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Sucesos

El juez procesa al organizador del Medusa y a cuatro empresas por la muerte de un joven en el festival de 2022

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Imagen tomada desde el exterior del recinto del escenario principal del Festival Medusa de Cullera (Valencia). EFE/Natxo Frances/Archivo

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Sueca ha procesado al organizador del Medusa Sunbeach Festival de Cullera por la muerte de un joven en 2022 y a los responsables de cuatro empresas por fallos en el montaje de estructuras.

Así se desprende de un auto, adelantado por Las Provincias y consultado por Europa Press, en el que el juez acuerda continuar la tramitación de las diligencias contra el organizador del festival y cuatro responsables de empresas al considerar que los hechos podrían ser constitutivos de delito.

En paralelo, el magistrado acuerda sobreseer el procedimiento contra responsables municipales del Ayuntamiento de Cullera, municipio donde se celebra el evento.

Responsabilidades en el montaje de las estructuras

El juez sostiene que las cinco personas procesadas podrían haber incurrido en infracción del deber de cuidado y de la diligencia debida, incluida la lex artis de cada uno de los profesionales que intervinieron en el diseño, planificación y ejecución del montaje de las instalaciones del festival.

El procedimiento judicial, por tanto, se centra en analizar si existieron deficiencias en la seguridad de las estructuras del escenario principal y accesos, que acabaron cediendo tras el fenómeno meteorológico extremo.

Cómo ocurrió el accidente del Medusa en 2022

El accidente tuvo lugar en la madrugada del 13 de agosto de 2022 durante la celebración del Medusa Sunbeach Festival en Cullera. Un fenómeno meteorológico conocido como reventón cálido impactó sobre el recinto, generando vientos de hasta 100 km/h, un ascenso súbito de las temperaturas en 10 ºC y un fuerte descenso de la humedad.

Estas condiciones extremas provocaron el desprendimiento de parte de las estructuras del escenario y zonas de acceso al recinto. Como consecuencia, un joven de 22 años perdió la vida y otras 40 personas resultaron heridas.

De los afectados, ocho fueron atendidos en el lugar por el CICU, mientras que 32 necesitaron traslado a hospitales en ambulancia o por medios privados. Cinco de ellos quedaron hospitalizados con fracturas de diversa consideración.

El impacto judicial y social del caso Medusa

El suceso conmocionó tanto a la Comunitat Valenciana como al conjunto del país, generando un debate sobre la seguridad en los grandes festivales musicales. El Medusa, uno de los eventos más multitudinarios de la costa valenciana, llegó a congregar a decenas de miles de asistentes por edición antes del trágico accidente.

Este procesamiento supone un paso clave en la investigación judicial que busca depurar responsabilidades y esclarecer si existieron negligencias en el diseño y montaje de las estructuras, más allá del carácter imprevisible del fenómeno meteorológico.

Otros accidentes en festivales musicales en España

Aunque lo ocurrido en el Medusa Sunbeach Festival de 2022 fue uno de los accidentes más graves en un evento musical reciente en España, no ha sido el único. A lo largo de los años, se han registrado otros incidentes que han puesto el foco en la necesidad de reforzar la seguridad en este tipo de concentraciones masivas:

  • Madrid Arena (2012): cinco jóvenes fallecieron y decenas resultaron heridas en una avalancha durante una macrofiesta en Madrid, lo que provocó un intenso debate sobre la seguridad en eventos de gran formato.

  • Viña Rock (2016): fuertes tormentas eléctricas obligaron a suspender parte de la programación y a desalojar temporalmente zonas del recinto en Villarrobledo, aunque sin víctimas mortales.

  • Resurrection Fest (2019): un temporal de viento en Galicia causó daños en infraestructuras y obligó a interrumpir varios conciertos.

  • Dreambeach (2022): en Almería, rachas de viento de más de 80 km/h derribaron parte de las estructuras auxiliares, obligando a retrasar actuaciones y activar protocolos de emergencia.

Estos casos muestran que los fenómenos meteorológicos extremos y la gestión de grandes aforos suponen desafíos constantes para organizadores, autoridades y empresas técnicas. La seguridad estructural, los planes de evacuación y la coordinación entre instituciones se han convertido en aspectos clave para garantizar que tragedias como la del Medusa no se repitan.

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Sucesos

17 años y 9 meses de cárcel para el hermano de Antonio Anglés por secuestrar y torturar a un hombre en Valencia

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Un furgón y un coche patrulla de la Guardia Civil. EFE/Manuel Bruque/Archivo

La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a 17 años y 9 meses de prisión a Mauricio Anglés, hermano de Antonio Anglés, por participar en el secuestro y tortura de un hombre en noviembre de 2021. El condenado, que hace años cambió su identidad, deberá cumplir la pena por los delitos de detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia y daños.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia considera acreditada su participación en unos hechos en los que la víctima fue retenida durante varias horas, golpeada y amenazada para exigirle el pago de 200.000 euros.

