El mar Mediterráneo atraviesa uno de los episodios de calentamiento más preocupantes de los últimos años. La temperatura media de su superficie alcanzó el pasado viernes los 28,6 grados, un nuevo récord, mientras la costa de València se mantenía en torno a los 28,5 grados este lunes. Y el calor no da tregua: las previsiones apuntan a un nuevo repunte de las temperaturas en los próximos días.
El Mediterráneo se encuentra inmerso en una situación excepcional. El récord de 28,6 ºC de temperatura media superficial registrado el 14 de agosto confirma el extraordinario calentamiento que está experimentando el mar este verano. El dato ha sido difundido por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM).
La situación es especialmente llamativa en el Mediterráneo occidental. En la costa de la Comunitat Valenciana, el agua continúa muy caliente y València registraba alrededor de 28,5 ºC este lunes, apenas una décima por debajo del récord de la media mediterránea.
El Mediterráneo, varios grados por encima de lo normal
El problema no es únicamente que el agua haya alcanzado valores elevados, sino que estas temperaturas se mantienen durante un periodo prolongado.
A mediados de agosto, las aguas del Mediterráneo occidental presentaban anomalías de hasta 3 ºC respecto a los valores habituales, según datos recogidos por AEMET. En las aguas costeras de Castellón se han superado los 29 ºC durante buena parte del mes y en la zona de Columbretes se han alcanzado los 30 ºC.
La situación es todavía más extrema en Baleares. Una boya situada junto a Sa Dragonera, en Mallorca, llegó a registrar 33,02 ºC el pasado 5 de agosto, el valor más elevado medido hasta ahora en el Mediterráneo español y un récord absoluto para ese punto desde el inicio de sus registros en 2006.
El mar también alimenta las noches de calor
La temperatura del Mediterráneo tiene consecuencias que van mucho más allá de quienes se bañan en sus playas.
Un mar extraordinariamente cálido dificulta el enfriamiento nocturno de las zonas costeras. El agua libera calor y humedad a la atmósfera, favoreciendo que las temperaturas mínimas permanezcan elevadas.
En Castellón, AEMET ha relacionado las elevadas temperaturas del mar con el récord de 20 noches tórridas, aquellas en las que la temperatura mínima no baja de los 25 ºC. El aire cálido y húmedo procedente del Mediterráneo reduce además el confort térmico durante la noche.
Esta situación también se está observando en otras zonas del litoral mediterráneo, donde las noches tropicales y tórridas están siendo especialmente persistentes este verano.
Un nuevo repunte del calor amenaza con mantener el agua en niveles extremos
La preocupación aumenta porque el episodio de calor marino coincide con un nuevo repunte de las temperaturas atmosféricas.
Tras el alivio temporal provocado por la DANA del pasado fin de semana, se espera un nuevo ascenso térmico en buena parte de España. Las máximas volverán a superar los 35 ºC en numerosas zonas y podrán alcanzar o superar los 40 ºC en algunos valles del sur y centro peninsular. En el litoral mediterráneo, además, las noches seguirán siendo tropicales o tórridas.
Este nuevo episodio puede dificultar que el Mediterráneo pierda calor y favorecer que las aguas continúen en valores excepcionalmente elevados.
El calor del mar aumenta el riesgo de tormentas intensas
Otro de los efectos que preocupa a los meteorólogos es la influencia de un Mediterráneo tan caliente sobre la atmósfera.
El agua cálida aporta una gran cantidad de humedad y energía a las masas de aire. Cuando coinciden con situaciones de inestabilidad atmosférica, estas condiciones pueden favorecer la formación de tormentas intensas y precipitaciones torrenciales.
El fenómeno adquiere especial importancia en la Comunitat Valenciana, donde las temperaturas del mar se encuentran claramente por encima de la media y donde la llegada de aire frío en altura puede generar contrastes térmicos muy acusados.
El Mediterráneo no provoca por sí solo una DANA, pero un mar excepcionalmente cálido puede actuar como combustible adicional para episodios de lluvias intensas cuando existen las condiciones atmosféricas necesarias.
Un verano marcado por récords en el Mediterráneo
El episodio actual no es un fenómeno aislado. El mar Balear lleva meses registrando temperaturas anormalmente elevadas. La anomalía respecto al periodo de referencia 1991-2020 alcanzó 1,1 ºC en abril, 1,8 ºC en mayo y 2,4 ºC en junio, según los datos recogidos durante el seguimiento de la evolución térmica del Mediterráneo.
Además, julio de 2026 fue excepcionalmente cálido a escala global: los océanos alcanzaron su temperatura superficial más alta registrada para un mes de julio y alrededor del 82 % de las aguas oceánicas experimentaron algún episodio de ola de calor marina.
El Mediterráneo se encuentra, por tanto, ante un verano marcado por temperaturas récord que no solo afectan a la calidad del baño o al turismo, sino también al clima, los ecosistemas marinos y la evolución de los episodios meteorológicos extremos.
¿Qué puede ocurrir ahora?
La llegada de un nuevo repunte térmico mantiene la atención sobre la evolución del Mediterráneo durante los próximos días. Aunque las temperaturas del agua no suben y bajan con la misma rapidez que las del aire, una persistencia prolongada del calor puede mantener al mar en valores extraordinariamente altos.
La previsión apunta además a un cambio de tiempo posterior, con la llegada de una vaguada y un frente atlántico que podrían provocar un descenso generalizado de las temperaturas a partir de finales de semana.
Por ahora, el dato más llamativo permanece: 28,6 ºC de temperatura media del Mediterráneo, récord registrado el 14 de agosto, con buena parte del litoral español todavía inmerso en aguas excepcionalmente cálidas.
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