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Cultura

Extremoduro arrancará su gira de despedida en València

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VALÈNCIA, 19 Dic.-Extremoduro ha anunciado este jueves 19 de diciembre una gira de despedida, dos días después de confirmar su separación, con la que visitará ocho ciudades. Las citas serán en València (15 y 16 de mayo, Marina Sur), Murcia (22 y 23 de mayo, La Fica), Sevilla (30 de mayo, Estadio La Cartuja) y Madrid (5 y 6 de junio, Auditorio Miguel Ríos de Rivas).

También pasarán por Santiago de Compostela (13 de junio, Monte do Gozo), Cáceres (20 de junio, Recinto Ferial), Barcelona (26 y 27 de junio, Parc del Forum) y Bilbao (18 de julio, Kobetamendi).

Extremoduro pondrá fin a 33 años de andadura musical desde que Robe Iniesta fundara la banda en Plasencia en 1987.

El líder del grupo, Robe Iniesta, junto al guitarrista Iñaki Uoho, han explicado en rueda de prensa que se dieron cuenta al volver al local de ensayo de que «el punto ya no era el mismo». Y eso les llevó a decidir separarse.

«Los grupos pueden ser eternos, las canciones no», ha afirmado Robe, quien ha bromeado sobre un futuro retorno: «No somos como los toreros ni como los futbolistas. Intentamos ser lo más sinceros posibles. Pudiéramos volver o hacer cosas puntuales, pero no es la idea ahora».

Sobre los grandes aforos de estos conciertos, Robe ha apuntado que «quizás sea una fantasmada pensar en tocar dos días en el mismo sitio», aunque ha destacado que la idea es dar a la gente la posibilidad de asistir.

«Más fechas creo que no», ha asegurado Robe sobre la opción de ampliar estas fechas, cuyas entradas se ponen a la venta este mismo jueves a las 15.00 en Ticketmaster.

Acerca del repertorio, Iñaki ha avanzado que serán conciertos «muy fáciles de cantar y disfrutar», con canciones de todos los discos del grupo. «Cuando echo la vista atrás pienso ‘vaya pureta que estoy hecho'», ha terminado divertido Robe.

Extremoduro pondrá fin a 33 años de andadura musical desde que Robe Iniesta fundara la banda en Plasencia en 1987. Desde entonces hasta hoy, se convirtieron en nombre más que destacado de la historia no ya del rock, sino de la música española.

FUENTE: EUROPA PRESS

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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