Sucesos
Exigen identificar con ADN a las niñas de Alcàsser para zanjar teorías conspiranoias
Publicado
hace 4 añosen
Esta petición de la Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención fue denegada por el juez de Alzira en primera instancia -con el apoyo de la Fiscalía, que no consideró necesarias estas nuevas pruebas y de la Asociación Clara Campoamor y el silencio de las dos familias de las víctimas que todavía están personadas-, y recurrida ante el mismo juzgado.
En caso de mantener su postura, esta acusación ya ha anunciado que recurrirá a la Audiencia Provincial de Valencia.
COMPROBACIONES PROPIAS DE LOS AÑOS 90
El perito judicial y presidente de esta asociación, Félix Ríos, recuerda que, en el momento del hallazgo, los cuerpos de Miriam, Toñi y Desirée fueron identificados únicamente por su antropometría y por los efectos personales hallados.
Esta acusación sostiene que no tiene duda alguna de que los restos hallados pertenezcan a las niñas, pero advierte sobre la posibilidad de que, en caso de ser hallado con vida y puesto a disposición de los tribunales, Antonio Anglés pudiese «eludir la acción de la Justicia por una cuestión de forma».
«Desde el comienzo de nuestro trabajo de revisión del caso, se nos ha intentado encasillar en toda clase de posturas: oficialistas, conspiranoicos, alternativos… Es difícil hacer frente a un caso tan complejo como este, teniendo que bregar además constantemente con quienes quieren interpretar a su criterio lo que hacemos y por qué, intentando constantemente enfrentar a las partes que estamos personadas en el caso», señala Ríos.
«Desgraciadamente una de nuestras últimas peticiones no se ha librado de la tergiversación, por lo que a pesar de que hemos hecho las alegaciones oportunas en el juzgado, se hace necesario manifestarlo también públicamente -añade-. En los años 90 se identificó con técnicas secundarias a las tres víctimas de este horrendo crimen, concretamente mediante antropometría y efectos personales (medidas de huesos y ropas)».
Según este especialista, «esta identificación a fecha de hoy sería la última en aplicarse, toda vez que los protocolos forenses y policiales actuales exigen la identificación por ADN, que es indiscutible. Además, existen algunos huesos encontrados en la fosa al día siguiente del hallazgo de los cuerpos, que en su momento algunos forenses no supieron identificar con claridad debido a que la antropología forense estaba en ciernes en aquella época».
Ríos insiste en que no comparte ningún tipo de teoría alternativa y sostiene que «se trata de las tres víctimas sin más, pero este convencimiento debe cimentarse con pruebas forenses rápidas, sencillas y nada costosas», como las que han solicitado.
MÁS PRUEBAS A LA VISTA
Existen, remarca, «restos óseos en los laboratorios y sería sencillo dejar estas incógnitas claras, si no queremos que llegado el momento de detener a algún responsable pudiera escaparse por un tecnicismo legal y/o forense».
Finalmente, el criminólogo adelanta: «Estamos a punto de entregar nuestros dos últimos informes de revisión del caso, y tenemos fe en que el buen hacer de la policía, los laboratorios y el juzgado, va a seguir aportando luz y solidez a los objetivos que persigue el sumario B. Durante la próxima semana y las siguientes vamos a ir conociendo las primeras novedades importantes en este caso tras casi 30 años».
Esta misma acusación ha informado de que los catedráticos Victoria Lareu y Ángel Carracedo, de la Universidad de Santiago de Compostela, han confirmado que tienen en depósito los pelos que quedaron fuera de la muestra en los 90, y que están a disposición del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses para su análisis.
Se trata de vellos púbicos encontrados entre la ropa y los cuerpos de las víctimas que quedaron fuera de la muestra que se analizó antes del juicio y que dio como resultado al menos cinco perfiles genéticos distintos, ninguno de ellos de Miguel Ricart.
«De cualquier modo, nunca fueron cotejados con las propias víctimas», señala Ríos.
En los últimos meses esta acusación ha promovido la búsqueda de nuevas evidencias en los vehículos de Ricart y Antonio Anglés y el análisis con técnicas modernas de otros vestigios que se conservaban como fruto de la investigación policial.
LOS ANTECEDENTES DE UN CASO HISTÓRICO
El pasado 27 de enero se cumplieron 29 años del hallazgo de los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée, las tres chicas de entre 14 y 15 años que habían desaparecido más de dos meses antes. Fueron dos apicultores quienes los hallaron semienterrados en un paraje cercano al pantano de Tous denominado La Romana.
La sentencia dictada en septiembre de 1997 por la Audiencia de Valencia, y confirmada posteriormente por el Tribunal Supremo, dictó que «Miguel Ricart, en compañía de otro varón identificado y que no se encuentra a disposición del Tribunal -en referencia a Antonio Anglés-, y posiblemente de alguna otra persona más», secuestraron a las tres adolescentes para satisfacer sus deseos sexuales.
Las víctimas fueron sometidas a violaciones y torturas extremas y al amanecer del día siguiente fueron ejecutadas y enterradas en una fosa que sus asesinos conocían, pues les había servido con anterioridad para ocultar una moto robada.
