Consumo

Estos son los alimentos que estamos dejando de comer por la subida de precios

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Una encuesta realizada en diciembre por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en colaboración con otras tres asociaciones de Euroconsumers a 5.268 personas (1.307 residentes en España) de entre 25 y 74 años, revela que la mayoría de los europeos considera que su situación financiera ha empeorado respecto a la de hace un año. Aunque quizá más preocupante resulta el significativo aumento de hogares que atraviesan dificultades económicas, que en el caso de España ha pasado del 23% al 35% en los últimos ocho meses; entre ellos, la mayoría se ven obligados a recurrir a sus ahorros para llegar a final de mes (60%), otros han tenido que pedir dinero a familiares y amigos (32%) o solicitar un préstamo al banco (18%).

Los alimentos que no comemos por la subida de precios

Entre los factores que más han contribuido al deterioro de las economías domésticas en nuestro país destaca la inflación, especialmente en al ámbito de los alimentos, donde ha alcanzado récords históricos a finales de año. En este sentido, la encuesta revela que nueve de cada diez consumidores han modificado sus hábitos alimentarios, bien priorizando los productos en oferta (69% de los encuestados), bien primando las marcas blancas (66%) y los súper low cost (58%). Al mismo tiempo, se está reduciendo el consumo de productos frescos, como la carne y el pescado (32%), pero también las frutas y verduras (18%). Por el contrario, se incrementa el consumo de productos de amplia vida útil, como los alimentos envasados y congelados (28%).

La inflación también está promoviendo nuevos y obligados hábitos de consumo domésticos en el ámbito de la energía en nueve de cada diez hogares. El más común, apagar la luz cada vez que se sale de una estancia (72% de los encuestados); pero tampoco es raro reducir las horas de calefacción (63%), desenchufar el cargador del móvil o de la tablet cuando no se usan (59%) o incluso acortar la duración de la ducha o darle preferencia frente al baño (51%).

No son los únicos ámbitos afectados por la inflación. Los encuestados apuntan nuevos hábitos de ahorro para reducir el gasto en ocio y hostelería (87%), en ropa y complementos (84%), en viajes (84%), en actividades culturales (80%) y en el uso del coche (74%). Pero también en el presupuesto doméstico para prácticas deportivas (60%), formación (45%) y atención sanitaria (41%), en concreto a lo que corresponde al dentista, al fisio o a las consultas y pruebas diagnósticas.

Dados los resultados de la encuesta y de cara a ese 35% de hogares con una situación financiera difícil o muy difícil, OCU insta al Gobierno a aumentar de manera urgente el importe del cheque de 200 euros, así como el número de beneficiarios, al tiempo que solicita la aplicación del IVA del 0% a la carne y el pescado. De cara al resto de consumidores, OCU pide una subida de los mínimos personales y familiares en el IRPF (y de las reducciones del trabajo y de autónomos), que corresponden precisamente a la parte de la base liquidable que, por destinarse a satisfacer sus necesidades básicas personales y familiares, no se somete a tributación; y que de hecho no sea han actualizado desde 2015. Una medida que beneficiaría a todos los contribuyentes, pero sobre todo a pensionistas, familias con hijos a cargo y discapacitados.

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