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España es el tercer país de la Unión Europea con menos graduados universitarios trabajando

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Suspenso masivo en las oposiciones a docentes

Según el informe anual sobre Educación y Formación de la Comisión Europea, España tiene un 72,3% de graduados universitarios con empleo, lo que supone que sea el tercer país de la Unión Europea con menos graduados universitarios trabajando en 2016. El porcentaje español está muy por debajo de la media europea que se eleva al 82,2%.

Por delante de España están Grecia con un 55% de graduados trabajando e Italia con un 61,3%. Sin embargo, cabe destacar que la tasa de empleo de universitarios españoles ha mejorado 5,5 puntos desde 2013 aunque aún queda mucho para llegar al 85,3% anterior a la crisis económica.

Por otra parte, España registra también el tercer puesto en la peor tasa de empleo entre los graduados de Bachillerato y Educación Postsecundaria, que cuenta con un 56,8% frente al 72,6% de media europea. En esta lista, Grecia (37,8%) e Italia (45,6%) vuelven a ser los dos países con peores porcentajes de la UE.

En cuanto al conjunto de recién graduados con edades comprendidas entre 20 y 34 años que han encontrado trabajo, la tasa de empleo cae hasta el 68%, cifra muy inferior a la media europea de 78,2%. Así, se sitúa también en tercer lugar tras Grecia (49,2%) e Italia (52,9%).

Por su parte, la tasa de abandono escolar española es 10,7%, siendo el segundo país con más abandono escolar temprano de la UE. Malta es el único país que registra mayor tasa de abandono escolar con un 19,6%.

En concreto, este informe se realiza para marcar objetivos en educación año tras año. La UE se ha puesto el objetivo de que el 82% de los jóvenes tarden menos de tres años en encontrar trabajo tras graduarse en Bachillerato o formación Profesional de grado medio en 2020.

Con estos resultados, el Ejecutivo comunitario ha advertido que España necesita «mejorar» la adaptación al mercado laboral de los jóvenes y «aumentar la atractividad» de los programas de Formación Profesional.

El 35,2% de los estudiantes de educación secundaria en España optaron por la FP en 2015 en España, un 1,2% más que el año anterior pero todavía lejos de la media europea. La tasa de empleo de los graduados de FP en España se situó en el 61,3% en 2016, muy por debajo de la media europea.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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