Salud y Bienestar

Dra. María Platero: “La menopausia puede vivirse con bienestar gracias a la medicina personalizada”

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Dra. María Platero

La menopausia sigue siendo una de las etapas más invisibilizadas en la salud femenina, a pesar de afectar a millones de mujeres en un momento clave de su vida. Cambios físicos, hormonales y emocionales que, en muchos casos, se viven en soledad o con información insuficiente. A esta realidad se suma una dificultad añadida: encontrar especialistas que aborden esta fase de forma integral y actualizada.

Hablamos con la doctora María Platero Mihi, especialista en Ginecología y experta en menopausia y medicina regenerativa, que apuesta por un enfoque personalizado centrado en mejorar la calidad de vida de la mujer más allá de los síntomas.

La doctora Platero atiende consulta en la Clínica Belda (C/ Ramón Gordillo, 2, Valencia), donde ofrece seguimiento individualizado a mujeres en esta etapa.

Entender la menopausia

¿Qué ocurre exactamente en el cuerpo de la mujer durante la menopausia?

La menopausia es un proceso biológico natural en el que los ovarios disminuyen progresivamente su producción hormonal, en concreto de estrógeno, progesterona y testosterona. Esto provoca el cese definitivo de la menstruación y marca el final de la etapa reproductiva. Sin embargo, no se trata solo de dejar de tener reglas: esa bajada hormonal influye en múltiples sistemas del organismo, desde el metabolismo óseo y cardiovascular hasta el sueño, el estado emocional, la piel o la salud íntima. Es una transición endocrina compleja que merece atención médica individualizada.

¿A partir de qué edad suelen comenzar los primeros síntomas y cómo varían entre mujeres?

La mayoría de las mujeres comienzan a notar cambios entre los 45 y 55 años, aunque algunas pueden experimentar síntomas antes, en la llamada perimenopausia. La perimenopausia es una etapa poco conocida y puede comenzar hasta 10 años antes de la menopausia, con lo cual habrá pacientes con 30 o 35 años que puedan empezar a percibir los primeros cambios. La edad media de la menopausia está en torno a los 51 años. Cada mujer lo vive de forma distinta: algunas apenas tienen síntomas, mientras que otras presentan sofocos intensos, ansiedad, insomnio o cambios metabólicos importantes. La genética, el estilo de vida, el estrés, enfermedades previas o tratamientos médicos pueden influir notablemente.

¿Es correcto hablar de menopausia o deberíamos diferenciar entre perimenopausia, menopausia y posmenopausia?

Es muy importante diferenciarlas. La perimenopausia es la etapa previa, cuando empiezan las alteraciones hormonales y los primeros cambios, aunque tengamos todavía ciclos regulares. La menopausia se confirma cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación. Y la posmenopausia es la etapa posterior, en la que persiste el déficit hormonal y pueden aparecer riesgos a largo plazo, como osteoporosis o enfermedad cardiovascular. Entender estas fases ayuda a diagnosticar mejor y actuar antes.


Síntomas y señales de alerta

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la menopausia?

Los más conocidos son los sofocos, sudoración nocturna y alteraciones menstruales, pero también son muy frecuentes el insomnio, cansancio, cambios de humor, irritabilidad, disminución de la libido, sequedad vaginal, aumento de peso o dificultad para concentrarse.

¿Qué señales suelen pasar desapercibidas pero también están relacionadas con este proceso?

Muchas mujeres no relacionan con la menopausia síntomas como palpitaciones, dolor articular, niebla mental, pérdida de memoria reciente, ansiedad, cambios en la piel o caída del cabello. Incluso pueden aparecer infecciones urinarias recurrentes o molestias sexuales por atrofia vaginal. Esa falta de información hace que muchas mujeres normalicen un malestar que sí tiene tratamiento.

Más allá de los sofocos, ¿qué otros síntomas pueden afectar al día a día de una mujer?

La alteración del sueño y la fatiga son especialmente incapacitantes. Dormir mal de forma crónica afecta al rendimiento laboral, la estabilidad emocional y la salud metabólica. También vemos cambios en la composición corporal, mayor tendencia a acumular grasa abdominal o pérdida de masa muscular, lo que puede impactar en la autoestima.

¿Cómo impacta la menopausia en el estado de ánimo, el sueño o la concentración?

La caída hormonal puede influir en neurotransmisores como la serotonina, lo que favorece ansiedad, irritabilidad o incluso síntomas depresivos. Además, muchas pacientes refieren niebla mental, dificultad para recordar palabras o concentrarse. No significa pérdida de capacidad, sino un cambio neurohormonal que puede mejorar mucho con abordaje adecuado.

