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Desarticulan una secta psicoterapéutica en Castellón que cometió abusos sexuales

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secta Castellón
Imagen de la operación facilitada por la Guardia Civil.
Castelló, 14 jul (OFFICIAL PRESS- EFE).- La Guardia Civil ha desarticulado una secta psicoterapéutica en Castellón liderada por tres personas que practicaban rituales chamánicos con consumo de drogas y que abusaron sexualmente de un centenar de jóvenes captados en Tarragona, Castellón y Barcelona.

Los detenidos llegaron a realizar pruebas de confianza a los adeptos más devotos a quienes se les exigió el pago de más de 10.000 euros bajo la promesa de acceder al círculo más cercano a la «maestra» y, si se negaban, recibían amenazas de ser repudiados por «La Familia del Alma».

Así actuaba la secta de Castellón

Los líderes llevaban años realizando esta actividad y desde hace unos meses se habían establecido en un chalé de la localidad castellonense de La Pobla Tornesa, según ha informado la Guardia Civil.

Los afectados son mayoritariamente en las provincias de Tarragona, Castellón y Barcelona y rondan el centenar, según ha podido saber la Guardia Civil a partir de las denuncias presentadas y de personas que han podido ser identificadas a lo largo del prolongado periodo de actividad de este grupo.

Las edades de captación e iniciación en las terapias se situaba en los 20 años de edad en la mayoría de los casos y todas las víctimas tenían un bajo estado anímico por problemas personales o emocionales. Algunas de ellas han estado inmersas en el colectivo durante más de 15 años, e incluso se habrían iniciado siendo menores de edad.

Captaban a las víctimas a través de personas de confianza

Todas las víctimas habían sido captadas a través de personas de confianza de los líderes de la organización, y los jóvenes en situación de vulnerabilidad emocional y en búsqueda de soluciones a sus problemas eran el objetivo prioritario.

Los agentes comenzaron la investigación tras recibir la denuncia de los padres de dos de las víctimas informando sobre la existencia de un grupo de perjudicados que había conseguido salir de la secta y que también estaba dispuesto a denunciar los hechos.

Rituales chamánicos

Resultaba habitual la práctica de rituales chamánicos con consumo de drogas, mezcal y sustancias alucinógenas para posteriormente practicar desnudos colectivos o talleres relacionados con los chakras y terapias sexuales.

Imagen de la operación facilitada por la Guardia Civil.

A veces estos actos se realizaban en contra de las víctimas tras anular su voluntad, rituales que en ocasiones eran filmados por los responsables en la vivienda de La Pobla Tornesa, donde además se produjeron presuntamente varios abusos sexuales.

La situación de las víctimas facilitaba a la maestra su manipulación mediante el uso de diferentes técnicas de control, persuasión, dependencia emocional y separación afectiva de su entorno más cercano con el objeto de ser separados de ellos e integrados en la «Familia del Alma».

Dependencia emocional

Las sesiones y rituales debían ser celebrados cuándo y como la maestra establecía y para conseguir sus objetivos amenazaba a las víctimas con sufrir castigos, humillaciones e incluso con ser repudiados cuando ya existía una dependencia emocional del resto de miembros.

La líder impartía las terapias a los afectados a cambio de abonar elevadas cantidades de dinero, y según aumentaba la fidelidad y dependencia emocional de las víctimas, aumentaba el precio de las terapias, que se pagaban con métodos que permitían ocultar las actividades.

En la secta existía un grupo más alto en la jerarquía conocido como «el Círculo» o «los Veteranos».

La secta funcionaba en un chalé

En el chalé donde se realizaban las terapias se ha encontrado una importante cantidad de dinero en efectivo, repartido en sobres con anotaciones de los nombres de las supuestas víctimas; listados de pagos; sustancias psicotrópicas que provocan un estado de alucinación, enajenación mental y total pérdida de la voluntad; y una gran cantidad de agendas y anotaciones correspondientes a la vida y datos personales de las víctimas.

La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción 3 de Castellón, a cuya disposición han sido puestos los tres detenidos -entre ellos la «maestra» y su marido-, a quienes se acusa de asociación ilícita, intrusismo laboral, contra la salud pública, agresión sexual y revelación de secretos, entre otros.

La operación ha sido llevada a cabo por agentes del Grupo de Información de la Comandancia de la Guardia Civil de Tarragona, de la Jefatura de Información (UCE-3) y de la Comandancia de la Guardia Civil de Castellón.

