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ENTREVISTA| María Patiño desvela sus secretos mejor guardados

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MADRID, 30 May. (CHANCE) – Al frente de Socialité y como una de las colaboradoras imprescindibles del programa estrella de Telecinco, Sálvame, María Patiño hace un repaso de su vida y se sincera con su compañera Chelo García Cortés para la revista Semana, a la que le reconoce que su vida no ha sido un camino de rosas, sin embargo la periodista opta por el optimismo y aprender incluso de los malos momentos.

UNA NIÑA CON LA ILUSIÓN DE APARECER EN LA PEQUEÑA PANTALLA
«Desde niña fui consciente de que quería salir en pantalla» reconoce María, que asegura que no fue una periodista vocacional sino que quería ser actriz y salir en la tele sin embargo su padre le obligo a actuar una carrera «seria» antes de hacer interpretación, por lo que se decantó por el periodismo dándose cuenta en primero de carrera que «mi forma de ser coincidía con lo que yo creo se le debe exigir a un periodista en general», así que al terminar la carrera tenía claro que «me había enamorado de esta profesión y es a lo que me quiero dedicar».

Su vehemencia y temperamento se han convertido en su seña de identidad, ella misma reconoce que se deben a «una obsesión, tengo como un miedo constante de que esto se puede acabar y si acaba a dónde voy, por eso me digo ‘hoy lo he hecho bien, pues mañana mejor'». Sin embargo a María no le preocupa el dinero y declara: «yo no le doy ningún valor al dinero, pero también es verdad que es muy cómodo hablar así porque nunca me ha faltado. No soy de derrochar pero al mismo tiempo tengo dinero de que no haya dinero».

TODAS LAS PERSONALIDADES DE MARÍA PATIÑO
María sorprende reconociendo que tiene «tantas personalidades como días la semana» y de sus propias personalidades confiesa: «No me gusta la María intransigente y excesivamente exigente conmigo y con la gente que quiero», sin embargo se decanta por «la María justa y absolutamente leal hasta la muerte con la gente que quiero».

Sin duda una personalidad marcada por sus vivencias, y no todas han sido preciosas pero María asegura: «pongo un velo y borro de mi memoria todo lo que he podido perder» porque según confiesa «en mi memoria normalmente los tengo borrados porque entonces no podría parar de llorar», sin embargo sentencia que «tengo la sensación de que la vida me ha dado más que me ha quitado».

MARCADA POR SU TRASTORNO DE ALIMENTACIÓN
María Patiño confesaba hace años que sufrió un trastorno de la alimentación, sin embargo las críticas se cebaron con ella volviéndose en su contra. Con el paso del tiempo reflexiona: «se percibió como un afán de protagonismo por mi parte, en un momento que era una colaboradora todavía sin ninguna notoriedad que hablaba por primera vez de un tema personal. Me provocó tantísimo dolor el que no me hubieran entendido , que desde ese día aprendí que lo que verdaderamente me importa y lo que realmente me duele no lo comparto nada más que en contextos justificados. El trastorno de alimentación en conferencias en las que se trata este tipo de problemas», asegura la periodista pronunciándose sobre un tema que le ha causado tanto dolor.

«Las personas que hemos sufrido trastorno de alimentación, que es una adicción de por vida, tenemos una tendencia a que cualquier salida dentro de lo que es un margen de comida sana nos puede provocar volver al pasado. Yo he logrado tener una dieta saludable y sin excesos», aclara María de su situación actual.

¿QUÉ PASO CON LA VENA DE PATIÑO?
Cada vez que se enfadada la vena de su cuello agarraba el protagonismo convirtiéndose tan famosa como la propia presentadora, sin embargo un día desapareció de nuestras vidas. Ahora es la propia María quien lo aclara: «Yo no dejé la vena, no me importaba que se viese, no desapareció hasta que me hice un lifting cervical», confiesa María.

Del resto de sus retoque estéticos añade: «mi única obsesión era tener una entidad profesional, cuando cogí seguridad profesional y cuando curé mi cabeza decidí comenzar a hacer mis retoques estéticos. Mi historia en un principio era centrar mi cabeza, quererme a mi misma y tener un pequeño hueco en esta profesión, luego ya llegó el momento de ir a un estilista, de arreglarme el pelo…», desvela María.

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