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Salud y Bienestar

¿Por qué mueren más personas mayores en verano? Las claves del calor extremo y sus riesgos

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Cada verano, especialmente durante las olas de calor, aumenta el número de fallecimientos entre las personas mayores. Aunque muchas veces no se produce un golpe de calor directo, las altas temperaturas agravan enfermedades previas y ponen al límite un organismo más vulnerable.

Los expertos en salud pública insisten en que el calor extremo puede convertirse en un enemigo silencioso, especialmente para quienes superan los 65 años.

¿Por qué el calor afecta más a las personas mayores?

Con el paso de los años, el cuerpo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura.

Entre los principales factores destacan:

  • Disminuye la sensación de sed, por lo que muchas personas beben menos agua de la necesaria.
  • Se reduce la capacidad para sudar, dificultando la eliminación del exceso de calor.
  • El corazón debe trabajar más para mantener estable la temperatura corporal.
  • Los riñones funcionan con menor eficacia, favoreciendo la deshidratación.

Todo ello hace que el organismo tenga más dificultades para adaptarse a temperaturas muy elevadas.

Las enfermedades que agrava el calor

En muchas ocasiones, la causa del fallecimiento no es un golpe de calor, sino el empeoramiento de patologías ya existentes.

Las más frecuentes son:

  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Hipertensión.
  • Enfermedades respiratorias.
  • Diabetes.
  • Enfermedad renal.
  • Demencias como el Alzheimer.

Las altas temperaturas aumentan el esfuerzo del organismo y pueden desencadenar complicaciones graves.

La deshidratación: un peligro silencioso

Uno de los mayores riesgos es la deshidratación.

Una pérdida moderada de líquidos puede provocar:

  • Mareos.
  • Confusión.
  • Caídas.
  • Bajadas de tensión.
  • Insuficiencia renal.
  • Alteraciones del ritmo cardíaco.

En personas muy mayores, estos problemas pueden aparecer en pocas horas.

Los medicamentos también influyen

Muchos tratamientos habituales aumentan el riesgo durante las olas de calor.

Entre ellos se encuentran:

  • Diuréticos.
  • Medicación para la hipertensión.
  • Algunos antidepresivos.
  • Antipsicóticos.
  • Sedantes.

Estos fármacos pueden favorecer la pérdida de líquidos o dificultar la regulación de la temperatura corporal.

Por ello, nunca deben modificarse sin consultar previamente con un médico.

Vivir solo aumenta el riesgo

Las personas mayores que viven solas presentan un mayor riesgo durante los episodios de calor extremo.

En ocasiones no perciben que están deshidratadas, no pueden refrescar adecuadamente su vivienda o tardan más en pedir ayuda cuando aparecen los primeros síntomas.

Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan mantener un contacto frecuente con familiares, vecinos o cuidadores durante las olas de calor.

Síntomas de alarma

Es importante actuar rápidamente si una persona mayor presenta:

  • Temperatura corporal muy elevada.
  • Confusión o desorientación.
  • Somnolencia excesiva.
  • Piel caliente y seca.
  • Mareos intensos.
  • Dificultad para respirar.
  • Pérdida de conocimiento.

Ante cualquiera de estos síntomas se debe llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.

Cómo prevenir los problemas por calor

Los especialistas recomiendan:

  • Beber agua con frecuencia aunque no se tenga sed.
  • Evitar salir durante las horas centrales del día.
  • Permanecer en lugares frescos o climatizados.
  • Utilizar ropa ligera y de colores claros.
  • Comer alimentos frescos y ricos en agua, como frutas y verduras.
  • Evitar el alcohol y las comidas muy copiosas.
  • Mantener contacto diario con familiares o personas mayores que vivan solas.

Un problema que aumenta con el cambio climático

Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, lo que incrementa el impacto sobre la salud de la población más vulnerable.

