de contaminación. Nuevas tecnologías, como los drones, permiten además detectar indicios de contaminación de forma mucho más rápida
La calidad del agua que utilizamos para bañarnos no se determina únicamente por su aspecto. Que el agua esté transparente no significa necesariamente que sea apta para el baño, del mismo modo que una coloración puntual no implica por sí sola que exista contaminación.
Detrás de la clasificación de una playa como apta o no apta para el baño existe un sistema de vigilancia que combina toma de muestras, análisis en laboratorio, seguimiento de las condiciones ambientales y control de posibles focos de contaminación.
En la Comunitat Valenciana, el programa de control incluye cientos de puntos de muestreo distribuidos por las zonas de baño para obtener resultados representativos de la calidad del agua. En el programa de 2024, por ejemplo, se contemplaban 264 zonas de baño y 293 puntos de muestreo.
¿Qué se analiza en el agua de una playa?
Uno de los aspectos fundamentales es comprobar la posible presencia de contaminación microbiológica.
En las aguas de baño se analizan principalmente dos indicadores de contaminación fecal:
- Escherichia coli (E. coli).
- Enterococos intestinales.
Los resultados obtenidos permiten valorar el estado microbiológico del agua y establecer la clasificación de las zonas de baño.
Estos microorganismos se utilizan como indicadores porque su presencia puede revelar contaminación procedente de aguas residuales, asentamientos urbanos o determinadas actividades agrícolas y ganaderas.
¿Cómo se toma una muestra de agua?
Los técnicos realizan muestras en puntos seleccionados previamente para que los resultados sean representativos de la zona de baño.
La ubicación de estos puntos tiene en cuenta aspectos como la afluencia de bañistas y las características de cada zona. En playas de gran extensión pueden establecerse varios puntos de control.
Las muestras se trasladan posteriormente a laboratorios donde se realizan los análisis correspondientes.
Esto permite obtener una fotografía precisa de la calidad microbiológica del agua en ese momento.
¿Por qué no basta con mirar el agua?
El agua puede parecer completamente limpia y, sin embargo, contener microorganismos que no son visibles a simple vista.
Por eso, el color, el olor o la transparencia no son suficientes para determinar si el agua es segura.
Los análisis microbiológicos aportan información objetiva que permite detectar una contaminación que no podría identificarse simplemente observando el mar.
Además, los controles tienen en cuenta las posibles fuentes de contaminación existentes en el entorno. Los perfiles de las aguas de baño deben identificar y evaluar esas fuentes para establecer medidas de gestión cuando sea necesario.
¿Qué ocurre después de lluvias intensas?
Las lluvias pueden modificar temporalmente las condiciones del agua.
Los episodios de precipitaciones intensas pueden arrastrar hacia ríos, barrancos, acequias y finalmente hacia el mar materia orgánica, residuos y microorganismos procedentes del entorno urbano o agrícola.
Por ese motivo, después de determinados episodios meteorológicos puede ser especialmente importante reforzar la vigilancia y comprobar mediante análisis que las condiciones del agua siguen siendo adecuadas.
La tecnología entra en el control del agua
A los métodos tradicionales se suman ahora nuevas herramientas tecnológicas.
La Generalitat Valenciana ha presentado este lunes un proyecto piloto de medición de la calidad del agua mediante drones, desarrollado por las empresas valencianas Ocean Watcher y Salvare.
El sistema combina drones, sensores y algoritmos de inteligencia artificial para detectar indicios de contaminación y obtener información prácticamente inmediata, sin tener que esperar a que finalice todo el proceso de análisis de laboratorio.
El proyecto se está aplicando en seis zonas de la Comunitat Valenciana:
- Acequia Sangonera, en Meliana.
- Acequia Nova, en Meliana.
- Acequia de Sant Vicent, en Alboraya.
- Barranc del Carraixet, en Alboraya.
- Gola del Pujol, en València.
- Gola del Perellonet, en València.
- Gola del Rei, en Sueca.
Aunque la tecnología permite acelerar la detección de posibles problemas, no sustituye necesariamente a los análisis de laboratorio, que continúan siendo fundamentales para confirmar la presencia de determinados contaminantes y microorganismos.
Drones para detectar cambios en el agua
La principal ventaja de estos sistemas es la rapidez.
Un dron puede recorrer una determinada superficie y recoger información mediante sensores, permitiendo detectar cambios o indicios anómalos que posteriormente pueden ser investigados.
La inteligencia artificial puede ayudar a analizar grandes cantidades de información y localizar patrones que podrían pasar desapercibidos mediante una vigilancia exclusivamente visual.
Esto abre la puerta a sistemas de control más dinámicos, capaces de detectar posibles problemas antes y facilitar la intervención de los servicios responsables.
¿Quién controla la calidad de las aguas?
El control depende del tipo de agua y de su uso.
En el caso de las aguas de baño, las administraciones sanitarias y ambientales realizan programas específicos de vigilancia durante la temporada de baño.
En la Comunitat Valenciana existe una red de puntos de muestreo que permite controlar las zonas de baño censadas y obtener información sobre su calidad.
En el caso del agua destinada al consumo humano, los controles son todavía más amplios y abarcan parámetros microbiológicos, químicos y otros indicadores. Los registros oficiales incluyen, entre otros, análisis de E. coli, enterococos, turbidez, pH, conductividad, metales, nitratos y diferentes sustancias químicas.
¿Qué significa que una playa tenga buena calidad del agua?
La clasificación de una zona de baño se basa en los resultados obtenidos durante los controles y en la evolución de los parámetros microbiológicos a lo largo del tiempo.
Por eso, un análisis puntual y la clasificación anual de una playa no son exactamente lo mismo.
La vigilancia periódica permite detectar cambios y valorar la calidad del agua de manera continuada.
En definitiva, cuando nos preguntamos si una playa es segura para bañarse, la respuesta no depende únicamente de lo que vemos desde la orilla.
Detrás hay muestreos, laboratorios, controles sanitarios, vigilancia ambiental y, cada vez más, tecnología capaz de analizar grandes superficies en tiempo real.
Y el objetivo es siempre el mismo: que cuando nos metamos en el agua sepamos que existe un sistema detrás vigilando su calidad.
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