Salud y Bienestar

Balón gástrico: la opción más segura para perder peso

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los problemas de sobrepeso y obesidad son una de las principales causas de afecciones que comprometen el estado general de salud. Por lo que mantener un peso saludable se vuelve esencial, y no desde un punto de vista estético, sino más bien, como una forma de preservar el bienestar general.

Actualmente, existen innumerables métodos que pueden brindar una ayuda en este proceso, sin embargo, entre los tratamientos sin cirugía, el balón gástrico es uno de los métodos más adecuados para casi todos los pacientes.

Un tratamiento de adelgazamiento perdurable

Gracias al principio detrás del balón intragástrico, implantarse en el estómago para restringir la cavidad gástrica y con ello producir la sensación de saciedad, el paciente puede consumir una menor cantidad de alimentos para sentirse satisfecho.

Esto, a diferencia de otros métodos más convencionales, permite que el balón gástrico pueda permanecer durante al menos 12 meses cumpliendo su función, por lo que se logra eliminar por completo el círculo vicioso hambre-ansiedad. 

Además de ello, se consigue una reducción del apetito, por lo que los pacientes terminan por reeducar sus hábitos alimenticios de forma prolongada.

Teniendo en cuenta este funcionamiento, si combinamos el tratamiento con actividad física, la cual es indispensable para una salud adecuada, se elimina completamente el “efecto rebote”, tan temido en otros métodos.

Completamente personalizado

Aunque el dispositivo está diseñado para durar hasta un año en condiciones adecuadas, esto depende de cada paciente. Un candidato ideal podría perder alrededor de 15 a 25 kilogramos, percibiendo los efectos del tratamiento desde el primer día.

Además de ello, debido a que es posible ajustar el volumen del balón, es posible tratar a cada persona de forma particular, llenando más o menos, según sea necesario.

Nada de cicatrices y mucho más seguro

El procedimiento es similar a una endoscopia, por lo que apenas se requiere sedación, por lo que no tendremos ningún riesgo con la anestesia. Tampoco es necesaria la hospitalización, es por ello que el paciente puede regresar a casa de inmediato.

El balón se inserta por la vía oral hasta llegar al estómago. Una vez allí, se emplea un tubo que rellena el dispositivo Spatz3 con suero fisiológico para que incremente su tamaño. El proceso de implantación y ajuste tiene una duración de menos de 20 minutos.

Sí se requerirá un tiempo para adaptarse a la sensación del dispositivo, pero por lo general, el paciente podrá retomar absolutamente todas sus actividades cotidianas en menos de 48 horas. Por lo que en un abrir y cerrar de ojos estaremos listos para perder muchos kilos de más.

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