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La manada de Callosa reconoce la violación grupal a la joven de 19 años

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La manada de Callosa reconoce la violación grupal a la joven de 19 años
Alicante, 5 jul (EFE).- Los cuatro integrantes de la conocida como manada de Callosa, acusados de una violación grupal a una joven de 19 años en 2019, han reconocido íntegramente los hechos y han pedido perdón ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Alicante, en la que ha comenzado este lunes el juicio.

Los acusados, de entre 19 y 24 años, también se han mostrado arrepentidos, aunque alegan que no eran conscientes de lo que estaban haciendo, debido a la gran ingesta de drogas y alcohol que habían consumido previamente, según ha dicho a los periodistas el abogado de la víctima, Francisco González, al acabar la primera sesión del proceso.

De esta forma, han querido evidenciar que «sus facultades estaban mermadas», hecho que, en opinión de González, no está probado.

«Al contrario, las pruebas realizadas demuestran que eran grandes consumidores» de sustancias estupefacientes, lo que, a su juicio, incide en que estaban acostumbrados a ellas y sí podían seguir conscientes de la agresión.

El representante de la acusación particular ha señalado también que la víctima, que tendrá que declarar mañana, «se siente resarcida económicamente» con la sanción económica fijada inicialmente en el juicio.

Esta primera sesión, que se ha limitado a la lectura íntegra de los hechos y a su asunción por parte de los acusados, ha tenido lugar después de que el Ministerio Fiscal haya rechazado el acuerdo al que habían llegado la acusación particular y las defensas para «evitar una revictimización de la víctima» y que «tuviera que pasar otra vez por todo esto», ha explicado González.

El letrado ha detallado que ambas partes habían acordado solicitar penas de 18 años de cárcel para el presunto líder del grupo y entre 14 y 16 años para el resto de los componentes.

Sin embargo, ha continuado González, «el ministerio fiscal se ha desvinculado del acuerdo», por lo que los abogados del caso se han mostrado «sorprendidos y disgustados».

«No tenemos constancia de la motivación» ni de los «argumentos» esgrimidos por la Fiscalía, que «no ha contado con la víctima», según este abogado.

Tras la ruptura del acuerdo previo, los acusados se enfrentan a 200 años de prisión en total, según la petición de la Fiscalía.

González ha adelantado que confía en que el proceso se reduzca, ya que, a su juicio, el reconocimiento de los hechos convierte en «innecesarias» las pruebas testificales.

Mañana tendrá lugar la comparecencia de la víctima, tras la cual, su abogado espera que concluyan las sesiones inicialmente previstas.

Los hechos que se dirimen ocurrieron el día de Año Nuevo de 2019. Los cuatro procesados convencieron durante una fiesta en Benidorm a la víctima, una joven de 19 años, para que les acompañara al domicilio de uno de ellos, situado en el municipio vecino de Callosa d’En Sarrià, donde se produjo la violación grupal, que fue grabada con sus móviles, según han reconocido los procesados.

Al finalizar la primera sesión del proceso, el defensor de uno de los cuatro acusados, José Luis Sánchez Calvo, ha manifestado a los periodistas: «Que yo recuerde, es la primera supuesta manada que reconoce los hechos y pide perdón».

Este letrado ha ratificado que la vista de hoy se ha limitado a «la lectura íntegra de los hechos» por parte de la Fiscalía. «Los acusados han reconocido los hechos íntegramente y después han pedido perdón», ha relatado.

También ha indicado que los cuatro acusados han alegado que, «sin la intoxicación» generada por las grandes cantidades de «alcohol y drogas» que habían consumido previamente, la agresión «no habría pasado». «No eran conscientes de lo que estaba sucediendo», ha asegurado el abogado de uno de los acusados.

Tras la comparecencia ante el tribunal, «lo razonable, a la vista de lo ocurrido», ha continuado Sánchez Calvo, «es que se acorten las sesiones y que la Fiscalía rebaje las penas» solicitadas inicialmente, que suman en total 200 años de prisión.

«Es la primera vez en la historia que una supuesta manada pide perdón», ha sostenido Sánchez Calvo.

En cuanto al acuerdo entre partes al que habían llegado la acusación particular y las defensas, Sánchez Calvo ha eludido comentar nada.

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Desahucian a Daniel, físico de la Universitat de València: «Quiero vivir tranquilo y hacer valer mis derechos»

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El desahucio de Daniel González Iglesias, físico e investigador de la Universitat de València (UV), se ha ejecutado este jueves por la mañana después de diez años de litigios para intentar evitarlo. «No tengo ganas de más follones, quiero intentar vivir tranquilo y está siendo muy difícil hacer valer mis derechos», ha manifestado el investigador en un audio facilitado a los medios.

