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Las FFP2 van a ser el papel higiénico de esta ola

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Ante los alarmantes números de víctimas mortales, incidencia y nuevos contagios producidos por la Covid 19, son muchos los que han puesto el foco de atención en las mascarillas. La evolución de la pandemia no es nada buena, y menos aún ahora con las nuevas cepas más contagiosas como la británica como nueva amenaza. Lo que está claro es que, a pesar del optimismo que causa la vacunación, cada vez somos más conscientes que deberemos convivir con la mascarilla durante bastante tiempo. Y ahí surge de nuevo el debate ¿cuál es la más segura?

Al principio de la pandemia, desde las autoridades sanitarias se desaconsejaba su uso; luego pasaron a ser recomendables en ciertos momentos y lugares; para más tarde ser ya obligatorias en todo caso. El debate continuó y la pregunta que ser planteaba era clara, cuáles eran las más indicadas. Mientras nuestros políticos debatían sobre la manera más idónea de combatir el virus de manera individual veíamos a nuestros vecinos fabricar con tela sus propias masacarillas y cubrebocas caseros. Pero un año más tarde continuamos igual, sin saber si lo mejor es llevar una mascarilla de tela, quirúgica, FFP2 o FFP3.

Muchos países ya han prohibido las mascarillas no médicas y ahora España tiene sobre la mesa esa cuestión. Muchas voces piden un mayor control de este medio de protección con la finalidad de parar estas cifras tan alarmantes que estamos viendo. Porque con el fantasma de un confinamiento total como el del año pasado sobrevolando nuestras cabezas, controlar cómo cubrir nuestro rostro puede ser nuestra última bala tras las últimas medidas tomadas.

Científicos como José María Lagarón, investigador del CSIC y fundador de la empresa Bioinicia, hace unos meses ya ponían en duda la efectividad de las mascarillas quirúrgicas. «Las mascarillas quirúrgicas no valen para interiores, porque no nos estamos protegiendo de bacterias, no estamos en un hospital. Si alguien estornuda, o simplemente habla, como la mascarilla no es estanca, además, parte de esos aerosoles la atraviesan (entre un 15% y un 35%), y otra parte sale por los laterales”.

Para Lagarón existe «la noción equivocada de que una mascarilla quirúrgica protege de que tú contagies a otros, pero eso no es verdad” ya que “protege de que las bacterias que yo emito puedan pasar a través de la mascarilla. Pero si yo tengo un virus, sólo me van a proteger en parte, hasta un 80% como mucho. Las más restrictivas llegan hasta el 85%”.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo planteará a Pedro Sánchez la cuestión de llevar FFP2 o no de manera obligatoria.

El debate está servido y cada vez parece más probable que se obligue a llevar las FFP2 en algunos espacios concretos, en determinadas conductas sociales o incluso en todo momento. Pero, de llegar a esa conclusión, ¿qué pasaría? ¿Habrá mascarillas FFP2 para todos? Muchos aseguran que si finalmente son obligatorias no habrá capacidad de producción suficiente para abastecer tanta demanda.

Puede que las mascarillas se conviertan en el papel higiénico de esta nueva ola, ese que desaparecía a los pocos minutos de reponerlo en los supermercados.

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