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Sucesos

Muere un chico de 23 años en un accidente laboral en una empresa de Villalonga

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accidente laboral Villalonga
Un vehículo del retén fúnebre llega al Instituto de Medicina Legal de Valencia. EFE/Ana Escobar

Un trágico suceso en una planta de producción de Villalonga

Un joven de 23 años ha perdido la vida en un accidente laboral ocurrido este viernes por la noche en la planta de una conocida empresa de alimentación ubicada en la calle Potries de Villalonga, en la comarca de la Safor (Valencia).

El accidente se produjo pocos minutos después de las 21:00 horas, mientras el trabajador realizaba tareas con una carretilla elevadora en las instalaciones de la empresa Vicky Foods, grupo alimentario con sede en Gandia.

Emergencias no pudieron hacer nada por salvarle la vida

El aviso llegó al Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) a través de uno de los compañeros del fallecido, que alertó del grave accidente. De inmediato, se movilizó un equipo del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU), pero al llegar a la nave, los sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento del joven, que ya había muerto en el lugar del suceso.

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación para esclarecer las circunstancias exactas del accidente laboral, mientras que el cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para la autopsia.


Consternación entre los compañeros y comunicado de la empresa

El fallecimiento ha generado una gran conmoción entre los trabajadores de la planta, que se vieron profundamente afectados por la tragedia. El director general de Vicky Foods expresó sus condolencias a través de un mensaje publicado en LinkedIn:

«Hay noticias que te dejan sin palabras. Anoche recibimos una de esas que nadie querría dar ni recibir: un compañero de Vicky Foods nos ha dejado. Un trágico accidente ha acabado con su vida (…). Hoy estamos de luto, pero su recuerdo siempre será parte de nosotros. Descansa en paz, compañero», escribió el directivo.


Segundo accidente laboral mortal esta semana en la Safor

Este nuevo accidente mortal eleva a dos los fallecimientos por siniestros laborales registrados esta semana en la comarca de la Safor. El pasado martes, un trabajador de 61 años murió tras caer desde un andamio en la calle Travesía Mota, en la playa de Xeraco.

El CICU recibió el aviso sobre las 11:00 horas y activó un equipo del SAMU, aunque el servicio fue cancelado poco después, ya que un médico de Atención Primaria llegó primero y certificó el fallecimiento.


Una semana negra para la seguridad laboral en la comarca

Los dos accidentes han puesto de nuevo el foco en la seguridad laboral en entornos industriales y de la construcción, sectores especialmente expuestos a este tipo de siniestros. Las autoridades continúan investigando ambos sucesos, mientras sindicatos y organizaciones de prevención de riesgos laborales han vuelto a exigir medidas efectivas para evitar nuevas tragedias.

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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