Tomarse una cerveza bien fría o un tinto de verano para combatir las altas temperaturas puede parecer una buena idea, pero los expertos advierten de que ocurre justo lo contrario. El Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa) recuerda que el consumo de alcohol favorece la deshidratación y aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor, especialmente durante las olas de calor.
Además, insisten en un mensaje claro: «No existe una cantidad segura de alcohol».
El alcohol no hidrata, deshidrata
Los especialistas desmontan uno de los mitos más extendidos del verano: ninguna bebida alcohólica ayuda a hidratar el organismo.
Según explica la presidenta del CODiNuCoVa, Maite Navarro, el alcohol tiene un efecto diurético, lo que provoca una mayor pérdida de agua y electrolitos a través de la orina.
Esta situación dificulta que el cuerpo pueda regular correctamente su temperatura y aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor cuando las temperaturas son muy elevadas.
No esperes a tener sed para beber agua
Los nutricionistas recuerdan que la sensación de sed aparece cuando el organismo ya ha comenzado a deshidratarse.
Por ello recomiendan beber agua de forma frecuente durante todo el día, especialmente si se realiza actividad física o se permanece muchas horas al aire libre.
La recomendación general es consumir entre 1,5 y 2 litros de líquidos diarios, aunque esta cantidad puede aumentar en función del calor, la edad o el nivel de actividad.
Qué alimentos ayudan a combatir el calor
La hidratación no depende únicamente del agua. Los expertos aconsejan aumentar el consumo de alimentos ricos en agua como:
- 🍉 Sandía.
- 🍈 Melón.
- 🍑 Melocotón.
- 🍅 Tomate.
- 🥒 Pepino.
- 🥣 Gazpachos y cremas frías.
Estos alimentos ayudan a reponer líquidos y aportan vitaminas y minerales esenciales para el organismo.
Síntomas de deshidratación
Los primeros signos de que el cuerpo necesita más líquidos pueden ser:
- Dolor de cabeza.
- Mareos.
- Cansancio.
- Boca seca.
- Irritabilidad.
- Pérdida de apetito.
- Disminución de la cantidad de orina.
Si la deshidratación empeora, pueden aparecer fiebre alta, alteraciones de la conciencia, convulsiones e incluso un golpe de calor, una situación que requiere atención médica urgente.
Las personas con mayor riesgo
Los dietistas-nutricionistas recuerdan que las personas mayores, los niños, las embarazadas, quienes padecen enfermedades crónicas y quienes trabajan o practican deporte al aire libre son los colectivos más vulnerables durante los episodios de calor extremo.
Por ello, recomiendan priorizar siempre el agua frente al alcohol para proteger la salud durante el verano y reducir el riesgo de sufrir un golpe de calor.
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