La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) ha actualizado su guía de alimentación saludable, un documento consensuado por todas las sociedades científicas de atención primaria que redefine cómo debemos comer hoy en día. Esta revisión no solo incorpora recomendaciones nutricionales, sino también pautas sobre técnicas culinarias, estilos de vida y la interacción entre alimentos y determinados medicamentos.
El elemento central de esta guía es la nueva pirámide alimenticia, un modelo muy distinto al que durante décadas se enseñó en colegios y consultas médicas, y que pone el foco no solo en qué comemos, sino en cómo vivimos.
La base de la pirámide ya no son alimentos, sino hábitos
El cambio más significativo de esta nueva pirámide es que la base no está formada por alimentos, sino por estilos de vida saludables. En este primer nivel se incluyen recomendaciones como:
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Beber entre cuatro y seis vasos de agua al día
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Realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física
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Priorizar técnicas culinarias saludables
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Mantener un adecuado equilibrio emocional
Este enfoque subraya que la salud no depende únicamente de la dieta, sino de un conjunto de factores cotidianos que influyen directamente en el bienestar físico y mental.
Cereales integrales y legumbres, el nuevo pilar de la alimentación
El segundo escalón de la pirámide lo ocupan los cereales y las legumbres tiernas, pero con un matiz clave respecto a modelos anteriores: solo se recomiendan cereales integrales o pan de grano entero.
Según explica Javier Aranceta, coordinador de la guía y presidente del comité científico de la SENC, el refinado de los cereales responde principalmente a razones de sabor y conservación, pero empobrece notablemente su valor nutricional.
“El pan blanco es básicamente energía, mientras que el pan de masa madre y grano entero es un alimento probiótico en sí mismo, con un valor añadido claro para la salud”, señala.
Las legumbres, por su parte, ganan protagonismo como alimento básico, consolidándose como una fuente esencial de proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales.
Menos carnes rojas y ultraprocesados
Otro de los cambios relevantes es la reubicación de las carnes rojas, que ascienden en la pirámide, lo que implica una reducción de su consumo. En la cúspide, compartiendo espacio, se sitúan también los ultraprocesados, cuyo consumo debe ser ocasional.
Las carnes blancas, como el pavo o el conejo, aparecen junto al pescado y los lácteos, en una posición intermedia. Aranceta aclara que el cerdo se considera carne roja, aunque determinadas piezas como el solomillo podrían asimilarse a carnes blancas por su composición nutricional.
La importancia de la alimentación animal y la calidad del producto
No todas las carnes son iguales, y la guía también pone el foco en cómo se alimentan los animales que consumimos. Aranceta utiliza una expresión gráfica para explicarlo: “Un jamón de bellota cien por cien es un olivo con patas”.
Con ello subraya que mejorar la alimentación animal mejora directamente la calidad nutricional del producto final. Incluso en el caso de los ultraprocesados, el experto evita demonizarlos por completo, señalando que una mejor formulación, aunque encarezca el producto, reduciría su impacto negativo sobre la salud.
Más cocina y compra consciente, menos consultas médicas
La nueva guía insiste en una idea clara: invertir tiempo en comprar bien y cocinar mejor reduce las visitas al ambulatorio. Una filosofía que conecta con la célebre frase de Hipócrates: “Que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento”.
España, además, parte de una buena base. Informes internacionales sitúan al país entre los más saludables del mundo, y estudios publicados en The Lancet destacan que las dietas más protectoras para la salud son la francesa, la italiana y la española. De hecho, España presenta una de las menores tasas de mortalidad atribuible a la dieta.
El gran reto: la obesidad
Pese a estos puntos fuertes, la guía también alerta sobre las sombras del modelo alimentario actual, especialmente la obesidad. En comunidades como Galicia, esta afecta a uno de cada cuatro adultos, un dato que preocupa a los profesionales sanitarios y refuerza la necesidad de educación nutricional desde edades tempranas.
Una guía pensada para médicos y pacientes
El documento está dirigido principalmente a los profesionales de atención primaria, aunque su contenido resulta útil para toda la población. El siguiente paso anunciado por la SENC será el lanzamiento de una aplicación móvil que permitirá a los médicos consultar la guía, acceder a actualizaciones y aplicar las recomendaciones de forma práctica en consulta.
Atención a las interacciones entre alimentos y medicamentos
La guía dedica un capítulo específico a las interacciones entre alimentos y fármacos, un aspecto clave para muchos pacientes. Destaca especialmente el zumo de pomelo, que puede interferir con numerosos medicamentos, entre ellos antihistamínicos, antidepresivos, antimicóticos, antivirales, carbamazepina o benzodiacepinas.
También se mencionan otros alimentos como la leche, la soja o el ajo, y se recuerda que muchos medicamentos deben tomarse antes, después o durante las comidas para garantizar su eficacia y seguridad.
La nueva pirámide alimenticia no solo redefine qué debemos comer, sino que propone un cambio profundo en la relación con la alimentación, la salud y el estilo de vida en su conjunto.
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