La investigación judicial sobre lo sucedido, de la que es responsable un juzgado de Alzira, está completamente agotada, aunque queda abierta una pieza dedicada exclusivamente a la localización de Anglés, uno de los prófugos más perseguidos de toda Europa.
Jordi Ferrer
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Sucesos
El incendio de Tuéjar ya está estabilizado tras arrasar 835 hectáreas: investigan un posible origen humano
Publicado
hace 3 díasen
17 septiembre, 2026
El fuego, que obligó a evacuar a 25 personas y dejó dos bomberos heridos leves, afecta a una zona de la Reserva de la Biosfera del Alto Turia
El incendio forestal de Tuéjar (Valencia) ya está estabilizado después de una intensa jornada de lucha contra las llamas y de haber afectado a unas 835 hectáreas de superficie forestal. El fuego, declarado el martes por la tarde, obligó a activar el nivel 2 de emergencia y a movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) ante el avance de las llamas hacia el entorno de Benagéber.
El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat rebajó este miércoles la emergencia a situación 1 del Plan Especial de Incendios Forestales (PEIF) después de que el operativo consiguiera contener el avance del incendio.
El fuego ha afectado a una zona de gran valor ambiental incluida en la Reserva de la Biosfera del Alto Turia, un espacio reconocido por la Unesco que se extiende por más de 67.000 hectáreas entre Valencia y Cuenca.
El incendio de Tuéjar apunta a un origen humano
Una de las principales novedades de la investigación es que los agentes del Seprona de la Guardia Civil y el grupo de investigación de la Generalitat han descartado que el fuego se originara por causas naturales.
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, explicó que el incendio comenzó en una parcela agrícola y señaló que las investigaciones apuntan al factor humano.
Ahora queda por determinar si ese origen humano responde a una negligencia o a una acción intencionada. El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, ha señalado este jueves que será la investigación la que permita concretar qué ocurrió.
Por el momento, por tanto, no se ha determinado que el incendio fuera provocado deliberadamente.
835 hectáreas afectadas y un perímetro de 20 kilómetros
El fuego llegó a alcanzar un perímetro aproximado de 20 kilómetros y avanzó con rapidez por una zona de complicada orografía.
Durante las labores de extinción llegaron a trabajar más de 450 efectivos, junto a unos 20 medios aéreos y más de 55 medios terrestres, según el balance ofrecido por la Generalitat.
La prioridad del operativo fue evitar que las llamas cruzaran hacia la otra orilla del embalse de Benagéber, una de las zonas que más preocupó durante la evolución del incendio.
La situación meteorológica también condicionó los trabajos, especialmente por el viento y por las tormentas que afectaron a la Comunitat Valenciana durante la jornada del miércoles.
25 personas fueron evacuadas
El avance del incendio obligó a evacuar preventivamente a unas 25 personas de diferentes puntos próximos al fuego.
Entre los lugares desalojados estuvieron un camping de Tuéjar, la aldea de Fuente Cabera y la colonia de Benagéber, además de algunas granjas de la zona. Parte de las personas fueron realojadas en los municipios de Tuéjar y Benagéber.
Con la evolución favorable del incendio, el número de personas que permanecían desalojadas se redujo posteriormente a siete, mientras que otras pudieron regresar a sus viviendas o instalaciones.
Dos bomberos resultaron heridos
El incendio también dejó dos bomberos forestales heridos leves durante las labores de extinción.
Uno de ellos sufrió quemaduras y fue trasladado al Hospital La Fe de València. El segundo resultó herido tras volcar la autobomba con la que trabajaba y sufrió contusiones.
Posteriormente, el bombero que sufrió las quemaduras recibió el alta médica, mientras que el segundo permanecía ingresado sin que su estado revistiera gravedad.
La lluvia ayuda a estabilizar el incendio
La llegada de las lluvias a la zona durante la noche del miércoles contribuyó a mejorar las condiciones para los equipos de extinción y a frenar la evolución del incendio.
El fuego ya no presenta el mismo avance que durante las primeras horas, aunque el operativo mantiene la vigilancia ante la posibilidad de que puedan producirse rebrotes o puntos calientes.
La carretera CV-390 también ha permanecido afectada por las condiciones de la zona y por los trabajos de emergencia.
Un incendio que deja una importante superficie calcinada
El incendio de Tuéjar deja tras de sí alrededor de 835 hectáreas afectadas y un importante impacto sobre el entorno natural del Alto Turia.
El alcalde de Tuéjar, Carlos Tarazón, ha mostrado su preocupación por los daños sufridos en una zona de gran valor ambiental y ha reclamado una mayor atención a la gestión forestal. Estas declaraciones forman parte del debate abierto tras el incendio sobre la prevención y el mantenimiento de los montes valencianos.
Mientras continúan las labores de vigilancia, la investigación deberá esclarecer ahora cómo se inició exactamente el fuego y si detrás del incendio existe una negligencia o una actuación intencionada.
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