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Salud y Bienestar

Estos pequeños hábitos diarios pueden alargar tu vida, según la ciencia

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hábitos diarios pueden alargar vida
Caminar unos minutos más al día es una de las sencillas actividades con beneficios significativos, según uno de los estudios. / Pexels

Los resultados de dos nuevos trabajos científicos apuntan a que no hacen falta cambios drásticos para mejorar la salud: incluso ajustes mínimos en la rutina diaria pueden reducir el riesgo de muerte y aumentar los años de vida saludable. Caminar unos minutos más, dormir un poco mejor o añadir medio plato de verduras son ejemplos de hábitos sencillos con efectos significativos, según estas investigaciones.

Aunque ambos estudios son observacionales y no establecen causalidad directa, sus conclusiones señalan estrategias más realistas y alcanzables para mejorar la salud pública, alejadas de planteamientos extremos o difíciles de mantener en el tiempo.

Cinco minutos más de actividad física ya reducen la mortalidad

El primer estudio, publicado en The Lancet, analizó datos de más de 135.000 adultos en Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido durante un periodo de ocho años. Los investigadores calcularon el impacto poblacional de pequeños incrementos en la actividad física moderada —como caminar a 5 km/h— y de la reducción del tiempo sedentario.

Solo cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos.

Los resultados son especialmente llamativos: añadir únicamente cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos. Si el incremento alcanzara los diez minutos diarios, la reducción de la mortalidad se elevaría hasta el 15 %.

En paralelo, disminuir media hora diaria de sedentarismo se asocia con un 7 % menos de mortalidad, mientras que reducir una hora completa se vincula con una disminución del 13 %.

El beneficio es mayor entre las personas menos activas, lo que refuerza la idea de que cualquier movimiento cuenta. Los autores subrayan que no es imprescindible cumplir estrictamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para obtener beneficios y reclaman más estudios con dispositivos de medición en países de ingresos bajos y medios.

Caminar 7.000 pasos al día reduce el riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte.

El poder de combinar hábitos saludables

El segundo trabajo, publicado en eClinicalMedicine —revista del grupo The Lancet Discovery Science—, se centró en casi 60.000 participantes del UK Biobank y evaluó cómo interactúan tres factores clave: sueño, dieta y ejercicio.

El modelo estadístico desarrollado por los investigadores sugiere que, para quienes presentan los peores hábitos, mejoras mínimas en los tres ámbitos —por ejemplo, cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras— podrían añadir un año de vida.

Para quienes tienen peores hábitos, mejoras como cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras podrían añadir un año de vida.

La combinación óptima, definida como dormir entre siete y ocho horas, realizar más de 40 minutos de actividad moderada diaria y mantener una dieta saludable, se asocia con hasta nueve años extra de vida y salud.

Los investigadores destacan que el efecto conjunto de estos hábitos es mayor que la suma de cada comportamiento por separado, lo que refuerza la idea de promover cambios pequeños pero sostenidos como una estrategia eficaz y realista para mejorar la salud de la población.

Un enfoque más accesible para la salud pública

Ambos estudios coinciden en que las recomendaciones basadas en pequeños ajustes cotidianos pueden tener un impacto relevante a nivel poblacional. Frente a mensajes que exigen transformaciones radicales del estilo de vida, estos trabajos respaldan un enfoque más accesible, progresivo y fácil de mantener en el tiempo.

Referencia

Ekelund et al. “Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies”. The Lancet 2026

Fuente

SINC

Derechos: Creative Commons

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Salud y Bienestar

La alimentación, clave para el rendimiento deportivo en niños y adolescentes, según nutricionistas

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La alimentación es uno de los factores más determinantes en el rendimiento deportivo, especialmente en edades tempranas. Así lo demuestran los resultados iniciales del proyecto ‘Jugamos contra la obesidad infantil’, impulsado por el Club de Rugby Les Abelles y el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa).

El programa cuenta con financiación de la Dirección General de Deporte de la Generalitat Valenciana y la Dirección General de Salud Pública, en el marco de iniciativas para promover la actividad física y la salud en jóvenes.


La alimentación como “entrenamiento invisible”

“La alimentación deportiva puede considerarse un ‘entrenamiento invisible’, igual de importante que la preparación física. Sus efectos en el rendimiento y la salud son evidentes y queremos transmitirlo a través de este proyecto”, explica Luciana Frontini, dietista-nutricionista de CODiNuCoVa y responsable del programa.

Este enfoque pone de relieve que una intervención nutricional profesional puede mejorar no solo la fuerza y resistencia física, sino también la composición corporal y el bienestar general de los deportistas.


Evaluación nutricional de jóvenes deportistas

Desde octubre, un centenar de niños y adolescentes de entre 6 y 17 años han participado en un análisis nutricional exhaustivo. Las profesionales Luciana Frontini y Andrea Jarque han evaluado:

  • Masa grasa y muscular

  • Estado nutricional individual

  • Composición corporal de cada participante

Estos datos sirven como punto de partida para diseñar intervenciones personalizadas que optimicen el rendimiento y la salud de los jugadores y jugadoras.


Educación nutricional para mejorar el rendimiento deportivo

Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase formativa, centrada en enseñar a los jóvenes y sus familias:

  • La función de macronutrientes y micronutrientes en la dieta deportiva

  • Cómo construir un plato equilibrado adaptado al entrenamiento y competición

  • Qué comer antes, durante y después de los entrenamientos

  • Desmontar mitos sobre suplementos y bebidas energéticas

“Los deportistas ya notan mejoras en su energía, capacidad física y recuperación gracias a la aplicación de estas recomendaciones”, añade Andrea Jarque.


Próximas fases y objetivos del proyecto

Una vez finalizada la fase educativa, se realizarán nuevas mediciones para comparar resultados y evaluar la eficacia de la intervención nutricional.

Además, al cierre de la temporada se celebrará una jornada de puertas abiertas, donde CODiNuCoVa ofrecerá recursos prácticos para jugadores y familias. Los resultados se recopilarán en un informe final, que se presentará a administraciones, entidades deportivas y sociedad civil.


La nutrición deportiva, un factor clave en la salud infantil

El proyecto ‘Jugamos contra la obesidad infantil’ demuestra que la alimentación saludable y adaptada al deporte es crucial para el desarrollo físico y mental de niños y adolescentes. Este enfoque integral combina nutrición, educación y actividad física, convirtiéndose en un modelo para mejorar el rendimiento deportivo y la salud de los jóvenes en España.

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