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Cómo conseguir un renting para tractores

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Cómo conseguir un renting para tractores
Cómo conseguir un renting para tractores PIXABAY

Hoy en día la maquinaria agrícola es muy costosa y comprarla en propiedad conlleva un sacrificio, a veces incluso innecesario. A esto hay que añadirle que la maquinaria agrícola debe estar constantemente renovada, con la tecnología más nueva y asumiendo todo el mantenimiento y las sustituciones de las máquinas.

El renting es el alquiler de uno o varios bienes a cambio de pagar una cuota periódica, ya sea mensual o anual. Si posees una empresa agrícola y quieres conseguir un renting para tractores, aquí te explicaré cómo hacerlo y de la manera más eficaz e interesante para tu financiación.

Para empezar, previamente puedes optar por realizar, o bien online o consultando por teléfono, una simulación de lo que te costaría un renting y las cuotas a pagar. Cuando una empresa se interesa por el renting agrícola, el funcionamiento es sencillo: se decide el bien o servicio objeto del contrato y se paga por ello una cantidad de dinero periódica durante el tiempo de uso. Al final de la operación se tiene la oportunidad de adquirir el bien, en este caso la maquinaria agrícola.

El contrato del renting para tractores y demás maquinaria agrícola presenta una serie de facilidades, como una inversión inicial cómoda, pagos en cuotas mensuales, semestrales o anuales, precios competitivos en plazos de entre 12 y 120 meses y adaptación a la situación financiera y necesidades de cada cliente. Sus dos principales ventajas son las siguientes:

  • Te evitas pagar más impuestos que si adquieres maquinaria en propiedad. Las cuotas del alquiler de renting son íntegramente deducibles tanto en el IRPF como en el Impuesto de Sociedades.
  • El leasing de maquinaria agrícola permite tener acceso a trilladoras, sembradoras, tractores, empacadoras y cualquier tipo de maquinaria para trabajar la tierra sin tener que preocuparse de los gastos de reparación y mantenimiento. El mantenimiento de esta maquinaria está financiado directamente por la empresa de renting. La tecnología ha mejorado mucho la durabilidad de los bienes, por lo que a la empresa de renting le cuesta poco sacrificio el mantener estos bienes. Esto ayuda también a que las cuotas de alquiler sean más bajas.

La clave por la que el renting es tan barato es que son máquinas que han sido usadas previamente. Ya han sido utilizadas durante sus primeros años de vida, es decir, son prácticamente nuevas (1-5 años). Esto no es ningún inconveniente, ya que deben estar bien cuidadas y conservadas para cada futuro cliente.

Cuando compras un bien, asumes un riesgo. La opción del renting te da la libertad de elegir o cambiar la maquinaria. No estás atado al producto, y si no se adapta a tus necesidades o no funciona correctamente lo puedes intercambiar por otro las veces que quieras. Puedes probar varios y no invertir todo tu dinero a uno solo, asumiendo todo el riesgo en una elección que puede marcar el futuro de tu empresa.

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Vuelta a la rutina: 7 hábitos para conseguir un hogar más saludable este otoñoVuelta a la rutina: 7 hábitos para conseguir un hogar más saludable este otoño

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Septiembre siempre pilla un poco a contrapié. Las maletas todavía por deshacer, la nevera vacía, y esa sensación de que la casa ha estado «en modo verano» demasiado tiempo: ventanas cerradas en las horas de más calor, polvo acumulado en rincones que en agosto ni se pisan, y una rutina de limpieza que se fue de vacaciones antes que nosotros. Retomar el ritmo no va solo de horarios y agendas, también va de que el sitio donde vives vuelva a funcionar como toca. Uno de los primeros puntos que conviene revisar es cómo mejorar la calidad del aire en casa, algo que en otoño se nota más de lo que parece porque empezamos a ventilar menos por el frío y a encender la calefacción antes de lo previsto. Desde Generali insisten en que buena parte de los problemas respiratorios y alérgicos que se disparan en esta época tienen mucho que ver con el aire que respiramos dentro de casa, no solo con el de la calle. Y tiene sentido: pasamos ahí más horas de las que solemos calcular.

Aquí van siete hábitos que, aplicados con constancia y no como un propósito de un solo fin de semana, marcan una diferencia real en cómo se vive el otoño en casa.

Septiembre siempre pilla un poco a contrapié. Las maletas todavía por deshacer, la nevera vacía, y esa sensación de que la casa ha estado «en modo verano» demasiado tiempo: ventanas cerradas en las horas de más calor, polvo acumulado en rincones que en agosto ni se pisan, y una rutina de limpieza que se fue de vacaciones antes que nosotros. Retomar el ritmo no va solo de horarios y agendas, también va de que el sitio donde vives vuelva a funcionar como toca. 

