La aerolínea mantendrá prácticamente estable su capacidad entre noviembre y marzo para reducir hasta 100 millones de euros sus pérdidas ante el encarecimiento del combustible
Ryanair prepara un recorte de su programación para este invierno ante el fuerte aumento del precio del combustible de aviación. La mayor aerolínea de bajo coste de Europa ha decidido limitar su exposición al queroseno más caro y mantener prácticamente estable su capacidad durante los meses de noviembre a marzo, una medida con la que espera reducir sus pérdidas de la temporada entre 70 y 100 millones de euros.
La compañía irlandesa ha rebajado además su previsión de tráfico para el ejercicio fiscal 2027, que finaliza en marzo, desde los 216 millones de pasajeros previstos inicialmente hasta 214 millones. El objetivo es contener el impacto del combustible no cubierto durante la temporada de invierno, tradicionalmente menos rentable para la aerolínea.
Ryanair mantendrá estable su capacidad este invierno
Ryanair no plantea por ahora un desplome generalizado de su oferta, sino frenar el crecimiento que había previsto para los próximos meses. El tráfico entre noviembre de 2026 y marzo de 2027 será, según las nuevas previsiones, prácticamente igual al del mismo periodo del año anterior, frente al crecimiento del 2% que la compañía había contemplado anteriormente.
La aerolínea considera que esta reducción puntual de su programación es la estrategia más adecuada para evitar operar rutas poco rentables con un combustible mucho más caro.
Ryanair todavía no ha comunicado el listado completo de rutas que se verán afectadas por el ajuste de invierno. Por ello, los pasajeros deberán esperar a las actualizaciones de la compañía sobre posibles cambios o reducciones en determinados vuelos.
El precio del queroseno dispara los costes de las aerolíneas
Uno de los principales motivos de la decisión es el fuerte encarecimiento del combustible de aviación. Ryanair asegura que el jet fuel se sitúa actualmente alrededor de los 140 dólares por barril, un nivel muy superior al precio al que tiene asegurada una parte importante de sus necesidades.
La compañía tiene cubierto aproximadamente el 80% de sus necesidades de combustible para el ejercicio fiscal 2027 a unos 67 dólares por barril, lo que le proporciona una protección considerable frente a las actuales cotizaciones. Sin embargo, el 20% restante queda expuesto a los precios del mercado.
Por este motivo, Ryanair ha optado por reducir su exposición al combustible sin cobertura durante los meses de menor demanda y rentabilidad.
Ryanair advierte de posibles subidas de los billetes en 2027
La compañía también ha lanzado una advertencia para el conjunto del sector aéreo europeo. Si los precios del petróleo y del combustible de aviación continúan elevados hasta el verano de 2027, las tarifas de los vuelos de corta distancia en Europa podrían aumentar de forma significativa.
Ryanair considera que las compañías con una menor cobertura frente a las variaciones del precio del combustible podrían verse especialmente perjudicadas y tener que reducir capacidad para contener sus costes.
La aerolínea irlandesa incluso ha advertido de que algunas compañías competidoras podrían tener dificultades para mantener sus operaciones durante el próximo invierno si la situación energética se prolonga.
Ryanair sigue creciendo en verano
Pese al ajuste anunciado para el invierno, la evolución de Ryanair durante la temporada de verano continúa siendo positiva.
La compañía transportó 22,2 millones de pasajeros en agosto, un 6% más que en el mismo mes del año anterior, con un factor de ocupación del 96%. En agosto operó más de 120.500 vuelos.
Para el conjunto de la temporada de verano, entre abril y octubre, Ryanair mantiene su previsión de superar los 145 millones de pasajeros, lo que supondría un crecimiento superior al 5%.
Ryanair reduce su previsión para 2027
Con el nuevo escenario, la compañía espera cerrar el ejercicio fiscal 2027 con 214 millones de pasajeros, dos millones menos de lo previsto anteriormente.
El ajuste no supone que Ryanair abandone su estrategia de crecimiento a largo plazo, sino una decisión puntual para afrontar un invierno marcado por el encarecimiento del combustible y reducir el impacto económico de las rutas menos rentables.