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La española Wave ha sido usada 260 millones de veces en todo el mundo

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La tecnología y la industria española sigue ofreciendo muchos datos y buenas noticias. La última la tenemos con Wave Application, la app española de geolocalización, creada para compartir la ubicación a tiempo real entre amigos, ha conseguido alcanzar unos importantes hitos de uso desde su lanzamiento: a nivel global, su comunidad de usuarios ha creado más de 60 millones de “waves” y ha enviado más de 40 millones de mensajes. Así lo ha confirmado la compañía que, en tan sólo 2 años, su app ha sido usada ya en más de 260 millones de ocasiones y que los usuarios han fijado más de 20 millones de puntos de encuentro. La app, que actualmente tiene uso activo diario en más de 150 países, cuenta con casi 7MM de usuarios registrados, y supera ya las 7,5MM descargas. Cada semana más de 250.000 nuevos usuarios se unen a la comunidad.

Manuel De La Esperanza, CEO y uno de los fundadores del servicio confirma que los datos dan la razón a la idea original del servicio, es decir, «la necesidad de la comunidad de tener en sus manos una herramienta de localización eficiente que responda a la sencilla pregunta del ¿dónde estás?, alejándose de los interminables mensajes y de las poco eficientes llamadas que tanto nos aburren”. Otras cifras relevantes son el tiempo total de uso de la app por parte de la comunidad de usuarios, que corresponde a más 1.000 años y el número de páginas vistas que ha alcanzado a principios de 2017 la cifra de 500 millones.

“Wave busca lo contrario que la mayoría de las apps y es que la gente pase menos tiempo mirando sus teléfonos móviles y más tiempo junto a sus amigos” indica De La Esperanza. “No buscamos crear encuentros de forma artificial sino ofrecer un servicio moderno y práctico que haga más sencilla y eficiente la forma de quedar con las personas de nuestro entorno en el día a día. Con la máxima privacidad y de forma consensuada por ambas partes. Poner una tecnología en manos de los usuarios que les aporte valor y que les facilite la vida de forma rotunda y clara”, matiza el CEO.

La app, que actualmente tiene uso activo diario en más de 150 países, cuenta con casi 7MM de usuarios registrados, y supera ya las 7,5MM descargas. Cada semana más de 250.000 nuevos usuarios se unen a la comunidad.

“Actualmente nuestros principales esfuerzos están concentrados en lanzar al mercado la versión 3.0 de Wave que contará con tecnología puntera, los últimos avances en geolocalización y una increíble nueva interfaz que nos permitirá optimizar los recursos de los terminales, mejorar la experiencia de nuestros usuarios y facilitar de forma definitiva la usabilidad del servicio. Estamos deseando poner esta nueva versión en manos de nuestra comunidad internacional” revela Luis Gelado, cofundador y COO de Wave Application.

Inversores nacionales e internacionales siguen apostando por Wave

Desde su fundación, Wave Application ha captado la atención de inversores tanto públicos como privados. En este tiempo ha cerrado varias rondas de financiación que en total superaron los 3 millones de euros y, hace unos meses, la startup fue la primera empresa española en lanzar y cerrar positivamente su campaña de equity crowdfunding con Crowdcube UK a través de la cual se captaron más de 900.000 euros des­ti­nados a fortalecer el equipo técnico, implementar nuevos desarrollos de tecnología puntera y optimizar el alcance del servicio para el desarrollo de la 3.0. El apoyo y confianza por parte de los inversores le está permitiendo consolidarse como una de las startups de mayor proyección del panorama nacional.

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Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años

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Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria

Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.

Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.

Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.

Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.

Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.

«Lo más importante es lo más simple»

Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.

Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.

Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.

Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.

El amor por su familia por encima de todo

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.

Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.

También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.

Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.

Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer

Hay otra parte especialmente importante de su legado.

Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.

Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.

Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.

Una voz para el cáncer infantil

Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.

Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.

Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.

Su último regalo: una conversación para después de su muerte

Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.

Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.

Y así ha ocurrido.

Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.

Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.

Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.

El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir

Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.

A valorar la salud.

A querer a la familia.

A estar al lado de quien sufre.

A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.

A disfrutar de lo sencillo.

A hacer aquello que queremos hacer.

Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.

Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.

Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.

Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.

Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.

Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.

Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.

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