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Consumo

La Reina Letizia preside la entrega de los Jaime I 2017

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La Lonja de València ha sido el escenario, como cada año, de la entrega de los Premios Jaime I 2017. El acto ha estado presidido por la reina Letizia. En su intervención ha excusado la presencia del Rey Felipe VI,»a quien le encantaría estar aquí», después ha trasladado a los presentes «todo su cariño y afecto».Felipe VI, canceló el viernes su visita a València y anuló toda su agenda pública de esta semana tras los últimos acontecimientos ocurridos en Cataluña.

Por categorías, el ganador del Premio Rey Jaime I de Investigación Básica ha sido el doctor en Ciencias Químicas Fernando Martín García, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid. El jurado ha premiado su trabajo por fundar el campo de química teórica, disciplina que posibilita calcular el movimiento de los electrones y, por tanto, predecir reacciones químicas.

En segundo lugar, el Premio Rey Jaime I de Economía ha recaído en Carmen Herrero Blanco, matemática y catedrática de Fundamentos del Análisis Económico desde 1986, por la preocupación implícita que existe en su investigación por los problemas sociales, especialmente la equidad. La profesora, junto a sus colegas de la Universidad de Alicante, ha luchado por conseguir elevados estándares académicos.

El Premio Rey Jaime I de Medicina Clínica ha sido otorgado a Josep Dalmau Obrador, actualmente miembro del Institut d’Investigació Biomèdica August Pi i Sunyer. El jurado ha reconocido su trayectoria investigadora en el ámbito de las enfermedades cerebrales causadas por mecanismos inmunológicos inducidos por el cáncer.

Por otro lado, los miembros del jurado han distinguido con el Premio Rey Jaime I a la Protección del Medio Ambiente a Anna María Traveset Vilaginés, profesora de investigación en IMEDEA (CSIC-UIB) de Mallorca. El fallo ha valorado sus aportaciones al conocimiento de la biología reproductiva de especies vegetales amenazadas y la ecología evolutiva de las interacciones planta-animal, además de su contribución a la divulgación de los ecosistemas insulares.

El Premio Rey Jaime I de Nuevas Tecnologías, quinta categoría, ha recaído en la física y profesora de Investigación del Centro de Óptica del CSIC, Susana Marcos Celestino. El jurado de estos galardones científicos ha premiado su trabajo en el campo de la visión física, particularmente sus estudios en imagen y diagnóstico ocular que han permitido desarrollar nuevas lentes intraoculares y detectar patógenos oculares e infecciones.

Finalmente, la ganadora del Premio Rey Jaime I al Emprendedor ha sido la empresaria e ingeniera informática Alicia Asín Pérez, fundadora de la compañía Libelium. Esta empresa se dedica al diseño y fabricación de sensores inalámbricos para las ciudades inteligentes. En este caso, el fallo del jurado ha valorado, entre otras cuestiones, la inversión que cada año hace en I+D y que el 90% de su facturación proviene de la exportación.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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