Uno de los primeros puntos que conviene revisar es cómo mejorar la calidad del aire en casa, algo que en otoño se nota más de lo que parece porque empezamos a ventilar menos por el frío y a encender la calefacción antes de lo previsto. Desde Generali insisten en que buena parte de los problemas respiratorios y alérgicos que se disparan en esta época tienen mucho que ver con el aire que respiramos dentro de casa, no solo con el de la calle. Y tiene sentido: pasamos ahí más horas de las que solemos calcular. 

Aquí van siete hábitos que, aplicados con constancia y no como un propósito de un solo fin de semana, marcan una diferencia real en cómo se vive el otoño en casa. 

  1. Ventilar con cabeza, no por costumbre

Abrir las ventanas diez minutos todas las mañanas sigue siendo el gesto más rentable de todos, pero el momento importa tanto como el gesto en sí. En otoño, ventilar a primera hora, cuando el aire exterior está más limpio y todavía no ha subido la contaminación del tráfico, rinde mejor que hacerlo a media tarde. Si vives cerca de una calle con mucho movimiento, prueba a desplazar esos diez minutos a última hora de la noche o a primera hora, antes de que la ciudad se ponga en marcha. 

  1. Revisar los filtros antes de encender la calefacción

Este es de esos hábitos que todo el mundo pospone hasta que ya hace frío de verdad. Los filtros de la calefacción, del aire acondicionado o de cualquier purificador que tengas en casa acumulan polvo y ácaros durante meses sin que nadie los mire, y encender el sistema sin limpiarlos antes es literalmente repartir esa acumulación por toda la casa en cuanto arranca el motor.  

Un cambio o una limpieza a fondo justo ahora, antes del primer día de frío, evita que los primeros días de calefacción vengan acompañados de esa sensación de aire cargado y algo de picor de garganta. 

  1. Plantas que de verdad ayudan (y las que no)

No todas las plantas de interior hacen el mismo trabajo, y conviene no dejarse llevar solo por lo bonitas que quedan en una estantería. 

  • La lengua de suegra sigue siendo de las pocas plantas que liberan oxígeno también por la noche. 
  • El potos tolera bien la falta de luz de otoño y ayuda a filtrar compuestos volátiles comunes en pinturas y muebles. 
  • La cinta es prácticamente indestructible y funciona bien en pasillos o baños sin apenas luz natural. 

No van a sustituir a una buena ventilación, pero suman, y de paso dan algo de vida a espacios que en esta época tienden a quedarse más apagados. 

El error de amontonarlas todas en un mismo rincón 

Repartir dos o tres plantas por distintas zonas de la casa funciona mejor que concentrar diez en el salón. El aire circula por toda la vivienda, no solo por donde tienes la maceta grande. 

  1. Textiles de verano, fuera de la vista

Las fundas de sofá ligeras, las cortinas finas, la ropa de cama de algodón fresco: todo eso ha estado acumulando polvo, ácaros y humedad residual del verano sin que lo notemos. Guardarlo bien limpio y seco, en bolsas cerradas, evita que se convierta en un foco de alérgenos durante los meses que no se usa, y de paso deja sitio libre para sacar los textiles de entretiempo sin amontonar todo en el mismo armario. 

  1. La humedad, la protagonista silenciosa del otoño

Con las primeras lluvias y menos ventilación, la humedad relativa dentro de casa sube casi sin que te des cuenta, y ahí es donde aparecen el moho y los ácaros con más facilidad. Un higrómetro barato (cuestan poco más que un termómetro normal) te da un dato objetivo en vez de fiarte de la sensación, y mantener la humedad entre el 40% y el 60% es la horquilla que casi todos los especialistas recomiendan. 

  1. Limpieza en profundidad, no solo superficial

Pasar la aspiradora dos veces por semana está bien, pero el otoño pide algo más de fondo: colchones, cortinas gruesas, alfombras que llevan meses sin moverse de sitio. No hace falta hacerlo todo el mismo día, repartirlo en pequeñas tareas a lo largo de dos o tres semanas es mucho más sostenible que dedicar un sábado entero y no repetirlo hasta primavera. 

  1. Escuchar lo que dice tu propio cuerpo

Si al llegar a casa te sientes más cansado, con la nariz cargada sin motivo aparente o te cuesta concentrarte en el salón más que en cualquier otro sitio, esas señales suelen ir antes que cualquier dato técnico. El cuerpo suele notar un ambiente cargado antes de que lo confirme un aparato de medición, así que no está de más hacerle caso. 

Ninguno de estos siete hábitos exige una reforma ni una inversión grande. Van de repetir pequeños gestos con algo de criterio, y de entender que un hogar saludable en otoño no depende de un golpe de limpieza puntual, sino de mantener esa atención durante toda la temporada. 

 

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