La lesión de Fermín López llega en el peor momento posible para España. El centrocampista del FC Barcelona sufrió una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho frente al Betis y tendrá que pasar por el quirófano. La baja no rompe el plan de Luis de la Fuente, porque La Roja conserva talento y profundidad suficiente en su puesto, pero sí le quita una pieza muy valiosa: un jugador capaz de agitar partidos, llegar al área desde la segunda línea y ofrecer soluciones en distintas posiciones.
Un perfil distinto en una zona con mucha competencia
Fermín no apuntaba a ser un titular indiscutible, pero sí era un jugador que tenía sentido en una convocatoria larga. En un Mundial, donde el desgaste, los viajes y los cambios de ritmo pesan tanto como la calidad, tener un interior ofensivo que puede jugar entre líneas, caer a banda, o ser un falso extremo es un lujo. Por eso, más que ser un factor que deje sin opciones a España, reduce la flexibilidad que De la Fuente encontraba en él, sobre todo si España necesita modificar un partido sin renunciar a la presión alta ni al dominio del balón.
El centrocampista tiene algo que no siempre se encuentra en los perfiles más asociativos: es agresivo en la llegada. No espera la jugada, la ataca. Esa capacidad para romper desde atrás, pisar área y finalizar hacen a Fermín una amenaza complementaria para delanteros y extremos que mejora las opciones en apuestas ganador Mundial 2026 para la selección. España suele tener posesión, pero en los grandes torneos no basta con circular bien el balón. En esos partidos más cerrados en los que decide una segunda jugada, un rechace o una aparición inesperada es donde Fermín podía ser muy útil.
Además, su temporada le había dado argumentos. El andaluz firmó 13 goles y 17 asistencias en 48 partidos con el Barcelona, una producción muy alta para un jugador que no actúa como delantero puro. Esa cifra explica por qué su baja duele más de lo que podría parecer a simple vista: España pierde a un gran suplente, pero sobre todo, pierde gol desde el centro del campo.
Más peso para los mediapuntas y una lista con menos margen
La consecuencia directa es que otros perfiles deberán asumir funciones que Fermín concentraba de forma natural. Dani Olmo puede ocupar zonas parecidas, Pedri y Gavi ofrecen control, ritmo y presión, y futbolistas como Álex Baena o Alberto Moleiro pueden ganar opciones si De la Fuente busca creatividad entre líneas. Pero ninguno reproduce exactamente el mismo paquete de energía, llegada, desmarque y remate,que sumaba enteros en las apuestas Mundial de fútbol.
El problema se agrava por el calendario. La lista definitiva de 26 convocados se anunciará el 25 de mayo y España debutará el 15 de junio ante Cabo Verde, unos plazos incompatibles con una lesión que requiere operación y una recuperación estimada en torno a dos meses. Por eso, más que una duda médica, el caso de Fermín se ha convertido en una ausencia asumida.
Para la selección, el impacto será táctico y emocional. Táctico, porque obliga a reajustar la rotación ofensiva y a buscar gol en otros interiores. Emocional, porque Fermín llegaba en crecimiento, con confianza y con el impulso de una temporada que parecía empujarle hacia su primer gran Mundial. España seguirá siendo competitiva, pero pierde una variante incómoda para los rivales: la de un futbolista que entra, muerde, rompe y convierte el orden del partido en desorden.