El lanzamiento estaba previsto inicialmente para las 9.30 horas, pero la Policía Nacional ha acudido a la vivienda alrededor de las seis de la mañana con un dispositivo de ocho furgones. Ante la llegada de los agentes, Daniel decidió colaborar, se identificó y abandonó el inmueble.

El investigador ha explicado que estaba durmiendo cuando comenzó a escuchar ruido en la calle y vio el despliegue policial. La situación le provocó síntomas de ansiedad, precisamente el escenario que había querido evitar. Según el Sindicat d’Habitatge de València, Daniel tuvo que acudir a un centro de salud tras sufrir un cuadro de ansiedad.

Diez años de conflicto por una vivienda en Valencia

Daniel llegó al piso en 2009 como estudiante, mediante un alquiler compartido de 594 euros. Con el paso del tiempo se quedó solo en la vivienda y, durante la crisis económica, el entonces propietario incorporó anexos que redujeron el alquiler a 350 euros.

Posteriormente, se firmó un nuevo acuerdo que contemplaba una opción de compra por 71.000 euros y el derecho de tanteo y retracto, según relató el investigador anteriormente a Europa Press TV.

Tres años después, la empresa propietaria entró en concurso de acreedores y Daniel comenzó a consignar los pagos del alquiler en los juzgados. En 2017, la vivienda salió a subasta pública y fue adquirida por Caixabank a través de la sociedad participada Coral Homes S.L., que posteriormente presentó una demanda contra el investigador por ocupación ilegal.

Según la cronología expuesta por Daniel, en 2018 el administrador concursal le comunicó que dejara de ingresar las rentas en el juzgado. En 2020 inició un procedimiento de jurisdicción voluntaria y trató de volver a pagar, pero no pudo realizar los abonos al no disponer de la cuenta bancaria del arrendador.

La vivienda se vendió en 2025 y la última sentencia ordenó el desalojo

La propiedad volvió a denunciar al investigador en 2023. En 2025, el inmueble fue vendido a una propietaria particular por un importe superior a los 71.000 euros contemplados en la opción de compra, según la información facilitada sobre el caso.

Después de resoluciones anteriores favorables a Daniel, la última demanda concluyó con una condena al desalojo y al pago de 35.620,88 euros en concepto de rentas vencidas. La cantidad corresponde a las diferencias reclamadas entre los importes del alquiler, según la explicación difundida por el sindicato.

El Sindicat d’Habitatge de València sostiene que durante el procedimiento se han vulnerado los derechos del investigador y cuestiona que el lanzamiento se haya ejecutado mientras, según denuncia, existen medidas legales de protección para determinados inquilinos. Estas afirmaciones forman parte de la posición de la organización.

Dos recursos judiciales siguen en marcha

El portavoz del Sindicat d’Habitatge de València, Esteban Arellano, ha asegurado que el procedimiento no ha terminado y que mantienen dos vías judiciales abiertas: un recurso de queja para elevar el asunto al Tribunal Supremo y otro de reposición.

La organización sostiene que no se han respetado los diez días hábiles que, a su juicio, Daniel debía tener para intentar que los recursos llegaran a su último recorrido posible. También defiende que el contrato de alquiler y la opción de compra debían haber sido tenidos en cuenta.

El sindicato ha criticado, además, que el dispositivo policial se adelantara varias horas respecto al horario inicialmente previsto. Según Arellano, no se convocó una concentración para intentar frenar el lanzamiento porque el propio Daniel no quería exponer a otras personas a un posible enfrentamiento con los agentes.

El sindicato denuncia la crisis de vivienda

El Sindicat d’Habitatge considera que el caso refleja las dificultades de acceso y permanencia en una vivienda y denuncia que los procedimientos judiciales prolongados pueden dejar a los inquilinos en una situación de especial vulnerabilidad.

«Por mucho que el procedimiento judicial siga adelante, el resultado es que llaman a ocho furgones de policía, llegan a las seis de la mañana a tu casa, te echan y, por mucho que tengas la razón y ganes el juicio, ya has perdido la casa», ha resumido Arellano.

Mientras continúan los recursos anunciados por la organización, Daniel se enfrenta a una nueva etapa tras abandonar la vivienda en la que había residido durante años. Su deseo, según ha expresado, es poder vivir tranquilo y hacer valer sus derechos.

 

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