Valencia
La ostra invasora tropical que avanza por el Mediterráneo y ya coloniza las costas españolas
Publicado
hace 2 mesesen
La Pinctada radiata se expande por el Mediterráneo occidental favorecida por el aumento de la temperatura del mar y ya ha sido detectada desde Baleares y Castellón hasta Almería
Una ostra invasora de origen tropical se está expandiendo por el Mediterráneo occidental y ya está presente en distintos puntos de las costas españolas. Se trata de la Pinctada radiata, una especie procedente del mar Rojo que llegó al Mediterráneo a través del canal de Suez tras su apertura en 1869.
La expansión de esta ostra perlífera preocupa a los investigadores por su capacidad para colonizar nuevos territorios y por los posibles efectos sobre los ecosistemas autóctonos. Un estudio coordinado por el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) ha permitido documentar cómo la especie está ampliando su presencia en el Mediterráneo occidental.
El trabajo, publicado en la revista Marine Environmental Research, reúne información obtenida durante años mediante una red internacional de seguimiento formada por 132 puntos de medición en ocho países mediterráneos.
Pinctada radiata, una invasora que avanza por el Mediterráneo
La Pinctada radiata es una ostra perlífera originaria del mar Rojo. Está considerada la primera especie invasora que llegó al Mediterráneo tras la apertura del canal de Suez y figura entre las 100 especies invasoras más peligrosas del Mediterráneo por los impactos que puede provocar sobre la biodiversidad.
Hasta ahora, su presencia estaba especialmente consolidada en el Mediterráneo oriental. Sin embargo, los investigadores han detectado una expansión generalizada hacia el Mediterráneo occidental.
Los registros analizados entre 2015 y 2024 muestran nuevos episodios de colonización principalmente en el Mediterráneo occidental y también en los mares Adriático y Egeo.
La ostra invasora ya está en las costas españolas
En España, los primeros registros obtenidos mediante esta red se remontan a 2016 en las Islas Baleares.
Desde allí, la especie ha sido detectada posteriormente en otros puntos del Mediterráneo español. Entre ellos se encuentran las Islas Columbretes, en Castellón, y distintas zonas hasta llegar a Agua Amarga, en Almería.
Por el momento, los investigadores no han observado asentamientos más allá de esta zona del litoral almeriense.
La presencia de Pinctada radiata en la Comunitat Valenciana tiene especial relevancia debido al seguimiento que se realiza desde hace años en espacios marinos protegidos.
Alerta en las Islas Columbretes
En la Reserva Marina de las Islas Columbretes se utilizan colectores de larvas desde 2003 para estudiar la evolución de la nacra (Pinna nobilis), uno de los bivalvos más emblemáticos del Mediterráneo y actualmente en peligro crítico de extinción.
Estos dispositivos permitieron detectar también la presencia de la ostra invasora.
Los investigadores observaron por primera vez Pinctada radiata en los colectores de Columbretes en 2020, mientras que el asentamiento de ejemplares en el medio natural no se constató hasta 2022.
Este desfase demuestra la utilidad de los colectores como sistema de vigilancia: permiten detectar la llegada de una especie años antes de que se establezca de manera visible en el ecosistema.
Un sistema de alerta temprana frente a las especies invasoras
La red coordinada por el investigador del CSIC Diego Kersting está formada por colectores de larvas instalados en 132 localidades de Argelia, Croacia, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Eslovenia y España.
Su funcionamiento es sencillo. Los dispositivos están compuestos por mallas que crean superficies donde pueden asentarse las larvas transportadas por las corrientes marinas.
Algunos de los puntos llevan funcionando durante más de una década, lo que ha permitido disponer de una información especialmente valiosa para conocer cómo se desplazan las especies invasoras.
Además de las Islas Columbretes, la red permite controlar otros enclaves de la Comunitat Valenciana, como las aguas de la Sierra de Irta y el Cabo de San Antonio.
Los investigadores destacan que se trata de una metodología económica, sencilla de instalar y revisar y que puede utilizarse para controlar diferentes especies en grandes extensiones.
El Mediterráneo se calienta y facilita la expansión
Una de las claves para entender el avance de Pinctada radiata es el aumento de la temperatura del Mediterráneo.
Los investigadores señalan que este mar se está calentando a un ritmo aproximadamente tres veces superior a la media mundial, una circunstancia que está favoreciendo la expansión de especies de origen tropical.
Las zonas más frías del Mediterráneo, como el Golfo de León o el norte del Adriático, continúan sin presencia de esta especie en los registros analizados.
En cambio, el Mediterráneo occidental presenta condiciones cada vez más favorables para su expansión.
En algunas zonas se han registrado temperaturas extraordinariamente elevadas. En Sa Dragonera, en Mallorca, el agua ha alcanzado recientemente los 33 grados.
En las Islas Columbretes, los investigadores calculan que la temperatura del mar ha aumentado 1,5 grados desde 1990.
Una amenaza para las especies autóctonas
La expansión de Pinctada radiata no se limita a la llegada de nuevos ejemplares. El principal riesgo es que la especie consiga establecerse y compita con organismos autóctonos por espacio y recursos.
En el Mediterráneo oriental, donde lleva más tiempo establecida, ya se han observado desplazamientos de especies autóctonas y efectos sobre la cadena trófica.
Los científicos advierten de que el avance de especies invasoras puede generar importantes consecuencias ambientales y económicas.
Un Mediterráneo con unas 1.000 especies invasoras
La Pinctada radiata forma parte de un problema mucho más amplio. Actualmente se estima que existen alrededor de 1.000 especies invasoras en el Mediterráneo, de las cuales unas 600 ya están establecidas.
El calentamiento del mar puede acelerar todavía más este proceso al permitir que especies procedentes de regiones tropicales encuentren condiciones cada vez más favorables para sobrevivir y reproducirse.
Por ello, los investigadores consideran fundamental reforzar los sistemas de vigilancia y detección temprana.
Los científicos reclaman financiación estable
Diego Kersting defiende la necesidad de mantener la red de colectores y garantizar su financiación estable para poder detectar rápidamente la llegada y expansión de nuevas especies invasoras.
La detección temprana permite conocer el avance de una especie antes de que su presencia sea difícil de controlar y puede ayudar a reducir los daños sobre los ecosistemas marinos.
El caso de las Islas Columbretes demuestra precisamente el potencial de este sistema: la presencia de la ostra pudo detectarse en los colectores en 2020, dos años antes de confirmar su asentamiento en el medio natural.
La expansión de Pinctada radiata por el Mediterráneo occidental es, por tanto, una nueva señal de cómo el calentamiento del mar está modificando los ecosistemas y facilitando la llegada y establecimiento de especies tropicales en aguas españolas.
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