Los expertos advierten de que las personas mayores seguirán siendo uno de los colectivos con mayor riesgo si no se adoptan medidas de prevención y protección frente a las altas temperaturas.

Cada verano, miles de hospitalizaciones y un aumento de la mortalidad recuerdan que el calor extremo no es solo una cuestión de incomodidad, sino un importante problema de salud pública, especialmente para quienes tienen una edad avanzada o padecen enfermedades crónicas.

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Salud y Bienestar

Día Mundial del Alzheimer: los hábitos que pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia

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Colegio Maristas acompañamiento personas mayores València

La OMS actualiza sus recomendaciones y señala varios factores modificables relacionados con hasta el 45% del riesgo de demencia

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una jornada destinada a dar visibilidad a una enfermedad que afecta a millones de personas y a sus familias en todo el mundo. La fecha fue instituida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cuenta con el respaldo de Alzheimer’s Disease International desde 1994.

Este año, la celebración llega además con una novedad relevante. La OMS ha actualizado sus directrices para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia y apunta a que hasta un 45% del riesgo de demencia podría estar relacionado con factores modificables.

La organización recuerda que actualmente no existe una cura para la demencia, pero sí existen medidas relacionadas con el estilo de vida, la salud cardiovascular y determinados factores ambientales que pueden contribuir a reducir el riesgo o retrasar su aparición.

Los hábitos que recomienda la OMS para cuidar la salud cerebral

Las nuevas recomendaciones de la OMS incluyen diferentes medidas que pueden incorporarse a lo largo de la vida. Entre ellas se encuentran la actividad física, mantener una alimentación saludable, abandonar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.

También se recomienda controlar determinados problemas de salud relacionados con un mayor riesgo de demencia, como la hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado.

La OMS incluye además la importancia de mantener una vida social activa y realizar actividades de estimulación o entrenamiento cognitivo en adultos con capacidad cognitiva normal o con deterioro cognitivo leve.

Otro de los factores incorporados en las nuevas directrices es la exposición a la contaminación atmosférica, cuya reducción también forma parte de las estrategias relacionadas con la salud cerebral.

¿Qué relación existe entre el Alzheimer y la demencia?

El Alzheimer es la forma más común de demencia. Según la OMS, representa aproximadamente entre el 60% y el 70% de los casos de demencia. En todo el mundo, más de 57 millones de personas viven con demencia y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de nuevos casos.

La demencia no afecta únicamente a la memoria. Puede alterar progresivamente el pensamiento, la capacidad para realizar actividades cotidianas y la autonomía de la persona.

Por este motivo, el impacto de la enfermedad también alcanza a las familias y a quienes ejercen las labores de cuidado.

La importancia de actuar antes de que aparezcan los síntomas

Una de las principales novedades de las recomendaciones de la OMS es el enfoque basado en el curso de la vida. La organización plantea que la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia no debe limitarse a las personas mayores, sino que puede abordarse mediante hábitos saludables y el control de factores de riesgo desde etapas anteriores.

Esto implica prestar atención a la salud cardiovascular, mantener la actividad física, cuidar la alimentación, evitar el tabaco y favorecer una vida social y cognitivamente activa.

Estas medidas no garantizan evitar el Alzheimer, ya que existen factores de riesgo que no pueden modificarse, pero forman parte de las estrategias que cuentan con respaldo científico para reducir el riesgo global de demencia.

Un día para visibilizar también a las familias

El Día Mundial del Alzheimer no solo pretende concienciar sobre la enfermedad, sino también poner el foco en las necesidades de las personas afectadas y de sus familias.

La Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) destaca cada año la necesidad de mejorar la atención y la calidad de vida tanto de las personas con Alzheimer como de quienes las cuidan.

La jornada del 21 de septiembre se convierte así en una oportunidad para recordar que cuidar la salud cerebral forma parte de un envejecimiento saludable y que la prevención de los factores de riesgo debe comenzar mucho antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria.

 

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