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La Comunitat registra un exceso de mortalidad del 41% en los últimos 2 meses

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muere niño al caer desde tejado ontinyent
EFE/ Biel Aliño/Archivo

València, 4 feb (EFE).- La Comunitat Valenciana ha registrado entre el 1 de diciembre pasado y el 1 de febrero un total de 12.345 muertes, cuando se esperaba que fueran 8.743, lo que supone un exceso de mortalidad de 3.602 personas y del 41,2 por ciento.

Así lo recoge el último informe del Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, que analiza los fallecimientos ocurridos por todas las causas -no solo por coronavirus- y estima los excesos de mortalidad en función de las medias históricas de los últimos diez años.

Este sistema ha detectado en la Comunitat Valenciana cinco periodos de exceso de mortalidad desde el pasado mes de marzo, cuando comenzó la pandemia, el mayor de los cuales ha sido, hasta el momento, el comprendido entre el 1 de diciembre y el 1 de febrero, que coincide con la tercera ola de la covid-19.

Según este informe, en los últimos dos meses el exceso de mortalidad ha afectado por igual a hombres y a mujeres, ya que en ambos casos ha sido del 42 %: han muerto 6.419 hombres, cuando se calculaba que lo harían 4.522 (un exceso de 1.898), y han fallecido 5.903 mujeres y se esperaba que fueran 4.156 (un exceso de 1.747).

Por edades, el mayor exceso de mortalidad entre inicios de diciembre y comienzos de febrero, del 45,9 %, se ha dado entre las personas mayores de 74 años, puesto que han muerto 9.136 y se esperaba que fueran 6.262, un exceso de 2.874 decesos.

En segundo lugar se sitúan los fallecidos de entre 65 y 74 años, con una sobremortalidad del 37,2 %: ha habido 1.693 y se estimaba que iban a ser 1.234, un exceso de 459; y finalmente los decesos de los menores de 65 años, con un exceso de mortalidad del 29,1 % (han muerto 1.509 y se esperaban 4.156, un exceso de 1.747).

La sobremortalidad de los últimos dos meses supera incluso la del primer periodo detectado por este sistema, el comprendido entre el 20 de marzo y el 25 de abril pasado, cuando fue del 35,9 %: murieron 6.093 personas cuando se calculaba que lo harían 4.4882, un exceso de 1.611 decesos.

Los siguientes periodos con mayor exceso de mortalidad se sitúan en la mitad de este porcentaje: del 26 de agosto al 6 de septiembre, una sobremortalidad del 18,1 %; del 27 de julio al 15 de agosto, del 18 %; y finalmente del 14 de octubre al 14 de noviembre, cuando se situó en el 17 %.

En el ámbito nacional, el sistema MoMo ha detectado cuatro periodos de exceso de mortalidad en España: del 10 de marzo al 9 de mayo (un 66,8 % de más); del 20 de julio al 29 de agosto (del 11,7 %); del 1 de septiembre al 25 de diciembre (un 17,8 % de más); y del 4 de enero al 1 febrero (un exceso del 21,7 %).

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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