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Salud y Bienestar

¿Comprarías ropa de DOLCE & BANANA? Investigan la relación entre la dificultad en distinguir marcas de sus falsificaciones

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VALÈNCIA, 31 Ene. (EUROPA PRESS) –

Un estudio de los investigadores de la Facultat de Psicología de la Universitat de València Ana Marcet y Manuel Perea ha demostrado que el sistema perceptivo humano procesa de manera similar palabras escritas correctamente y otras mediante una combinación de letras que simula una única letra (por ejemplo, sarnsung.com en lugar de samsung.com) a través de un trabajo publicado en la revista ‘Journal of Experimental Psychology’, en el que se alerta de la relación entre esta percepción y la posibilidad de sufrir phishing o suplantación de identidad en internet.

«Desde un punto de vista aplicado, nuestros trabajos sobre las dificultades en percibir una palabra (o logotipo) respecto a otros visualmente similares son importantes para que las empresas o bancos sean conscientes de la facilidad con la que se puede engañar a sus consumidores o clientes a través de nombres o dominios web muy parecidos a los originales. A su vez, los consumidores y clientes han de prestar atención a la hora de distinguir productos y dominios fraudulentos de los genuinos», han destacado los investigadores.

La primera autora del artículo ‘Can I Order a Burger at rnacdonalds.com?’, Ana Marcet, investigadora predoctoral del Departamento de Metodología y la ERI-Lectura, ha subrayado que los correlatos electrofisiológicos en el cerebro ante por ejemplo mircosoft.com y microsoft.com «son casi indistinguibles en los primeros momentos del procesamiento de las palabras». «Ello se debe a que el sistema visual no reconoce con precisión la identidad y la posición de las letras en las palabras», ha indicado.

«Podemos, sin darnos cuenta, introducir nuestros datos en páginas web que creemos legítimas cuando en realidad estamos siendo víctimas de phishing (suplantación de identidad). O podemos comprar productos que parecen auténticos cuando en realidad son falsificaciones», ha explicado Ana Marcert.

TAMBIÉN OCURRE EN LOGOTIPOS
Manuel Perea, catedrático de Metodología de las Ciencias del Comportamiento, ha añadido que estos efectos de similitud visual «no se limitan a las palabras escritas (páginas web o nombres de productos), sino que también ocurren en logotipos, como podemos ver en productos que simulan el logotipo de la marca original, o con monedas de otros países que se parecen a las de uno o dos euros».

El estudio concluye que aunque muchas marcas y páginas web se protegen mediante el registro de nombres similares (con gooogle.com el navegador lleva a google.com, por citar un ejemplo), los consumidores «deberían estar atentos ya que el control de las empresas no es suficiente para eliminar el gran número de imitaciones existentes».

Estos aspectos están también desarrollados en otro trabajo (‘¿Comprarías ropa de DOLCE & BANANA?’) que estos investigadores han publicado recientemente en la revista ‘Ciencia Cognitiva’.

La metodología de esta investigación ha constado de dos experimentos, con 66 estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universitat de València, en los cuales estos han tomado decisiones léxicas sobre palabras escritas correctamente y palabras escritas con una combinación de letras que simulan una única letra.

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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