El consumo de cinco o más medicamentos al día, conocido como polifarmacia, podría no ser siempre un factor negativo para la salud cerebral. Un estudio liderado por investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera y el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe) sugiere que este tipo de tratamiento podría estar asociado con una progresión más lenta del deterioro cognitivo leve hacia la enfermedad de Alzheimer.
La investigación, publicada en la revista científica Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring, ha analizado las historias clínicas electrónicas de 4.557 pacientes de la Comunitat Valenciana y abre nuevas vías para comprender cómo determinados tratamientos farmacológicos pueden influir en la evolución de esta enfermedad neurodegenerativa.
Un análisis de más de 4.500 pacientes
Para llevar a cabo el estudio, el equipo investigador analizó de forma anonimizada las historias clínicas electrónicas facilitadas por la Conselleria de Sanidad. Los pacientes incluidos habían consumido su medicación durante al menos seis meses antes del primer diagnóstico de deterioro cognitivo leve, garantizando así una exposición continuada a los tratamientos.
Tradicionalmente, la polifarmacia se ha considerado un posible factor de riesgo en las personas mayores debido al aumento de efectos secundarios, interacciones entre medicamentos y mayor complejidad en el tratamiento.
Sin embargo, los resultados obtenidos muestran una asociación inesperada: los pacientes que tomaban cinco o más fármacos diarios presentaban una menor velocidad de progresión hacia la enfermedad de Alzheimer.
¿Por qué podría producirse este efecto?
Los investigadores explican que esta relación podría deberse al tipo de medicamentos que suelen consumir los pacientes con polifarmacia.
Entre los tratamientos más habituales destacan los destinados a controlar:
- Enfermedades cardiovasculares.
- Hipertensión arterial.
- Diabetes.
- Depresión.
- Trastornos psiquiátricos.
Un mejor control de estas patologías, todas ellas relacionadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, podría contribuir indirectamente a preservar durante más tiempo las funciones cerebrales.
Además, los pacientes que reciben múltiples tratamientos suelen estar sometidos a un seguimiento médico más estrecho, lo que también podría favorecer un diagnóstico precoz y una mejor atención sanitaria.
Los investigadores piden prudencia
A pesar del interés de los resultados, el equipo científico insiste en que no puede establecerse una relación de causa y efecto.
Se trata de un estudio observacional, por lo que no demuestra que tomar cinco medicamentos proteja frente al Alzheimer.
Los propios autores advierten de que la ralentización observada podría estar relacionada con otros factores, como:
- Un mejor control de enfermedades crónicas.
- Una atención médica más frecuente.
- Diferencias en el perfil clínico de los pacientes.
Por ello, subrayan que nadie debe modificar ni aumentar su medicación con el objetivo de prevenir el Alzheimer sin indicación médica.
Diferencias entre hombres y mujeres
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los efectos observados varían según el sexo del paciente.
En mujeres
Las investigadoras detectaron una menor tasa de progresión hacia el Alzheimer en mujeres que utilizaban principalmente:
- Antidiabéticos.
- Antitrombóticos.
- Sedantes.
- Antidepresivos.
En hombres
En el caso de los hombres, la asociación más significativa apareció con el uso de:
Estos resultados refuerzan la necesidad de avanzar hacia una medicina personalizada, teniendo en cuenta que hombres y mujeres pueden responder de forma diferente a los tratamientos farmacológicos.
Nuevas líneas de investigación contra el Alzheimer
El estudio plantea nuevas hipótesis que podrían servir de base para futuros ensayos clínicos.
El objetivo será determinar si el adecuado tratamiento de enfermedades crónicas puede convertirse en una estrategia complementaria para retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer o ralentizar su progresión.
Los investigadores consideran fundamental seguir profundizando en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres para desarrollar tratamientos cada vez más eficaces y personalizados.
Qué es el deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve es una situación intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia.
Las personas afectadas presentan problemas de memoria, atención o razonamiento superiores a los esperables para su edad, aunque todavía mantienen su autonomía para realizar las actividades cotidianas.
No todos los pacientes evolucionan hacia la enfermedad de Alzheimer, aunque sí presentan un riesgo mayor que la población general.
Por ello, identificar los factores que pueden retrasar esa evolución constituye una de las principales líneas de investigación internacional.
Un trabajo desarrollado en Valencia
La investigación ha sido desarrollada por especialistas de la Universidad CEU Cardenal Herrera, el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe) y la Cátedra DeCo-MICOF-CEU UCH sobre deterioro cognitivo.
Firman el estudio Mar García-Zamora, Consuelo Cháfer, Antonio Falcó, Juan Pardo, Miriam Esteve y Alejandro Martínez-Gracia, pertenecientes a los departamentos de Farmacia y Matemáticas de la CEU UCH y al Grupo de Investigación en Enfermedad de Alzheimer del IIS La Fe.
Los investigadores destacan que sus conclusiones abren una nueva perspectiva para estudiar el papel que desempeña el tratamiento de enfermedades crónicas en la protección de la salud cerebral durante el envejecimiento, aunque insisten en que serán necesarios nuevos estudios para confirmar estos hallazgos y comprender los mecanismos implicados.
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