Junto a Mauricio Anglés han sido condenados otros cinco hombres, con penas similares. El tribunal considera que las pruebas aportadas durante el juicio fueron «plurales, objetivas e idóneas» para desvirtuar la presunción de inocencia.

El secuestro se produjo en Valencia en noviembre de 2021

Los hechos ocurrieron el 29 de noviembre de 2021, después de varios días de seguimientos a la víctima y de preparativos.

Según recoge la sentencia, los condenados se coordinaron con otras personas no identificadas para capturar al hombre y reclamarle una importante cantidad de dinero.

Los implicados prepararon dos furgonetas y esperaron a la víctima en el Camí Canyada de Roquet. Cuando pasó por la zona, bloquearon su vehículo colocando una furgoneta delante y otra detrás.

Varias personas con ropa oscura, pasamontañas y guantes bajaron de los vehículos y le apuntaron con armas de fuego para obligarle a salir de su coche.

Uno de los integrantes rompió una de las ventanillas y sacó a la víctima por la fuerza. A continuación, varios de los asaltantes comenzaron a golpearle por todo el cuerpo.

Lo trasladaron a una nave de Catarroja

Los agresores introdujeron al hombre en una de las furgonetas, donde lo esposaron, y se desplazaron hasta Catarroja, a una nave que en la investigación aparece identificada como una «cuadra».

La víctima permaneció durante horas dentro del vehículo, herida y engrilletada. Los condenados le quitaron la ropa y sus pertenencias y comenzaron a exigirle 200.000 euros a cambio de su libertad.

Ante la respuesta de la víctima, que aseguraba no disponer de esa cantidad, los secuestradores fueron reduciendo progresivamente el dinero que reclamaban.

Golpes, amenazas y torturas para exigirle dinero

Durante las horas que permaneció retenido, la víctima fue sometida a una violencia extrema.

Según la sentencia, los agresores le golpearon de forma continuada y utilizaron cadenas para azotarle. También le amenazaron con hacer daño a su mujer y a su hijo, al que sabían que llevaba a un colegio privado.

Los secuestradores llegaron a amenazarle con cortarle un dedo. Con unas tenazas le provocaron un corte en un dedo y otro en una oreja, además de clavarle una navaja en uno de los muslos.

La víctima insistía en que no tenía los 200.000 euros reclamados, aunque explicó que podía entregarles 2.000 euros en efectivo que tenía en su domicilio.

Los agresores continuaron golpeándole y amenazándole hasta provocarle un estado de semiinconsciencia. Según recoge la resolución judicial, fue quemado con brasas y le arrojaron un líquido sobre el cuerpo para comprobar si reaccionaba.

Los secuestradores abandonaron a la víctima en Paiporta

Finalmente, los condenados llegaron a la conclusión de que no conseguirían obtener el dinero que buscaban.

La víctima fue liberada y trasladada en la furgoneta hasta Paiporta, donde fue abandonada alrededor de las 22.00 horas.

Los móviles y las cámaras fueron claves para identificar a los acusados

La Audiencia Provincial de Valencia ha destacado el peso de las pruebas tecnológicas utilizadas durante la investigación.

Entre ellas se encuentran los datos obtenidos de teléfonos móviles, las grabaciones de cámaras de seguridad y los registros de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Los investigadores pudieron relacionar los teléfonos atribuidos a los acusados con los movimientos realizados durante los días previos y el día del secuestro.

La sentencia también destaca el histórico de geolocalización de una de las furgonetas utilizadas y las imágenes de diferentes cámaras de seguridad.

La defensa de Mauricio Anglés negó su participación

Durante el juicio, Mauricio Anglés negó los hechos y sostuvo que la tarde del secuestro había estado en una bolera y posteriormente en una discoteca.

El tribunal, sin embargo, considera que el conjunto de las pruebas practicadas permite acreditar la participación de los condenados.

La Audiencia también señala que los acusados mantenían algún tipo de relación entre ellos y con determinados vehículos que fueron utilizados para realizar seguimientos a la víctima.

La sentencia añade que varios de los condenados también tuvieron relación con una cuadra que reunía características compatibles con el lugar utilizado durante el secuestro, tanto por su ubicación como por sus accesos.

17 años y 9 meses de prisión

Mauricio Anglés ha sido condenado finalmente a 17 años y 9 meses de cárcel por los delitos de detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia y daños.

El condenado es uno de los hermanos de Antonio Anglés, señalado como uno de los principales sospechosos por el triple crimen de Alcàsser y desaparecido desde 1993.

La condena dictada ahora por la Audiencia Provincial de Valencia corresponde a unos hechos ocurridos casi tres décadas después del caso Alcàsser y está relacionada exclusivamente con el secuestro cometido en noviembre de 2021.

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