El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024
EUROPA PRESS- El portero de la finca en la que vivía el canónigo de la Catedral de València asesinado en enero de 2024 ha testificado en la primera jornada del juicio que recuerda haberse cruzado con el único acusado por el crimen, Miguel, «dos o tres veces como máximo», la última en junio o julio del año anterior, y aunque no hablaron nunca no le despertó «sospecha de nada malo». Asimismo, ha confirmado que la víctima, Alfonso, de 79 años, se llevaba a chicos «muy vulnerables» a su piso a cambio de sexo, a quienes encerraba con llave cuando él salía, y que eran frecuentes los conflictos. «Era asqueroso», ha señalado.
Inicio del juicio en la Audiencia de Valencia
El juicio ha arrancado este lunes en la Audiencia de Valencia por el procedimiento del jurado y está señalado hasta el próximo 3 de febrero. El crimen, por asfixia, se cometió entre la noche del domingo 21 de enero de 2024 y la madrugada del lunes siguiente, un suceso que conmocionó a la ciudad de València y que generó una fuerte repercusión mediática y social por tratarse de un canónigo de la Catedral de València.
Petición de la Fiscalía: 28 años de prisión
El ministerio fiscal solicita para el acusado —que conocía a la víctima porque tenían una relación de amistad desde hacía meses— un total de 28 años de cárcel por:
Asesinato, que considera cometido de acuerdo con una persona no identificada
Robo con violencia de sus tarjetas
Estafa continuada
«No sostengo que él le apretara el cuello, que es como lo mataron, pero sí que estuvo allí, tuvo una participación directa, eficaz y decisiva en los hechos», ha mantenido el fiscal, quien considera al acusado autor, coautor o partícipe necesario en el crimen, según ha señalado ante el jurado.
La postura de la defensa: niega el asesinato
Por contra, la defensa niega el delito de asesinato y asegura que Miguel ni siquiera subió esa noche a la vivienda y, de hecho, no se encontró ninguna huella suya ni rastro alguno de su ADN, aunque sí el ADN de un varón desconocido, y siete huellas dactilares de una persona que tampoco ha sido identificada.
Solo reconoce el delito de estafa por el uso de las tarjetas, por el que pide un año de cárcel, y por el que reclama indemnizar a la familia de la víctima en la cantidad de 1.452,16 euros (2.327,16 euros defraudados menos 875 euros ya recuperados).
El abogado defensor ha cuestionado la investigación policial: «Empezó de atrás a adelante; en menos de 24 horas dijeron que ya tenían el culpable, y trataron de cuadrar las piezas, pero empezaron a hacer aguas, no encontraron nada en cuatro registros y la cerraron en falso». Además, ha añadido: «Lo que más duele es que el verdadero responsable está en la calle y no se ha hecho esfuerzo en encontrarlo».
El hallazgo del cadáver del canónigo
El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.
Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.
Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada». «Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.
Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes
El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.
En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.
«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.
Incidentes y testimonios de vecinos
El portero ha relatado numerosos episodios:
Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía
Conflictos por pagos de servicios sexuales
Amenazas de denuncia
Discusiones por dinero no abonado
Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral. «Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.
Incluso una vecina del anterior edificio advirtió: «Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».
Relato de los hechos según la Fiscalía
Según el ministerio fiscal, el acusado, en unión de otra persona no identificada, logró que el canónigo les franqueara la entrada. La persona que acompañaba al acusado lo tiró en la cama, le tapó la boca y le apretó el cuello hasta causarle la muerte.
Posteriormente:
Se apoderaron del móvil
Robaron dos tarjetas bancarias
Utilizaron las claves para sacar dinero en cajeros automáticos
Parte del dinero fue entregado al autor material del crimen
Versión alternativa de la defensa
La defensa mantiene que Miguel no accedió a la vivienda y que fue la otra persona quien le entregó las tarjetas y el móvil, proponiéndole repartirse el dinero, sin saber que el canónigo estaba muerto.
El letrado subraya que:
No hay imágenes en cámaras de seguridad
No hay testigos que lo sitúen en la vivienda
No hay pruebas físicas directas
No se investigó de forma eficaz al segundo implicado
Un juicio clave en València
El juicio por el crimen del canónigo de la Catedral de València se perfila como uno de los procesos judiciales más impactantes del año en la Comunitat Valenciana, tanto por la gravedad de los hechos como por el perfil de la víctima, las declaraciones del portero y la dureza de los testimonios vecinales.
La causa continúa en la Audiencia de Valencia con un jurado popular que deberá determinar la responsabilidad penal del acusado en un caso que combina asesinato, robo, estafa, vulnerabilidad social y una compleja investigación judicial que sigue generando controversia.
Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz
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