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‘De penalti y gracias…» , por Dani Hermosilla

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DANI HERMOSILLA

La remontada contra el Elche, la goleada contra el Valladolid, y la victoria contra el Almería. Tres partidos que el Levante UD los empezó a desenmarañar, a convertirlos en victorias desde los once metros. Creo que excepto el del empate contra el Elche, todos claros. Lo digo por aquello del argumento arbitral cuando señalamos una actuación perniciosa —que las hay y muchas en Orriols, lo sé— Cuando la corriente va a favor, también hay que decirlo. Pero, lo que denota este hecho no es que el Levante ponga en peligro su ascenso —ni mucho menos— sino que delata una importante falta de ideas ofensivas, de juego. El once de Muñiz resuelve los partidos desde el oficio. Gana, si. Pero se ha quedado huérfano de fútbol. No hablo de toque. Digo ocasiones, sensación de peligro

En los minutos finales, el Almería tuvo ocasiones suficientes para darle la vuelta al partido. El equipo mostró una de sus peores caras en Orriols. Sólo la primera media hora de juego. Hasta el gol. Y a otra cosa. El silencio de Orriol en buena fase del encuentro, el mayor termómetro de que las cosas no iban bien. Al final, incluso, el poste jugó a tu favor. El balón, que todo el campo vio dentro, se estrelló en el palo izquierdo de la portería de Raúl que, sin más que hacer, vio como el rebote acabó en sus manos. Ahí, la afición cantó victoria. Al final, la suerte del campeón. La inercia victoriosa del Levante. Un partido menos para cubrir el objetivo. Al final, júbilo en el campo. Se volvió a ganar. Orriols sigue inédito para los triunfos forasteros.

Día del Padre
El club puso más fiesta al partido con una emotiva celebración trayendo a los papás de los futbolistas. Una fiesta que sirvió de homenaje a todos los padres del campo, además de todos los que, con su presencia, poblaban las gradas, no en gran número. Once sin sorpresas, más allá de constatar que Muñiz reparte premios a quien le ofrece algo: rendimiento, goles, algo… Morales volvía al once. Casadesús se mantenía por segundo partido consecutivo, dejando a Espinosa una vez más en el banquillo. Campaña también regresaba. Lerma, el pegamento, complemento de un equipo que se mostraba más alegro en juego y ocasiones, como si la goleada en Valladolid le hubiera dado, además de la habitual claridad clasificatoria, la confianza en un juego poco fluido en Orriols en los últimos encuentros

Esta vez, dominio total ante un Almería depre. A los dos minutos, Casadesús pudo haber puesto el marcador a favor. A un chut colocado desde la frontal, respondía Casto con una mano increíble. Posteriormente, el balear tuvo de cabeza la segunda ocasión granota. El trabajo de Roger, inmenso. El Levante era más acordeón que nunca. Los laterales funcionaban, el centro del campo, fluido. Como dice Muñiz, el Levante se adapta al partido, por eso los gana. Con el dominio sólo no se ganan partidos. Necesitas algo más. Y el once de Muñiz lo tiene.

¿Y qué es ese algo más? Pues muy sencillo. Un ejemplo. Media hora de juego. De un córner propio, se monta una rápida contra. El balance defensivo granota, pobre. Morales se da cuenta, y se pone en carrera con el punta contrario. Inmensa la carrera de El Comandante para adelantarse a Quique e impedir el disparo. Orriols ha explotado en aplausos. La ocasión era doble, pero el Almería tiene el fatalismo de la angustia.

Tercer penalti consecutivo del Levante en Orriols. Sus tres últimos goles en casa, desde los once metros. Nano sobre Sergio Postigo en el salto. A la tranformación el killer granota. Roger transformaba la pena máxima. A partir de ahí, el Almería se animó. Se acercaba con más peligro. Tiene buenos jugadores Ramis para sacar más provecho. El gol granota (en jugada) se resiente. En Valladolid, abrió la lata también de penalti. Luego, sí. Pero tal vez los jugadores del Levante están perdiendo ese instinto, esa maldad para hacer gol. Sí fabrican ocasiones (no excesivamente claras), pero sus remates carecen de pólvora. A estas alturas, no es grave porque tu colchón de puntos te permite vivir de rentas. Pero apuntado queda para metas futuras.

Oficio hasta la victoria… y suerte

La segunda parte ya se desarrolló de acorde a lo visto últimamente. Oficio, fuerza y mucha disciplina… hasta la victoria final. Quique, que ya marcó por partida doble en la ida, tuvo el empate, pero Raúl se empleó con destreza sacando una mano pegada al larguero. El Levante gozó de poco punch ofensivo. Una cabalgada de Morales antes de ser sustituido que acabó en las manos de Casto. Y poco más. ¿Faltó Nacho Insa? Su carácter es importante, pero el juego que el Levante genera se ha quedado seco en Orriols. Le cuesta horrores. El Almería puso más fútbol, pero no acertó en el remate. Una vez más, otro rival que perdonó la vida. Y es que, ya se sabe. Cuando está arriba, todo va de cara. Sobre todo, el resultado.

LEVANTE UD: Raúl; Pedro López, Rober Pier, Postigo, Toño; Lerma, Campaña (Chema, 86), Casadesús (Verza, 79′); Morales (Montañés, 77), Roger y Jason
AD Almeria: Casto; Isidoro (Juanjo Expósito), Fran Vélez (Borja Fernández, 31′),Ximo Navarro, Trujillo (Pozo, 65′), Fidel Chaves, Antonio Puertas, Nano, Juaquín Fernández, Azeez y Quique.
Goles:
1-0, Roger (p), 37′
Arbitro: Pérez Pallás.
Tarjetas Amarillas
LEVANTE: Pedro López, Jason
Almeria: Ximo Navarro, Azeez, Nano, Joaquín, Fidel y Pozo
Orriols: 10.529

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