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Desahucian a Daniel, físico de la Universitat de València: «Quiero vivir tranquilo y hacer valer mis derechos»

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El desahucio de Daniel González Iglesias, físico e investigador de la Universitat de València (UV), se ha ejecutado este jueves por la mañana después de diez años de litigios para intentar evitarlo. «No tengo ganas de más follones, quiero intentar vivir tranquilo y está siendo muy difícil hacer valer mis derechos», ha manifestado el investigador en un audio facilitado a los medios.

El lanzamiento estaba previsto inicialmente para las 9.30 horas, pero la Policía Nacional ha acudido a la vivienda alrededor de las seis de la mañana con un dispositivo de ocho furgones. Ante la llegada de los agentes, Daniel decidió colaborar, se identificó y abandonó el inmueble.

El investigador ha explicado que estaba durmiendo cuando comenzó a escuchar ruido en la calle y vio el despliegue policial. La situación le provocó síntomas de ansiedad, precisamente el escenario que había querido evitar. Según el Sindicat d’Habitatge de València, Daniel tuvo que acudir a un centro de salud tras sufrir un cuadro de ansiedad.

Diez años de conflicto por una vivienda en Valencia

Daniel llegó al piso en 2009 como estudiante, mediante un alquiler compartido de 594 euros. Con el paso del tiempo se quedó solo en la vivienda y, durante la crisis económica, el entonces propietario incorporó anexos que redujeron el alquiler a 350 euros.

Posteriormente, se firmó un nuevo acuerdo que contemplaba una opción de compra por 71.000 euros y el derecho de tanteo y retracto, según relató el investigador anteriormente a Europa Press TV.

Tres años después, la empresa propietaria entró en concurso de acreedores y Daniel comenzó a consignar los pagos del alquiler en los juzgados. En 2017, la vivienda salió a subasta pública y fue adquirida por Caixabank a través de la sociedad participada Coral Homes S.L., que posteriormente presentó una demanda contra el investigador por ocupación ilegal.

Según la cronología expuesta por Daniel, en 2018 el administrador concursal le comunicó que dejara de ingresar las rentas en el juzgado. En 2020 inició un procedimiento de jurisdicción voluntaria y trató de volver a pagar, pero no pudo realizar los abonos al no disponer de la cuenta bancaria del arrendador.

La vivienda se vendió en 2025 y la última sentencia ordenó el desalojo

La propiedad volvió a denunciar al investigador en 2023. En 2025, el inmueble fue vendido a una propietaria particular por un importe superior a los 71.000 euros contemplados en la opción de compra, según la información facilitada sobre el caso.

Después de resoluciones anteriores favorables a Daniel, la última demanda concluyó con una condena al desalojo y al pago de 35.620,88 euros en concepto de rentas vencidas. La cantidad corresponde a las diferencias reclamadas entre los importes del alquiler, según la explicación difundida por el sindicato.

El Sindicat d’Habitatge de València sostiene que durante el procedimiento se han vulnerado los derechos del investigador y cuestiona que el lanzamiento se haya ejecutado mientras, según denuncia, existen medidas legales de protección para determinados inquilinos. Estas afirmaciones forman parte de la posición de la organización.

Dos recursos judiciales siguen en marcha

El portavoz del Sindicat d’Habitatge de València, Esteban Arellano, ha asegurado que el procedimiento no ha terminado y que mantienen dos vías judiciales abiertas: un recurso de queja para elevar el asunto al Tribunal Supremo y otro de reposición.

La organización sostiene que no se han respetado los diez días hábiles que, a su juicio, Daniel debía tener para intentar que los recursos llegaran a su último recorrido posible. También defiende que el contrato de alquiler y la opción de compra debían haber sido tenidos en cuenta.

El sindicato ha criticado, además, que el dispositivo policial se adelantara varias horas respecto al horario inicialmente previsto. Según Arellano, no se convocó una concentración para intentar frenar el lanzamiento porque el propio Daniel no quería exponer a otras personas a un posible enfrentamiento con los agentes.

El sindicato denuncia la crisis de vivienda

El Sindicat d’Habitatge considera que el caso refleja las dificultades de acceso y permanencia en una vivienda y denuncia que los procedimientos judiciales prolongados pueden dejar a los inquilinos en una situación de especial vulnerabilidad.

«Por mucho que el procedimiento judicial siga adelante, el resultado es que llaman a ocho furgones de policía, llegan a las seis de la mañana a tu casa, te echan y, por mucho que tengas la razón y ganes el juicio, ya has perdido la casa», ha resumido Arellano.

Mientras continúan los recursos anunciados por la organización, Daniel se enfrenta a una nueva etapa tras abandonar la vivienda en la que había residido durante años. Su deseo, según ha expresado, es poder vivir tranquilo y hacer valer sus derechos.

 

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