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Valencia

VÍDEO| El conserje héroe Julián del incendio de Campanar, ayuda en el Safranar a desalojar a los últimos vecinos

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Familias afectados incendio Campanar Safranar
Viviendas facilitadas por el Ayuntamiento de València en el barrio de Safranar a los afectados por el incendio de Campanar. EFE/Manuel Bruque

València, 26 ago (OFFICIAL PRESS-EFE).-

Fin del plazo de alojamiento gratuito

La mayoría de las familias afectadas por el incendio de Campanar que estaban alojadas en un edificio nuevo en el barrio de Safranar, cedido por el Ayuntamiento de València, han comenzado a abandonar el inmueble este lunes. Esto ocurre al cumplirse los seis meses de plazo que tenían para residir allí de forma gratuita.

El traslado de las familias

Un total de 99 familias (187 adultos y 42 menores) se trasladaron a este edificio sin estrenar, cedido por el consistorio tras el incendio del pasado 22 de febrero. Este trágico suceso cobró la vida de diez personas y dejó sin hogar a un centenar de familias, aunque algunas se marcharon conforme iban alquilando otras viviendas.

En el edificio de Safranar quedaban 41 familias, que debían abandonarlo este lunes tras haberse ampliado tres meses el plazo inicial y coincidir con la solicitud de ayudas al alquiler ofrecidas por la Generalitat.

Historias personales: José Antonio Olaizola y Ana Aguilar

Entre los que han dejado el edificio este lunes se encuentra José Antonio Olaizola, de 76 años, quien ha agradecido al Ayuntamiento por haberles cedido la vivienda durante seis meses. Ha explicado a EFE TV que él y su esposa se trasladarán a un piso alquilado en Lloma Llarga (Paterna). Olaizola compartió cómo la experiencia lo ha cambiado, mencionando que nunca antes se había preocupado por un mendigo, pero que recientemente decidió ayudar a uno, reflexionando sobre cómo ahora comprende mejor la situación de los necesitados.

Otra vecina, Ana Aguilar, de 88 años, también ha dejado el inmueble para mudarse a otra vivienda en el mismo barrio de Campanar, donde residen sus amigas y donde ella se siente más cómoda. Julián García, el conserje del edificio incendiado, ayudó a Ana con su mudanza y expresó su satisfacción por seguir encargándose del correo y otras tareas cotidianas.

El desalojo y la disponibilidad de nuevas viviendas

El desalojo se llevará a cabo a lo largo del día, con la presencia de guardias de seguridad en el edificio. El concejal de Urbanismo de València, Juan Giner, ha informado que ya hay «cerca de 80 viviendas disponibles para volver a utilizar» y ha agradecido a los afectados por el incendio de Campanar «el buen estado» en el que han dejado los pisos.

«Eso va a permitir una más rápida adjudicación a los nuevos inquilinos de la lista de demandantes del Ayuntamiento», señaló Giner. Además, destacó la «coordinación integral y asistencia para los afectados del incendio», permitiéndoles ahora beneficiarse de las ayudas al alquiler ofrecidas por la Generalitat, que oscilan entre 1.000 y 1.500 euros mensuales.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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