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Valencia

¿Cuándo ha nevado en Valencia? Historia completa de las nevadas por años

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La nieve en la ciudad de Valencia es un fenómeno poco común debido a su clima mediterráneo suave y su cercanía al mar. A lo largo de la historia, se han registrado nevadas significativas, aunque muchas veces solo han caído copos sin que llegaran a cuajar. Este artículo recoge los episodios más relevantes, desde el siglo XIX hasta la actualidad.


🥇 1885: Una de las mayores nevadas del siglo XIX

En enero de 1885, Valencia vivió una de sus nevadas más intensas. Se registraron hasta 25 centímetros de nieve acumulada, con temperaturas que llegaron a -7 °C. Las calles quedaron cubiertas por completo de nieve, transformando la ciudad en un paisaje excepcional y dejando una de las primeras referencias documentadas de nevadas importantes en Valencia.


❄️ 1946: Nevada destacada del siglo XX

En enero de 1946, otra nevada histórica afectó la ciudad. Toda Valencia quedó cubierta de nieve, alterando la vida cotidiana y cubriendo calles, plazas y techos. Este episodio sigue siendo recordado como uno de los más importantes del siglo XX, antes del gran nevazo de 1960.


🌨️ 1960: La última gran nevada que cuajó en la ciudad

El 11 de enero de 1960 se produjo la nevada más conocida y la última que cuajó de forma significativa en el centro de Valencia. La acumulación llegó hasta 10 centímetros, paralizando parcialmente la ciudad y dejando un recuerdo imborrable en la memoria meteorológica urbana. Hasta hoy, este sigue siendo el episodio de nieve más relevante en la capital valenciana.


☃️ Nevadas posteriores sin cuajar

Desde 1960, han ocurrido varios episodios de nieve o agua-nieve, pero sin que la nieve se acumulase de forma significativa en las calles de Valencia. Los más destacados incluyen:

  • Febrero de 1960: nieve ligera tras la gran nevada de enero, sin cuajar.

  • Febrero de 1965: nevadas dispersas que apenas cubrieron superficies.

  • Marzo de 1971: dos episodios de copos sin acumulación.

  • Febrero de 1983: nieve a nivel del mar en algunas áreas de la ciudad, sin formar manto duradero.

  • 28 de enero de 2006: nieve ligera en algunas zonas costeras y del área metropolitana, sin afectar la ciudad central.

  • 8 de enero de 2010: precipitación de agua-nieve que cayó en Valencia y alrededores, sin cuajar.

Estos episodios confirman que, aunque ha vuelto a nevar, la nieve en Valencia rara vez forma un manto sólido y suele desaparecer rápidamente.


❄️ Clima actual y razones de la rareza de la nieve

Valencia tiene un clima mediterráneo costero, con inviernos suaves y temperaturas que rara vez bajan lo suficiente para que la nieve se acumule. Por eso, aunque pueden caer copos o agua-nieve durante frentes fríos, la nieve con acumulación sigue siendo extraordinaria.


📌 Resumen de nevadas en Valencia

Año Episodio Observaciones
1885 Enero Hasta 25 cm, calles y plazas cubiertas
1946 Enero Nevadas importantes, ciudad cubierta
1960 11 de enero Última gran nevada con acumulación (~10 cm)
1960 Febrero Copos, sin cuajar
1965 Febrero Copos dispersos, sin acumulación
1971 Marzo Copos sin cuajar
1983 Febrero Copos a nivel del mar, sin manto duradero
2006 28 de enero Nieve ligera en áreas periféricas
2010 8 de enero Agua-nieve, sin cuajar

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Fallas

El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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