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Alfredo Pérez Rubalcaba, en estado de extrema gravedad, según el último parte médico

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Alfredo Pérez Rubalcaba, exministro del Interior del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se encuentra en estado de máxima gravedad, según el último parte médico del Centro.

Rubalcaba  ingresó este miércoles por la tarde en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) en estado grave tras sufrir un ictus.

Rubalcaba de 67 años, retirado de la política, ha tenido que recibir los primeros auxilios en su casa de Majadahonda, pero dado el carácter de gravedad, ha tenido que ser trasladado a un centro hospitalario.

La red social Twitter se ha inundado de mensajes de apoyo y preocupación por parte de todos los líderes políticos:

Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, 28 de julio de 1951) es un químico, profesor y político español miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Conocido principalmente por haber sido vicepresidente del Gobierno de España durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero y ministro durante la de Felipe González. Además fue, desde febrero de 2012 hasta julio de 2014, líder de la oposición y secretario general de su partido, por el que fue candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2011.

Es doctor en Química Orgánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido ministro de Educación y Ciencia (1992-1993) y ministro de la Presidencia (1993-1996) en los Gobiernos de Felipe González. En la V Legislatura fue diputado por circunscripción electoral de Toledo (desde 1993), pasando a serlo por Madrid tras las elecciones de 1996 y 2000, por Cantabria en 2004 y por Cádiz en 2008. En abril de 2006 fue nombrado ministro del Interior. El 21 de octubre de 2010 tomó posesión como vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de España, conservando además sus responsabilidades en el Ministerio del Interior. Anunció su renuncia a las mismas el 8 de julio de 2011 para presentarse como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2011. En junio de 2014 anunció que dejaría su escaño en el Congreso y la vida política en septiembre de 2014 para volver a la universidad a impartir clases de Química Orgánica. Finalmente, la renuncia a su escaño se hizo efectiva el 2 de septiembre de 2014.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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