El aparato llevaba teléfonos, tarjetas SIM y cargadores y ha obligado a reubicar a varios internos mientras se investiga su destinatario
Funcionarios del centro penitenciario Centro Penitenciario Valencia-Antoni Asunción Hernández han interceptado el primer dron detectado en sus instalaciones que intentaba introducir material de contrabando en el interior de la prisión.
El aparato, que transportaba teléfonos móviles, tarjetas SIM y cargadores, quedó atrapado al enredarse en un foco del patio interior, lo que permitió su recuperación por parte de los funcionarios.
El dron llevaba móviles, SIM y cargadores
Según la información disponible, el dron había sido preparado desde el exterior con un paquete sujeto mediante un cable que transportaba:
- Dos teléfonos móviles inteligentes
- Varias tarjetas SIM
- Cargadores compatibles
El material estaba destinado a su uso en el interior del centro penitenciario, donde este tipo de objetos está estrictamente prohibido por razones de seguridad.
Un interno alertó del dron atrapado en el patio
El dispositivo fue localizado inicialmente por un interno del módulo 6, que observó el dron enganchado en una luminaria del patio y avisó inmediatamente a un funcionario.
Gracias a esta alerta, los trabajadores pudieron asegurar el aparato sin que el contenido fuera manipulado por otros presos.
La Guardia Civil investiga el origen del envío
El dron ha sido entregado a la Guardia Civil, que ya ha abierto una investigación para rastrear su procedencia, el sistema de compra y la identidad de la persona que lo pilotaba.
El objetivo es determinar tanto el origen del envío como el destinatario dentro del centro penitenciario.
Traslados internos por seguridad en el módulo 6
Ante la sospecha de que el paquete iba dirigido a uno de los internos del módulo afectado, la dirección del centro ha decidido trasladar a cuatro presos a otro módulo con mayor nivel de control.
La medida se ha adoptado de forma preventiva mientras se esclarecen los hechos.
Un problema creciente en las prisiones españolas
Aunque es el primer caso registrado en este centro penitenciario, el uso de drones para introducir objetos prohibidos en prisiones es una práctica cada vez más habitual en España.
Este tipo de aeronaves se ha convertido en una herramienta recurrente para intentar el envío de teléfonos, drogas u otros objetos prohibidos, especialmente en centros con grandes perímetros.
Más de 2.200 internos y problemas de saturación
El centro penitenciario de Picassent supera actualmente los 2.200 internos, según datos sindicales, una cifra muy por encima de su capacidad ideal, lo que contribuye a una mayor complejidad en la gestión interna.
El centro fue diseñado originalmente para albergar en torno a 1.400 personas, aunque ha sido ampliado progresivamente para absorber el aumento de población reclusa.
Una tecnología cada vez más difícil de detectar
Los drones modernos son cada vez más silenciosos y pueden operar a varios kilómetros de distancia, lo que dificulta su detección.
Además, su bajo coste ha favorecido su uso en actividades ilícitas, convirtiéndose en un desafío creciente para los sistemas de seguridad penitenciaria.
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