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Salud y Bienestar

El Hospital La Fe de València realiza más de 100 cirugías de cáncer de ovario cada año

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VALÈNCIA, 8 May. (EUROPA PRESS) –

El Hospital La Fe de València realiza más de 100 cirugías por cáncer de ovario cada año, la mayoría por estado avanzado o por recaída. En el 77% de los casos se consigue una cirugía óptima, es decir, sin que quede tumor visible.

El 8 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día del Cáncer de Ovario, un tipo de cáncer ginecológico del que se diagnostican en España cerca de 3.300 nuevos casos avanzados al año. Actualmente provoca la muerte en casi 2.000 personas, ya que su diagnóstico habitual, superior al 75% de los casos, es en fases avanzadas. El tratamiento de estas pacientes requiere cirugía y quimioterapia, por lo que la intervención es compleja y con secuelas importantes para las pacientes.

Con motivo de este diagnóstico tardío y para ofrecer más información sobre la patología y sus síntomas, la Asociación de Afectadas por Cáncer de Ovario y Ginecológico (ASACO) instala una mesa informativa en el Hospital La Fe, además de diversas acciones en la ciudad de Valencia.

Anualmente, el Hospital La Fe realiza más de 100 cirugías por cáncer de ovario, la mayoría por estado avanzado o por recaída. En el 77% de los casos se consigue una cirugía óptima, es decir, sin que quede tumor visible.

Tal y como destaca la doctora Ana Santaballa, jefa de sección de cáncer de mama y tumores ginecológicos del servicio de Oncología Médica y miembro del equipo multidisciplinar del comité de tumores ginecológicos del Hospital La Fe, «el reto actual está en la investigación en este tipo de cáncer, ya que es necesario desarrollar nuevos instrumentos de diagnóstico precoz, que permitan detectarlo a tiempo y conseguir así mejor respuesta a los tratamientos y aumento de la esperanza de vida».

Por su parte, el doctor Santiago Domingo, ginecólogo miembro de este comité de tumores y especialista en cáncer de ovario, ha señalado que «el objetivo de esta cirugía es realizar una resección completa del tumor, para así aumentar la supervivencia e impactar lo menos posible en la calidad de vida de la paciente».

Estos datos, destacan desde el centro sanitario, «consolidan al Hospital La Fe como centro de referencia en la Comunitat Valenciana, ya que hasta el 85% de las pacientes están remitidas desde otros departamentos de salud». Esto es posible gracias a la labor de un equipo multidisciplinar formado por profesionales de Ginecología, Oncología Médica, Radiología, Anatomopatología, Radioterapia, Cirugía y Enfermería.

Asimismo, recuerdan que el Hospital Universitari i Politècnic La Fe fue acreditado el pasado año 2018 como centro de excelencia de la European Society of Ginecological Cancer (ESGO), un reconocimiento a instituciones que ofrecen a las pacientes una experiencia, organización, procedimientos específicos y dedicación que logran unos óptimos niveles de manejo quirúrgico y clínico en pacientes de cáncer de ovario avanzados.

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Salud y Bienestar

Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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