Síguenos

Otros Temas

Condenan a las responsables de una residencia por denigrar a los internos discapacitados y apropiarse de 6.000€ públicos

Publicado

en

VALÈNCIA, 30 Jul. (EUROPA PRESS) – Un juzgado de lo Penal de València ha condenado a la directora de un centro de atención residencial para personas con discapacidad en situación de dependencia de Calicanto, en el municipio de Chiva, por castigar a internos en una habitación «en condiciones que denigraban su dignidad» y a la administradora por apropiarse de 6.000 euros que la Conselleria de Bienestar Social –actualmente de Igualdad y Políticas Inclusivas– asignaba para gastos personales a los tutelados por la Generalitat internos en dicha residencia.

Así consta en una sentencia del pasado 16 de julio y facilitada este lunes por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) a la que se ha llegado tras una conformidad entre la Fiscalía y las ya condenadas en firme.

En la misma resolución se acuerda la suspensión de las penas de seis meses de prisión a cada una de ellas, dado que no tienen antecedentes penales y han asumido el pago de la responsabilidad civil. La jueza también establece que la administradora del centro, condenada por apropiación indebida, deberá indemnizar a la Conselleria en esos 6.000 euros junto al centro y a la aseguradora y ambas condenadas deberán pagar un sexto de las costas procesales.

La magistrada considera probado que la administradora de este centro residencial de Calicanto –especializado en personas con dependencia mental crónica– se apropió del dinero correspondiente a cantidades que la Generalitat asignaba para gastos personales a los tutelados por la Conselleria internos en dicho centro o en un piso supervisado de El Vedat, en Torrent.

En concreto, se quedó con la cantidad mensual que asignaba la Conselleria, entre 80 y 250 euros para gastos de libre decisión de los residentes, ya que el centro solo les entregaba la cantidad mensual de 30 euros por interno, un euro diario. El total apropiado que no se ha podido justificar es de 6.000 euros.

CASTIGOS EN LA HABITACIÓN DE CONTENCIÓN
Por su parte, la directora del centro permitía que se hiciera uso en el centro de una habitación, conocida como de contención, para castigar a internos que se habían escapado de la residencia y «en condiciones que denigraban su dignidad». La sentencia explica que esta estancia presentaba «aspecto descuidado, con elementos potencialmente peligrosos como cordón persiana, enchufes eléctricos sin proteger, cristales en ventanas y no tenía baño». En esta habitación permaneció encerrado un interno al menos un mes en el año 2014.

Por todo ello, tras alcanzar la Fiscalía y las acusadas una conformidad, la jueza condena a la administradora del centro para personas con discapacidad en situación de dependencia como responsable de un delito de apropiación indebida, mientras que le absuelve del delito contra la integridad moral. Asimismo, condena a la directora por un delito contra la integridad moral y la absuelve de apropiación indebida.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Otros Temas

Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años

Publicado

en

Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria

Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.

Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.

Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.

Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.

Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.

«Lo más importante es lo más simple»

Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.

Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.

Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.

Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.

El amor por su familia por encima de todo

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.

Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.

También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.

Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.

Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer

Hay otra parte especialmente importante de su legado.

Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.

Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.

Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.

Una voz para el cáncer infantil

Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.

Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.

Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.

Su último regalo: una conversación para después de su muerte

Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.

Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.

Y así ha ocurrido.

Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.

Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.

Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.

El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir

Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.

A valorar la salud.

A querer a la familia.

A estar al lado de quien sufre.

A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.

A disfrutar de lo sencillo.

A hacer aquello que queremos hacer.

Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.

Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.

Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.

Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.

Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.

Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.

Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.

Puedes seguir toda la actualidad visitando Official Press o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram y también puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp.

Continuar leyendo
OFFICIAL PRESS
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.