¿Todos los síntomas son “normales” o hay algunos que deberían alertar especialmente?

Aunque muchos síntomas son frecuentes, no todo debe asumirse como normal. Sangrados abundantes o inesperados, síntomas depresivos intensos, dolor pélvico, alteraciones cardiovasculares o cambios bruscos deben estudiarse. La menopausia no debe invisibilizar otros diagnósticos.


Cuándo acudir a un especialista

¿En qué momento debería una mujer plantearse acudir a consulta?

Idealmente, desde los primeros cambios. No hace falta esperar a encontrarse mal para pedir ayuda. La prevención y la información temprana permiten mejorar mucho la calidad de vida y anticiparse a riesgos futuros.

¿Es recomendable hacerlo desde los primeros síntomas o esperar a que interfieran en la calidad de vida?

Cuanto antes, mejor. Muchas veces pequeños síntomas iniciales son una oportunidad para intervenir de forma preventiva, ajustar hábitos y valorar opciones terapéuticas antes de que el impacto sea mayor.

¿Qué indicadores claros nos dicen que necesitamos ayuda médica?

Insomnio persistente, sofocos intensos, ansiedad, cambios menstruales significativos, dolor en relaciones sexuales, pérdida de bienestar o síntomas que afecten a la vida diaria son motivos suficientes.

¿Qué riesgos puede tener no tratar o ignorar los síntomas de la menopausia?

No se trata solo de convivir con molestias. El déficit estrogénico mantenido puede aumentar el riesgo de osteoporosis, fracturas, enfermedad cardiovascular, deterioro urogenital o empeoramiento metabólico. Las medidas del estilo de vida pueden ayudar, y son la base para mejorar la calidad de vida pero en la inmensa mayoría, el apoyo hormonal va a ser fundamental para recuperar el bienestar.


Abordaje y tratamiento

¿Qué opciones existen actualmente para aliviar los síntomas de la menopausia?

Disponemos de terapia hormonal, tratamientos no hormonales, medicina regenerativa en salud íntima, suplementos seleccionados, apoyo psicológico y, por supuesto, cambios en estilo de vida. La clave está en personalizar.

La terapia hormonal sigue generando dudas. ¿En qué casos está recomendada?

Bien indicada y valorada individualmente, puede ser una herramienta muy segura y eficaz, especialmente en mujeres con síntomas moderados o severos y sin contraindicaciones. Es fundamental abandonar el miedo generalizado y hablar de medicina basada en evidencia. Especialmente desde que sabemos cómo actúan las hormonas bioidénticas, que aportan grandes beneficios con muy pocos riesgos.

¿Qué alternativas existen para las mujeres que no pueden o no quieren recurrir a hormonas?

Existen opciones como ciertos fármacos no hormonales, fitoterapia con evidencia variable, nutrición especializada, ejercicio de fuerza, manejo del estrés, láser vaginal o tratamientos regenerativos, según el caso.

¿Qué papel juegan hábitos como la alimentación, el ejercicio o el descanso?

Son pilares fundamentales. Una dieta antiinflamatoria, ejercicio —especialmente fuerza—, buen descanso y control del estrés pueden marcar una diferencia enorme en síntomas, composición corporal y salud futura.

¿Cómo puede personalizarse el tratamiento según cada paciente?

Escuchando. No hay dos menopausias iguales. Debemos valorar síntomas, historia clínica, riesgo cardiovascular, salud ósea, preferencias personales y contexto emocional. La medicina personalizada es esencial.


Calidad de vida y mensaje final

¿Se puede vivir la menopausia con bienestar hoy en día?

Absolutamente sí. La menopausia no tiene por qué ser una etapa de pérdida, sino una transición que puede vivirse con plenitud si existe información, prevención y acompañamiento adecuado.

¿Qué cambios positivos puede traer también esta etapa?

Muchas mujeres viven esta fase con mayor libertad, autoconocimiento y seguridad personal. Sin menstruación ni carga reproductiva, puede convertirse en una etapa de redefinición y bienestar.

¿Qué consejo le daría a una mujer que empieza a notar cambios y no sabe cómo afrontarlos?

Que no normalice el sufrimiento ni se resigne. Informarse y acudir a profesionales especializados puede cambiar radicalmente su experiencia.

¿Qué mensaje cree que es clave para entender esta etapa sin miedo?

La menopausia no es el final de nada; es una nueva etapa biológica que merece ser comprendida, atendida y vivida con salud. Con el enfoque adecuado, puede ser una de las etapas más conscientes, fuertes y plenas de la vida femenina.

 

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