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Un nuevo delfinario, visitas nocturnas y cenas, la apuesta veraniega del Oceanogràfic

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EFE/Ana Escobar

València, 30 jun (EFE).- Un «backstage tour» en el que descubrir las entrañas y rincones del Oceanogràfic de València, visitas guiadas nocturnas y cenas en el Lago Vivo, junto con un nuevo delfinario, serán las principales apuestas del mayor acuario de Europa para este verano.

El Oceanogràfic ha presentado este miércoles el programa «Noches de verano 2021», con novedades para poder disfrutar de un acuario nocturno desconocido y la nueva presentación de delfines, con la que se pretende aumentar el conocimiento de estos animales por parte del público, y dar a conocer su contribución a la ciencia.

La programación de verano, que comenzará el 16 de julio, pretende conectar con la demanda específica de los meses veraniegos, con la normalización de las visitas aprovechando las posibilidades que ofrece el recinto, ha informado el centro en un comunicado.

La principal apuesta del verano será el nuevo delfinario, que busca que el público pueda aprender acerca de los defines de forma divertida, a través de un juego interactivo de preguntas y respuestas llamado «kahoot», así como mostrar, a través de una historia, que gracias a las investigaciones que se realizan en ese mismo escenario, se puede ayudar a los animales en el mar.

A partir del día 1 de julio se empezará a realizar el «Backstage Tour», con el que el Oceanogràfic quiere descubrir a sus visitantes las entrañas y rincones de este espacio, en el que habitan más de 15.000 animales de más de 600 especies.

El recorrido tiene una duración estimada de 75 minutos en el que se conoce, de la mano de un especialista, las salas de filtración, la zona de cuarentena, la cocina de peces y la zona técnica desde la que se cuida y alimenta a los tiburones.

Dientes de tiburón, bolas de posidonia o microplásticos son algunos de los elementos que se podrán ver de primera mano para conseguir una visita más sensitiva, lúdica y didáctica, han destacado las mismas fuentes.

El programa de verano 2021 incluye dos propuestas desconocidas hasta ahora en el Oceanogràfic. La primera de ellas es la visita privada nocturna guiada por las principales instalaciones del acuario, con una perspectiva única hasta ahora y en condiciones de privacidad y cercanía.

Siguiendo el protocolo COVID-19, se dispondrá de un máximo de cinco grupos, con un máximo de 15 personas cada uno, por noche para conocer con tranquilidad las áreas de Templados-Tropicales, Océanos y Ártico- Antártico.

Las visitas se realizarán de lunes a domingo entre las 20:15 y las 22:15 y se puede reservar, según disponibilidad de la visita, a través de la web del Oceanogràfic.

Por otra parte, el Oceanogràfic brinda a sus visitantes la posibilidad, por primera vez, de poder disfrutar los fines de semana de una terraza exclusiva, de un menú especial y de unas vistas especiales durante las noches del verano.

Estas «Cenas en el Lago Vivo» se organizarán, del 16 de julio al 28 de agosto, en la terraza del restaurante Océanos, que permite una visión global del Oceanogràfic y se levanta sobre el Lago Vivo que reproduce las condiciones de la avifauna y flora de la Albufera.

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Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años

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Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria

Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.

Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.

Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.

Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.

Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.

«Lo más importante es lo más simple»

Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.

Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.

Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.

Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.

El amor por su familia por encima de todo

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.

Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.

También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.

Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.

Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer

Hay otra parte especialmente importante de su legado.

Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.

Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.

Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.

Una voz para el cáncer infantil

Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.

Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.

Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.

Su último regalo: una conversación para después de su muerte

Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.

Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.

Y así ha ocurrido.

Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.

Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.

Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.

El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir

Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.

A valorar la salud.

A querer a la familia.

A estar al lado de quien sufre.

A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.

A disfrutar de lo sencillo.

A hacer aquello que queremos hacer.

Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.

Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.

Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.

Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.

Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.

Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.

Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.

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