El arranque del Festival de Les Arts en València ha estado marcado por una situación tan insólita como polémica. Las nuevas limitaciones acústicas impuestas para cumplir con la normativa municipal y una reciente sentencia judicial han provocado las quejas masivas de los asistentes, hasta el punto de que la cantante Leire Martínez se vio obligada a detener temporalmente su actuación ante los gritos y silbidos del público.
Los asistentes denunciaron que el volumen de los conciertos era insuficiente para disfrutar de las actuaciones, una circunstancia que también afectó a otros artistas del cartel y que amenaza con convertirse en uno de los temas más controvertidos de esta edición del festival celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
El público estalla: «¡No se oye!» y «¡Que paguen la multa!»
Las protestas comenzaron desde los primeros conciertos de la jornada. Los asistentes que acudieron a las actuaciones de Karavana y Éxtasis ya percibieron una notable reducción del volumen respecto a ediciones anteriores.
Sin embargo, el momento más tenso llegó durante el concierto de Leire Martínez en el escenario principal. Tras apenas tres canciones, los espectadores comenzaron a corear de forma insistente frases como «¡No se oye!» y «¡Que paguen la multa!», en referencia a las posibles sanciones que podría afrontar la organización si incumple los límites de ruido establecidos.
La situación obligó a la artista a interrumpir momentáneamente el espectáculo para dirigirse al público y explicar el origen del problema.
Leire Martínez pide comprensión al público
Visiblemente afectada por la situación, la cantante quiso aclarar que las restricciones no dependen de los artistas.
«Como sabéis, el Ayuntamiento de València obliga a limitar el sonido. A vosotros os afecta, pero es que a nosotros los artistas también», explicó desde el escenario.
Posteriormente, la organización realizó algunos ajustes técnicos que permitieron aumentar ligeramente el volumen dentro de los márgenes permitidos. Tras varios minutos de incertidumbre, el concierto pudo continuar, mientras los asistentes mostraban su apoyo a la artista coreando su nombre.
Asistentes decepcionados tras años de fidelidad al festival
La reducción del volumen provocó una gran frustración entre numerosos seguidores habituales del certamen.
Muchos asistentes aseguraban haber comprado las entradas meses atrás y lamentaban que la experiencia estuviera muy lejos de lo esperado.
Algunos comentarios recogidos entre el público reflejaban el malestar generalizado:
- «Se oye mejor detrás que delante».
- «Es una vergüenza».
- «Que devuelvan el dinero de la entrada».
- «En la ducha lo oigo más; para hacerlo así, mejor nada».
Las críticas se sucedieron especialmente en las primeras horas del festival, cuando la sensación de falta de potencia sonora era más evidente.
Otros artistas también sufren las limitaciones acústicas
Leire Martínez no fue la única perjudicada por las nuevas condiciones acústicas.
Durante la actuación de Éxtasis en el escenario Invernacle by Ballantine’s, el cantante llegó a bromear con resignación sobre la situación.
«No os vayáis, aunque no se escuche. Ya lo sé, yo también me iría», comentó ante los asistentes.
El músico incluso descendió del escenario con su guitarra acústica para acercarse al público y ofrecer una actuación más cercana.
Por su parte, la banda Pignoise también pidió comprensión a sus seguidores al finalizar su concierto, recordando que las limitaciones no dependían de los artistas.
¿Por qué hay restricciones de sonido en Les Arts?
El origen de esta situación se encuentra en una resolución judicial conocida el pasado mes de marzo.
Un juzgado de lo Contencioso-Administrativo de València ordenó al Ayuntamiento adoptar medidas para evitar que los niveles de ruido generados por conciertos y actividades de ocio en el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias vulneraran los derechos de los vecinos de la zona.
La sentencia obliga a garantizar el cumplimiento de la normativa acústica y a controlar los niveles de emisión sonora durante los eventos celebrados en este espacio.
Como consecuencia, algunos festivales previstos inicialmente en la zona han optado por trasladar su ubicación. El caso más destacado fue el del festival Big Sound, que finalmente se celebró fuera de este emplazamiento.
Les Arts, sin embargo, decidió mantenerse en su ubicación habitual y adaptar su producción a las nuevas exigencias.
Los límites de sonido que debe cumplir el festival
El plan acústico aprobado para esta edición establece límites muy concretos en todos los escenarios.
Durante el día
Los conciertos no pueden superar los 85 decibelios (dBA) en los puntos de medición establecidos por los técnicos.
Durante la noche
El límite se reduce hasta los 80 decibelios (dBA), una cifra considerablemente inferior a la habitual en grandes festivales de música al aire libre.
Para garantizar el cumplimiento de la normativa, la organización ha instalado limitadores de sonido independientes en cada escenario.
La organización logra mejorar parcialmente el volumen
Tras las numerosas protestas registradas durante las primeras actuaciones, la organización realizó ajustes técnicos durante la jornada.
Según los asistentes, el concierto del grupo La La Love You ya presentó una mejora significativa respecto a las actuaciones anteriores, gracias al refuerzo del sistema de altavoces distribuidos por el recinto.
Aun así, el debate sobre la viabilidad de celebrar grandes festivales musicales con estas limitaciones acústicas seguirá abierto durante todo el fin de semana y podría marcar el futuro de los eventos musicales en el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València.
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