El modelo de bajas laborales en España está experimentando un giro significativo. Coincidiendo con el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, expertos advierten de que el absentismo ya no está dominado por lesiones físicas, sino por factores emocionales como la ansiedad, el estrés o el burnout, cada vez más presentes en el entorno laboral actual.
La Asociación Española de Directores de Recursos Humanos alerta de un cambio estructural en el perfil de las incapacidades temporales, impulsado por la digitalización, el teletrabajo y la creciente presión en el trabajo diario.
El nuevo absentismo: menos físico, más emocional
Aunque los problemas físicos siguen siendo relevantes, el peso de los trastornos mentales no deja de aumentar. Según datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social, los trastornos musculoesqueléticos continúan siendo la principal causa de baja laboral, representando cerca del 30% del total.
Sin embargo, los trastornos relacionados con la salud mental —como ansiedad, estrés o burnout— ya ocupan el segundo lugar, según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, consolidando una tendencia al alza que preocupa tanto a empresas como a instituciones.
Este cambio refleja una transformación profunda del entorno laboral: jornadas más intensas, hiperconectividad y menor desconexión digital.
Factores que impulsan el aumento del absentismo
El incremento de las bajas laborales no responde a una única causa, sino a la combinación de varios factores asociados a la nueva realidad del trabajo:
Mayor carga mental y presión constante
Fatiga digital por el uso intensivo de pantallas
Sedentarismo y problemas posturales
Dificultad para desconectar fuera del horario laboral
Impacto desigual según sectores, especialmente en servicios, sanidad y administración
Desde la Asociación de Directores de Recursos Humanos señalan que “ya no se trata solo de riesgos físicos tradicionales, sino de factores psicosociales que están ganando peso de forma muy significativa”.
Empresas: más prevención, pero aún insuficiente
Ante este escenario, muchas empresas están empezando a reaccionar, aunque de forma desigual. Entre las medidas más extendidas destacan:
Programas de bienestar emocional
Políticas de flexibilidad laboral
Modelos híbridos de trabajo
Planes de ergonomía
Formación en salud laboral
Pese a ello, los expertos advierten que todavía una parte importante del tejido empresarial carece de estrategias estructuradas, lo que limita el impacto real en la reducción del absentismo.
La salud laboral, clave para la productividad
El mensaje de los especialistas es claro: invertir en salud laboral no solo mejora el bienestar de los trabajadores, sino que también aumenta la competitividad de las empresas.
Integrar la prevención en la estrategia empresarial se perfila como una de las claves para el futuro del mercado laboral. No se trata únicamente de reducir bajas, sino de construir entornos de trabajo más sostenibles, saludables y eficientes.
En este contexto, el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo se convierte en una llamada de atención para empresas e instituciones: el reto ya no es solo evitar lesiones físicas, sino gestionar el impacto emocional del trabajo en una sociedad cada vez más exigente y conectada.