Valencia ha dado un salto importante en su capacidad para organizar grandes acontecimientos deportivos con el Roig Arena.
El recinto, impulsado por Juan Roig con una inversión superior a los 400 millones de euros y nacido estrechamente vinculado al Valencia Basket, tiene posibilidades que van mucho más allá de los encuentros habituales del conjunto taronja.
La transformación también afecta a la manera de consumir deporte. El aficionado actual lo quiere todo: la asistencia al pabellón, el seguimiento digital, consulta estadísticas, repeticiones o los resultados en directo de todos los partidos de fútbol mientras presencia otro evento.
El Roig Arena ha llegado precisamente en un momento en el que los grandes recintos compiten no solo por ofrecer visibilidad de la pista, sino por convertir cada jornada en una experiencia completa.
Una nueva casa para el Valencia Basket
El cambio más evidente ha afectado al Valencia Basket. El club dejó atrás la histórica Fonteta, inaugurada en 1983 y con una capacidad aproximada de 8.500 espectadores para baloncesto, para disponer de una instalación considerablemente mayor.
El Roig Arena puede albergar alrededor de 15.600 espectadores en configuración de baloncesto, lo que supone incrementar notablemente el número de aficionados que pueden asistir a los grandes encuentros. En otros formatos, el aforo puede acercarse a las 20.000 personas.
Esto permite al club aumentar ingresos vinculados a entradas, hospitalidad, restauración y servicios premium. También abre nuevas posibilidades comerciales y facilita atraer público en partidos de especial demanda.
Euroliga y Liga Endesa ganan otra dimensión
La Euroliga es uno de los grandes escaparates del proyecto. Valencia Basket dispone ahora de una infraestructura comparable a la de importantes clubes europeos y puede organizar encuentros continentales con un volumen de público difícil de asumir anteriormente.
Algo similar ocurre con la Liga Endesa. Partidos contra Real Madrid, Barcelona, Baskonia o Unicaja pueden adquirir una dimensión diferente cuando se disputan ante más de 15.000 espectadores.
El nuevo escenario también refuerza las posibilidades de Valencia para aspirar a grandes citas del baloncesto nacional e internacional.
Fases finales, torneos, partidos de selecciones o acontecimientos especiales requieren instalaciones capaces de responder a exigencias de televisión, prensa, seguridad, patrocinadores y público.
Valencia puede aspirar a más competiciones deportivas
Aunque el baloncesto ocupa una posición central, el diseño polivalente del Roig Arena permite mirar hacia otras disciplinas.
Un recinto cubierto de estas dimensiones puede adaptarse a diferentes configuraciones según las necesidades de cada competición.
Tenis, fútbol sala, balonmano, deportes de combate, gimnasia o determinados eventos de deportes electrónicos encuentran en los grandes pabellones modernos una infraestructura especialmente atractiva.
Valencia suma así una instalación complementaria a espacios como Mestalla, el estadio Ciutat de València o el Velódromo Luis Puig. La diferencia está en su capacidad para albergar grandes eventos bajo techo durante cualquier época del año.
Una experiencia diferente para el aficionado
Los pabellones de última generación buscan que el espectador permanezca más tiempo en sus instalaciones y disponga de servicios antes, durante y después del encuentro.
Restauración, zonas de hospitalidad, espacios comerciales y tecnología audiovisual forman parte de ese modelo. La experiencia comienza antes de que arranque el partido y puede continuar después del pitido final.
El entorno también está cambiando. Junto al recinto se encuentra el nuevo colegio público Les Arts y en sus proximidades se ha desarrollado un aparcamiento con más de 1.000 plazas, además de conexiones mediante transporte público.
Los conciertos refuerzan el modelo del Roig Arena
La viabilidad de un recinto de estas características no depende exclusivamente del calendario deportivo. Los conciertos y espectáculos permiten mantener actividad durante numerosos días del año y aprovechar una infraestructura que requiere una elevada inversión.
Con una capacidad máxima próxima a 20.000 asistentes, Valencia puede competir por giras que anteriormente encontraban limitaciones para actuar en un espacio cubierto de gran formato en la ciudad.
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