La artista Parastu Ahmadi y otros ocho músicos también han sido castigados con la prohibición de salir del país y de ejercer actividades artísticas durante dos años.
Un tribunal de la ciudad iraní de Qom ha condenado a la cantante Parastu Ahmadi a 74 latigazos por actuar sin velo durante un concierto retransmitido a través de YouTube. La sentencia incluye además la prohibición de abandonar Irán y de desarrollar actividades artísticas durante dos años.
La decisión judicial afecta también a otros ocho músicos que participaron en la actuación y se enmarca en las estrictas normas impuestas por las autoridades iraníes sobre la vestimenta y la actividad cultural.
Castigo por actuar sin cubrirse la cabeza
Según la sentencia dictada por un tribunal de Qom, Parastu Ahmadi incumplió las normas vigentes al aparecer sin el hiyab obligatorio durante una actuación musical difundida por internet.
Las autoridades iraníes consideran que la retransmisión del concierto supuso una vulneración de las leyes que regulan tanto la vestimenta femenina como las actividades artísticas en el país.
Además de los 74 latigazos, la cantante y los otros ocho integrantes del grupo han sido castigados con la prohibición de salir de Irán durante dos años y con la suspensión de cualquier actividad relacionada con la música en ese mismo periodo.
La condena reaviva el debate sobre las libertades en Irán
La sentencia ha vuelto a poner el foco sobre las restricciones impuestas a las mujeres y a los artistas en la República Islámica, donde el uso del velo es obligatorio desde la revolución de 1979.
En los últimos años, las autoridades han endurecido la vigilancia sobre las normas de vestimenta, mientras que organizaciones internacionales y colectivos de defensa de los derechos humanos han denunciado repetidamente las limitaciones a la libertad de expresión y a los derechos de las mujeres en el país.
La música y las redes sociales, bajo vigilancia
La difusión del concierto a través de YouTube habría sido uno de los elementos determinantes en la investigación judicial. Las autoridades iraníes mantienen un férreo control sobre las actividades culturales y sobre los contenidos difundidos en plataformas digitales.
La condena contra Parastu Ahmadi se suma a otros casos recientes que han generado críticas internacionales por las sanciones impuestas a artistas y activistas en Irán.