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Cultura

El Test de OP a… Shuarma

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en

Fotografía: Antonio Cortes

Esta semana hemos invitado a pasar por el Test de OP al cantante y músico Shuarma, líder de Elefantes que visita València con la obra teatral «Antoine. La increíble historia del creador de El Principito» (teatro Olympia)

 

Un color

naranja ( el color de los renunciantes y el color de la locura)

 

Un sabor

el chocolate

 

Una comida

El salmorejo

 

Una bebida

Vino tinto

 

Tu mayor secreto confesable es…

Creo que telecinco es una buena opción.

 

Tu libro o cómic favorito

«La espuma de los días», de Boris Vian

 

El libro que más odias

No odio ningún libro, pero me desesperó «2666» de Bolaño

 

Canción que no puedes dejar de cantar

Cualquiera de Jacques Brel, especialmente «Ne me quitte pas»

 

Canción que odias

Hay cosas que me gustan más y otras menos, pero no odio ninguna

 

Hoy en día está sobrevalorado…

Comer, creo que se nos está yendo de las manos tanto culto a la comida.

 

Del 1 al 10 importancia que le das al sexo

8

 

Tu actor/actriz favorito es…

Claire Foy

 

La mejor película

No creo que sea la mejor pero a mi me sienta muy bien «7 novias para 7 hermanos»

 

La peor película

Cualquiera de superhéroes

 

Serie a la que estás enganchado

«The leftlovers»

 

Un olor

La gasolina

 

Un lugar

Paris

 

Un nombre

Celeste

 

Tu mejor recuerdo

Cualquiera relacionado con escribir, pintar o cantar

 

 

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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