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Valencia

Mónica Gil, tras visitar el Museo de la Semana Santa Marinera: “Es necesario proteger y poner en valor nuestro patrimonio festivo”

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Mónica Gil Museo Semana Santa Marinera

La Concejal de Fiestas y Tradiciones, Mónica Gil, ha visitado este jueves el Museo de la Semana Santa Marinera para conocer ‘in situ’ el estado de este valor patrimonial.

La remodelación del museo forma parte de un plan integral de rehabilitación de la Semana Santa Marinera de Valencia, con el objetivo de poner en valor esta festividad y promover su conocimiento y difusión.

Mónica Gil visita el Museo de la Semana Santa Marinera

Carles Genís, Presidente de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera de Valencia ha sido el encargado de mostrar el estado actual del museo, así como las deficiencias en materia de mantenimiento, humedades, iluminación y aire acondicionado, y la falta de promoción y difusión cultural de su actividad y de la propia fiesta “que se vienen produciendo desde años atrás sin poner soluciones, afectando gravemente las estructuras de las obras allí expuestas así como su policromía”, ha explicado la Concejal.

“La dejadez del Museo de la Semana Santa Marinera de Valencia es un problema al que el anterior gobierno no le otorgó la suficiente atención para poder dar respuesta a sus necesidades en tiempo y forma. He querido conocer de primera mano la situación actual para buscar la mejor solución posible y devolver al Museo de la Semana Santa Marinera el lugar que le corresponde como una de las tradiciones más arraigadas de Valencia, y en especial en el Marítimo”, ha puntualizado Mónica Gil.

El estado actual del Museo

Carles Genís ha agradecido la visita de la concejal y ha destacado el hecho de que sea “la primera edil de Fiestas y Tradiciones que se persona en el museo para interesarse por su estado en un momento como este. Para nosotros es muy importante sentirnos escuchados y respaldados por el Ayuntamiento de Valencia en nuestras necesidades”.

Ha afirmado Genís que “el museo es un espacio fundamental para dar a conocer la historia y tradiciones de esta festividad del Marítimo” y ha expresado su “compromiso y voluntad de seguir trabajando de forma conjunta para su mejora y conservación”.

Mónica Gil ha destacado “la importancia de preservar, proteger y promover las tradiciones y fiestas populares, así como todo su patrimonio histórico ya que son parte fundamental de la identidad de nuestra ciudad”. Además, ha felicitado al presidente Carles Genís y a toda su Junta Mayor por el trabajo realizado hasta el momento y ha mostrado su apoyo y colaboración para para poner en valor proyectos y acciones que impulsen la Semana Santa Marinera.

“Los problemas necesitan soluciones y no solo buenas intenciones. Durante años se ha tenido la oportunidad de poner en valor una parte tan importante del patrimonio valenciano como es el Museo de la Semana Santa Marinera”, ha enfatizado Gil.

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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